La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
martes, 22 de marzo de 2016
LA MARCHA DE LO ALIENHIJA
Hola vutarder@s, aprovecho la ocasión para deciros que de momento creo que voy a escribir tres crónicas a la semana, considero que va a ser una buena forma de mantener la constancia, así si escribo todos los días tengo reservas para los días en que no me lleguen el tiempo o las fuerzas, que ya comprendéis que en esta azarosa vida vutardera que llevo, es algo normal. Hoy paso a contaros como abandonó lo Alienhija el nido. Llevaba avisando desde el año pasado puesto que tenía trabajo en casa de una pareja millonaria con dos niños, y querían que se fuera a vivir con ellos. Finalmente, por una cuestión de compatibilidades de horarios, esta posibilidad no cuajó, aún así, lo Alienhija, a la semana estaba trabajando para Acnur de captadora de soci@sy me informó de que estaba buscando piso. No os voy a engañar, vutarder@s, aunque a ella no le decía nada, no paraba de llorar por las esquinas, con la marcha de lo moruno, la casa ya me parecía enorme, pero la ausencia de mi polluelo se me antojaba insoportable, hasta el mismo día en que se marchó, yo le separaba la ropa blanca de la de color, dormía conmigo de vez en cuando y si estaba enferma, siempre, le cambiaba el pijama cuando el ibuprofeno le hacía efecto y sudaba la fiebre, me despertaba para darle el antibiótico, le tenía la comida preparada cuando llegaba a casa, como lleva un año siendo vegetariana, controlaba su ingesta de proteínas...... Le gritaba como una posesa por el estado de la Aliencueva, temblaba de ira cada vez que me apagaba el cigarro en un plato, o me dejaba el vaso del desayuno con la leche pegada y sin llenar de agua, cuando se le olvidaba tender la ropa y había que volver a lavarla porque cogía olor, me acordaba de sus muertos cuando tenía que ir a recogerla donde cristo dio las tres voces a las cuatro de la mañana en fin de semana y la encontraba con unas torrijas que hubieran abastecido un campamento en semana santa, me desesperaba con sus inacabables hipocondrias, sufría sus desamores y sus ataques de vehemencia. En resumen, le dedicaba mi vida vutarder@s, el pensar en comer sin ella al medio día, no oírla galopar por la escalera a las seis de la mañana, que no me pidiera nadie agua a las tres de la mañana y no encontrar bragas, calcetines, tazas de café y colillas por toda la casa me desesperaba, pero como soy una madre estoica, sufrí la mayor parte de el síndrome del nido vacío en silencio. El día en que vació su habitación porque ya había encontrado piso compartido, yo compaginaba el plegado de pantalones con la expulsión profusa de mocos y el secado de lágrimas.
- Mamá, por favor, que me voy a Oviedo, no a la estepa rusa.- Ya... hip, pero es que..... hip, ¿ y si te destiñes toda la ropa de rosa con lo poco que te gusta?.- Mamá, pues me jodo, aprendo y voy de Barbie hasta que cobre.- Y si te pones mala y no te acuerdas de tomarte el antibiótivo?.- ¡Mamáaaaaaa!!!!!!!. ¡si me pongo enferma, espero que cojas dos bragas y te mudes a mi casa a cuidarme!. Pero ¿es que estás pensando en abandonarme a mi suerte?.- Finalmente, después de prometerme que nos veríamos siempre que quisiéramos, y darme muchos besos y abrazos con cara de resignación consiguió consolarme. Al día siguiente, reclutamos a un amigo nuestro, al Pínchipe Tig y con los dos coches petados de cajas y bolsas pusimos rumbo a Oviedo para que se mudara. El piso me gustó mucho, es amplio, moderno, su habitación es pequeña pero muy bien distribuida y el precio muy razonable. Me hizo incluso ilusión ayudarla a decorarla y ordenar las cosas. Cuando por fin la dejé allí, me iba con el moco colgando pero con un dolor menos intenso de lo que pensaba. Esto acontecía un sábado y los planes del polluelo eran salir de fiesta con sus amig@s y al día siguiente hacer la limpieza de su nuevo hogar. Invité a Tig a comer el domingo para no estar los dos tan sólos puesto que la marquesa acababa de mudarse también y después de comer le dije que me iba a echar un poco la siesta porque había dormido mal. Cuando me levanté y bajé al salón esperando encontrar al pínchipe viendo una peli, me encontré a lo Alienhija tendido en el sofá como la maja punki, tapada con las mantas y el pínchipe en precario equilibrio en la esquina del sofá. sobre la mesa quedaban los restos de una ensalada pantragruélica de las que tiene por costumbre ingerir mi retoño.- Buenaaaaaaas, ¿ves como no me ibas a echar de menos?.- ¿Y esto?.- pregunté estupefacta.- Pues llamó al poco de echarte y como me daba pena despertarte fui a buscarla al autobús, bajó diciendo que se moría de hambre y que necesitaba calor de hogar.- Lo Alienhija sonreía de oreja a oreja y asentía muy satisfecha.- Pues muy bien hija, hala hazme un sitio que yo también me quiero sentar. Por cierto, ayer dejaste lo aliencueva muy desangelado pero lleno de mierda así que hazme el favor de pegarle un repaso.- ¡Mamaaaaaaaaaaá!.- Dijo con los ojos como platos.- ¡Queeeeeeeeeeeeeé!.- Contesté yo imitándola.- Pues que vengo de visita.- ¿y?.- Pues que tú nunca pides a las visitas que limpien las habitaciones, dices que es de muy mala educación.- CLONK.- El ruído que hizo Tig al desmayarse nos distrajo por un momento. Le dimos aire, se incorporó, se convenció de que sobre el hocico de lo Alienhija no había aterrizado el Air Force One y volvió a su posición normal.- Perdona hija, pero cuando viene una visita, no se da el caso de que me haya dejado una parte de la casa como el partenón.- Ya, pero eso fué ayer y yo ayer todavía vivía aquí, osea que no era visita, pero hoy he cambiado de status.- Como sigas vacilándome de lo que vas a cambiar va a ser de peinado, te voy a dar una colleja que te voy a dejar flequillo permanente.- Mamá, no embrutezcas, yo cuando vengas a mi casa, no te voy a pedir que limpies el baño, no sería justo ¿no?.- Hombre, si no llevo ocho años manchándolo no, pero es que tú eres la artífice del estado de las ruinas precolombinas que tengo arriba.- Tú lo has dicho mamá, que tienes arriba, ahora ya no es mi cuarto, es tuyo, por tanto es tu responsabilidad.- Claro, y mi decisión, por tanto también puedo decidir que duermas en la huerta a ver si el relente y las ortigas te despejan la conciencia, que te la veo como un chocolate suizo.- Eso no sería propio de una avutarda adulta bien educada que recibe visitas, eso en cuanto a mi estatus nuevo, en tanto que tu hija, no sé como pretendes que mantengamos unas relaciones fluidas y cordiales si te pones en esa actitud tan intratable.- todo esto lo decía con la pluma índice delante del pico, un tono didáctico que espero que haya heredado de su abuela porque si descubro que es mío me amputo las cuerdas vocales, y una mirada de condescendencia como Rouco Varela.-Mamá. no te alteres que te tiembla el pico, tienes que asumir las consecuencias de tu madurez.- decía la rastrera de ella imitando las miles de charlas de los domingos de resaca.- Enfréntate al hecho de que me he ido, con pena pero con firmeza, ten disciplina y asume tu soledad no como un castigo, sino como una nueva posibilidad que se abre ante ti para que goces de más liberetad, pero de forma responsable, si empiezas a caer en ausencia de voluntad, en la desidia de no limpiar las habitaciones, ¿qué será lo siguiente?. ¿Dejar de teñirte?. ¿De ducharte?. No puede ser mamá, todos crecemos y eso es algo que aunque al principio duele, luego nos multiplica las posibilidades de vida tien....- BASTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Cállate ya o te juro que me hago un edredón con tu plumaje.- Subí las escaleras bufando y empecé a limpiar su habitación. Cuando terminé, me encontraba algo más relajada, se ve que coger ropa suya para quemarla en la cocina me resarció en algo. Cuando bajé, dije ironicamente.- Hala, ya está preparada la habitación de invitad@s para la señora.- ¡Qué bien mamá!. Molas mazo, mucho más que mis compañeras de piso que son super cerdas, de hecho estoy pensando venir de visita a cenar y a comer todos los días............. CONTINUARÁ.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario