La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
lunes, 16 de marzo de 2015
EL DÉCIMO RETORNO
Yo, La Avutarda, me confieso culpable de absentismo bloguero, de pereza vírica, de suerte nefasta con todo lo que lleve cables, de agnosticismo, de haber matado a Manolete y a JFK, de descuidos insuperables para con mis gutarderos y todos aquellos pecados que me queráis imputar a mí siempre y cuando no lleven adjuntos una multa o pena de prisión. En este mismo acto, rezo dos Santas Vutardas et ego me absolvo por ser un ave bobíscum. Me impongo de penitencia escribir al menos diez entradas antes de que acabe Abril de 2015 si Esperanza Aguirre, Rajoy y/o algun@ de sus secuaces así como Belinda y su cómplice rojo y con nombre de isla balear (no quiero mentarlo por si atraigo un mal aciago sobre mi), no lo impiden.
Dicho lo anterior, paso a poneros al día: Estoy lesionada, vaya novedad, si la lesión cerebral de la Avutarda es algo patente, científico y empírico, como diría el pínchipe Tig, estarán pensando las mentes inquisitoriales de algun@ vutarder@ tendencioso y ciliciófilo.... pues no, list@s, no hablo de mi condición habitual de Avutarda, sino de la de conductora, sí querid@s gutarderines, ha vuelto a ocurrir. Dicen que todo se pega menos la hermosura, y ¿qué creéis que ha adquirido ese engendro mecánico de color rojo que heredé de Lo Moruno?, ¿un motor diésel?, noooooo, ¿más capacidad en el maletero?, tampooooooocooooooo, ¿cinco puertas quizás?..... No, la viruta metálica esa, el fresón con ruedas, el sonrojo de mi taller, ha heredado de Belinda, su afición a la cirugía y la capacidad de detectar anormales y trastornados al volante. Viene dando indicios desde finales del año pasado, que si ahora me desembrago como una fresca y no se desencalzoncilla como un fresco porque un gayumbo de respuesto no es caro, pero el embrague.... luego, como me da envidia del bramido feroz de Belinda que tiene el catalizador roto y suena como si estuviera masticando chapa, pues yo también, ¡hala! los dos coches sonando como ocho niños con zambombas y carracas. Estaba pensando seriamente en reemplazarlo, pero no fui bastante resolutiva, me perdió mi corazón y los faros que pone cuando da las largas, mientras dice con un cláxon lastimero.- Él nunca lo haría...- Pues bien, como os decía esa ha sido mi perdición, iba yo rumbo al instituto a recoger a lo Alienhijha para renovar el DNI, que ya lo ha perdido, circulando por una vía asfaltada y urbana, acababa de rebasar un cruce con un puente adoquinado que me quedaba a la derecha, cuando de pronto sentí un golpe brutal procedente del exterior y todo se fundió a negro, no es que me desmayara, es que se me cayeron las gafas y el resultado siempre es ese, podría dormir debajo de una lámpara de rayos U.V.A, siempre que me quitara las gafas. Me puse a buscarlas desesperada para cerciorarme de que no había llegado el apocalipsis y como cuando las encontré estaban rotas, tuve que buscar las que llevo de repuesto en el bolso. Fue entonces cuando me hice consciente del bramido inarticulado que rebotaba contra mis tímpanos de forma inmisericorde y pensé.... Ya está, por fin ha llegado mi hora, se han acabado los jabalís y Obélix ha decidido entregarse a la caza e ingesta de Avutardas, este ruido no puede ser otra cosa. Cuando me puse las gafas y salí del coche, me dí cuenta de que tenía un Hyundai totalmente incrustado en la parte delantera derecha de mi vehículo, que estaba completamente destrozada. Al tiempo me apercibí de que un individuo sorprendentemente pequeño para la cantidad de decibelios que emitía, gesticulaba de forma aspaventosa mientras echaba rayos por los ojos y espumarajos de rabia por la boca. Le miré anonadada hasta que empezó a decir exabruptos dirigidos a mí, mientras esto ocurría comencé a notar un mareo añadido a la caraja que arrastro de por sí y el resto del mundo empezó a girar vertiginosamente.- Me encuentro mal- Balbucí implorando ayuda con las alas.- Mal estás, pero de la cabeza, loca, deshecho pajaril, detritus alado..._ Bueno era mucho más malsonante e incivilizado lo que me llamaba. - Hay que llamar al 112- decía yo, dándome cuenta de lo que me iba a costar encontrar el móvil dentro del arca con asas que llevo por bolso y habida cuenta del malestar que me embargaba.- Vete rellenando un parte para el seguro.- Le dije todavía antes de desplomarme, con O, no con U que soy una Avutarda púdica, sobre el asiento de mi coche.- Ni parte ni Ost...- Aquí cada uno que pague lo suyo.- Cerré las ventanillas para mitigar los bramidos, mientras llamaba a emergencias pidiendo que me enviaran una patrulla de policía local y una ambulancia puesto que notaba como mi cuello se iba poniendo rígido y el mareo no cedía. El Homo Inhábilis aquel, mientras tanto seguía profiriendo improperios como un tarado. Como pude llamé a lo Alienhija para que se acercara al lugar del siniestro, me refiero al accidente, no al otro conductor, y le dí instrucciones de que llamara al pínchipe Tig que se hallaba en posesión de Belinda. No sé lo que tardaron en llegar, los primeros fueron los policías, que haciendo gala de una grosería, unos prejuicios de género y de xenofobia sin precedentes, se abalanzaron sobre mí a preguntarme, que porqué iba tan deprisa, que si había consumido algo, que porqué estaba histérica. No pude más, rompí en llanto de rabia, de impotencia y de miedo. En eso estaba cuando llegó lo Alienhija que me los quitó de encima a plumazos llamándoles insensibles. En esto, el siniestro, ahora sí me refiero al otro conductor, la increpó diciendo.- Tú te me relajas ¿eh? que la culpa ha sido de ella, así que tranquilitos. Sentí una descarga de adrenalina que me alivió momentáneamente la rigidez del cuello y me acentuó la inyección de sangre a los globos oculares, mientras rechinaba entre dientes a la policía,- O le decís que se calle o Puerto Urraco va a quedar a la altura de Bambi.- LLegó la ambulancia y los sanitarios me liberaron de todo el mundo, pude oír como llegaba Tig y se ponía a dar instrucciones a los agentes de dónde y cómo tenían que sacar las fotografías que acreditaban que el siniestro no procedía de la vía de la derecha sino de un aparcamiento ilegal encima de la acera sobre la que tenía estacionado el coco-móvil. No supe más, me condujeron en ambulancia al hospital, donde me inyectaron un sedante y de donde salí unas horas más tarde, con un collarín y un diagnóstico de esguince cervical y contracturas.
Los agentes de la ley del cercano Oeste, debieron darse cuenta de la metedura de pata a través de las indicaciones de Tig así como de una observación más minuciosa de la posición de los vehículos y demás indicios, lo cierto es que al día siguiente, llamaron para preguntar cómo me encontraba con un tono tan melifluo que más bien parecían pestiños de la Ley. Siguieron con esa actitud a los tres días cuando conseguí levantarme de la cama e ir a prestar declaración. En estos momentos y a quince días del suceso, me encuentro con rehabilitación diaria, cogiendo unos melocotones abstemios que dejan en paños menores a los de Calanda, pero más tranquila, a instancias de Tig, he puesto todo el tema en manos de una abogada particular que me ha asesorado estupendamente acerca de como proceder, esta mañana he ido al juzgado a recoger el atestado policial, que afirma, que según los indicios y las averiguaciones practicadas por ellos, el coco-móvil, efectivamente se encontraba mal estacionado y realizó una salida del aparcamiento, sin mirar, vamos que confirman mi versión de los hechos. Estoy esperando que el atestado llegue a las compañías de seguros y que la del siniestro, de nuevo me refiero al conductor contrario, convenza a su asegurado de que lo más sensato es declararse culpable so pena de que lo lleve a juicio. Estoy intentando recuperarme física, moral y mentalmente, ya sé que lo último ha de ser con mis limitaciones habituales, pero el fresón con ruedas, sigue en el lugar del accidente, bien estacionado, pero castigado sin grúa, ni perito ni taller hasta que no reflexione y me demuestre arrepentimiento y propósito de enmienda.
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Menos mal que has vuelto, avutarda, años sin saber de tí, lamento que vuelvas en este estado, espero te recompongas, tú y tus plumas, bienvenida.
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