La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
sábado, 21 de marzo de 2015
NO ES LO MISMO HOMBRE QUE HOMÍNIDO
Hola Vutarder@s, me hallo en un estado de irritación que se me levantan las patas del suelo sin batir las alas. No puedo describiros, cuán hasta la cresta estoy de estos seres que porque tienen la voz más ronca, un bulto en la garganta al que llaman nuez, tienen que pasarse una cuchilla por el rostro so pena de acabar con él oculto por un matojo de pelos y no tienen que agacharse para vaciar su vejiga, piensan que la capacidad cerebral de las mujeres o las avutardas hembra está seriamente limitada. No digo ni mucho menos que todos los hombres sean así, pero los que basan su seguridad y su complejo de superioridad en estas estupideces y no en inventar la vacuna contra la tuberculosis pongo por caso, me tienen hasta la pechuga. En este ámbito rural que habito, estos ejemplares son como las setas, brotan y te rodean sin que sepas siquiera de dónde salen.
Para muestra un botón. Como ya me han llamado de la aseguradora del coche diciéndome que la otra compañía reconoce culpa, tuve que buscar un taller para la cereza mecánica que como ya os dije estaba cumpliendo penitencia. Cuando por fin encontré uno que me conviniera, y tras acordar con el jefe de taller que se lo llevaran allí, llamé a mi compañía y pedí un servicio de grúa concertando una hora concreta puesto que el coche está en la población en la que se produjo el accidente que a la sazón está a diez kilómetros de mi residencia, como a causa de las lesiones no puedo conducir, tenía que quedar con Tig, que lleva a Belinda y me hace de chófer con corona porque dice que la gorra de plato le hace bajito. Tras darles todos los datos del taller, la dirección en la que tenían que recoger el coche, mi número de móvil y el del Pínchipe por si alguno de los dos nos quedábamos sin cobertura, quedé con ellos en que me enviarían la grúa para las doce y media del medio día. Cuando Tig llegó a mi casa a y veinticinco, yo ya estaba histérica porque odio llegar tarde.- Ahhhh, por lo de la grúa no te preocupes, me ha llamado el paisano y me ha dicho que ya está allí pero que va a tomar algo, que le llamemos cuando estemos llegando y ya está.- Comprobé si tenía cobertura en el móvil o si en su defecto tenía alguna llamada perdida de un número desconocido, pero no encontré nada. Ya torcí el pico, puesto que al dar el teléfono había dejado claro que el primero era el mío y el segundo de un amigo mío al que había que llamar sólo en el caso de que yo me hallara sin cobertura. Esto ya me había pasado con los pestiños de la Ley que, después del accidente, llamaron a Tig en numerosas ocasiones para preguntarle por mi estado a pesar de que por supuesto tenían todos mis datos incluyendo mi fijo y mi móvil. Cuando llegamos donde el coche, ya llegaba la grúa por la calle. Tig se puso al volante para facilitarle la labor a pesar de mis protestas puesto que podía estar dañada la dirección y prefería que sólo lo tocara el responsable de la grúa para que no me imputaran ningún daño a una incorrecta manipulación. Cuando lo dije, los dos se me quedaron mirando como si fuera vestida con una túnica naranja y me hubiera puesto a cantar Hare Krishna Hare Hare.... El responsable de la grúa me dirigió una mirada compasiva y a partir de ese momento se comportó como si yo fuera una avutarda de escayola, y se dirigía exclusivemente a Tig. Con mi intelecto preclaro, evalué la situación en décimas de segundo y el panorama que apareció en mi mente al barajar la primera opción fue el siguiente: El gruísta con mi lima de uñas apoyada en su yugular y mi rodila rozando peligrosamente sus genitales lloraba mientras me decía.- No señora Avutarda, yo no dudo en lo más mínimo de sus capacidades, lamento profundamente haberle dado esa impresión, le ruego no dirija un escrito con su brillante e incisivo verbo a mis superiores acusándome de machismo e incompetencia. Ahora mismo le descapoto la grúa y le doy un paseíto por la ribera del río para hacerme perdonar.- Y qué más?.- Decía yo mientras hacía malabarismos con la lima y silbaba la banda sonora de Kill Bill.- Y le pongo las luces del techo y voy gritando a voz en grito que la postulo para el premio Nobel de la inteligencia, el buen hacer, el talento y el encanto.- Me gustaba esta primera posibilidad, pero enseguida me dí cuenta de que para la policiía municipal igual resultaba pelín llamativo el fenómeno y ante la posibilidad de que estuvieran de guardia los pestiños me dí cuenta de que no llevaba armamento suficiente y de que me iban a reducir enseguida, de modo que opté por la segunda opción que mi mente consideró aceptable. Mientras el individuo aquel seguía ignorándome y dirigiéndose a Tig en todo momento, me senté en unas escalera y me puse a limarme las uñas mientras silbaba la banda sonora de Kill Bill esperando que aquellos dos seres dotados de semejante capacidad intelectual cogieran la indirecta. Como si hubiera sacado el bastidor para bordar y hubiera silbado Hoy quiero confesar, de Isabel Pantoja. Cuando el coche estuvo subido en la grúa, el Pínchipe se acercó a la cabina con el portento pensante y entre los dos se pusieron a rellenar el parte. De pronto me llamaron, yo pensé que se iban a postrar sobre la barriga y a reptar al ritmo del Aserejé para que los perdonara pero, nada más lejor.- A ver, Vutardina, dale a este señor los datos del taller.- Pues mira, Pinchipejo, no los he traído porque ya se los he facilitado todos a la aseguradora, que es la que se los tiene que dar a este señor.- Bueno, bueno, eso es en teoría, pero hacen lo que les da la gana.- Sentenció el portento.- Disculpe pero,¿ ha solicitado usted esa información a la señorita que le ha dado los teléfonos y la dirección?.- No, siempre se los pido al cliente.- Luegp aquí el que hace lo que le da la gana es usted.- En este momento la conciencia gremial hizo efecto en Tig y empezó a ponerse nervioso.- Bueno Vutardina, no hace falta ponerse así, le damos al señor el teléfono del taller y ya está.- Mira rico, los diminutivos se los aplicas a la madre del topo si te apetece, soy una avutarda adulta que a pesar de la dieta peso más de ochenta kilos, de modo que lo de Vutardina lo dejas para lo Alienhija en todo caso, en cuanto a este señor que no ha tenido a bien dirigirse a mí en ningún momento, tiene dos opciones, o llamar a la compañía y solicitar los datos, poniendo de manifiesto su torpeza y su exceso de confianza o recorrer Gijón con la cereza mecánica a la grupa en busca de un taller que lo esté esperando, pero de mí no esperéis ninguno de los dos más colaboración.- El Pínchipe se dio cuenta enseguida de lo que ocurría, no en vano somos amigos y es un hombre totalmente concienciado con la equidad de género a pesar de que a veces, su educación y sobre todo su entorno, le hagan tropezar.- Bien, Vutarda, te pido disculpas, caballero le informo de que la dueña del vehículo es esta señora y que a partir de este momento tendrá que entenderse con ella.- El portento empezó a boquear como un rape fuera del agua.- Pe pe pero, es que yo, yo, no ssé si....- Veo que en el momento de tener que hablar conmigo, su vocabulario ha quedado seriamente reducido a monosílabos, no se preocupe, siéntase libre, aunque le sorprenda soy capaz de entender polisílabos e incluso palabras compuestas y frases coordinads, subordinadas y yuxtapuestas.- El portento sudaba copiosamente y se abanicaba con la libreta de los partes mientras con los ojos exorbitados pedía a Tig mudo socorro.- A ver buen hombre, cálemse, inspire, expire, así despacio, muy bien. ¿Qué ocurre,, es que no es usted capaz de expresarse con fuidez, o tiene dificultades con el castellano bien empleado?. No te apures hombre, yo sí soy capaz de reducir mi acerbo de léxico para descender a su nivel.-El taller está en Prceyu, se llama Automotor, cierran de una y media a tres pero me se ocurre que aunque lo lleve por la tarde no haiga ningún poblema.¿Mas entendío asín?.- El portento meneaba la cabeza tan vigorosamente que las cinco neuronas que tenía sonaban.- Pos hala majo, súbete al parato y en marcha.- El Pínchipe tuvo que invitarme a dos cafés para que se me pasaran tanto el cabreo como la afasia, pero el coche llegó a su destino y yo estoy estudiando expresiones del tipo de "Estruja el botón pa encender la luz" o "gon mpota madre, qué dices hoooooo" por si me toca en el taller alguno de esos indivíduos que basan su hombría en medidas, grados de violencia y competitividad en vez de en capacidades y grados de competencia.
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