BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



viernes, 20 de marzo de 2015

DUELO DE MANDILES

Hola gutarderines, aquí me hallo preparando mi plato para una competición gastronómica en la que participo mañana. No sé si os habréis dado cuenta vutarder@s, pero este rara avis que os escribe, es un pelín competitiva, picajosa y algo susceptible. Citando de nuevo al sabio refranero, "Dios los cría y ellos se juntan" y como no podía ser menos, al haber quedado sin competencia efectiva a la muerte de mi abuela, (que tampoco era competencia, era más bien compasión por su parte porque no le llegaba ni a la altura del espolón), El destino puso frente a mí al Pínchipe Tig, que emulando a su perrito, dice que Juan Mari Arzak, Bruno Oteiza etc son menos aficionados al noble arte de la cocina, se ve que al Pínchipe, la muerte de su abuela le afectó más que al común de los mortales, porque la autoestima la tiene estratosférica. Su seguridad en sí mismo es bilbaina, su ego argentino, su lengua viperina, su pluma incisiva y su envidia.... Su envidia sólo es directamente proporcional a su inquina para con esta pobre y modesta avutarda. Os ilustro con un ejemplo, desde hace un tiempo estoy tomando clases de dibujo con un amigo que al principio era sólo de lo Alienhija y ahora también es mío y de Tig. En la clase estamos, Tig, lo Alienhija y yo. Yo coomo soy una avutarda adulta y ciega del ojo izquierdo, tengo problemas de perspetiva y el ala un poco rígida. Lo Alienhija tiene un talento natural para el dibujo, y Tig, bueno, Tig, tiene ojo y sobre todo lengua, kilómetros y kilómetros de lengua, que saca para algunas ceremonias a modo de alfombra roja. Bueno, como además de autoestima tengo autocrítica y sentido común, he colgado alguno de mis dibujos en el face, incluso los primeros que fueron los peores, reconociendo mis limitaciones y sometiéndome a la imparcialidad pública. En la página de Tig, no encontrareis ni unmísero boceto, le falta valor, pero si buscáis en los comentarios de mis dibujos os daréis cuenta de que hay un sujeto irritante que tiene como foto de perfil un plátano, (ignoro qué carencias y complejos tendrá, dime de qué presumes....), que cada vez que escribe algo te resuena la voz de Blas, el compañero de Epi, de puro pedante que es. Siempre para decir cosas tan bonitas como - Avutalda, ese objeto cuya firmeza recuerda a la de los relojes de Dallíy que flota en el espacio a pesar de tener una plataforma dibujada debajo, ¿es un libro?.- Comprendo inculto compañero que tengas dificultades para reconocerlo, se ve que no te has encontrado con muchos, pero sí, es un libro.- Ya, ¿y la cobra esa que sale de un bote?.- ¿Qué dices, qué cobra?.- Esa que tiene cresta.- ¡Eso es un pincel mamarracho y tú sí que vas a cobrar como sigas por ahí!.- Así de ágiles y sin acritú son nuestras polémicas en la red, pero en el cara a cara no penséis que dulcifica, no, cuando le da por hacer de mí su sparring no hay con quien tratar. Yo conocí al Pínchipe hace más o menos un año en una reunión de la población flotante del concejo, no me refiero a los no censados vutarder@s, me refiero a esa población que se desliza como mínimo a diez cm del suelo y a la que pertenecen el mútiple, la sota, la güeyeres... Son personas que consideran que el limón puede curar el cáncer, que estamos dominados por seres de otro planeta que se llaman reptilianos y que el eclipse solar de hoy, no es más que una maniobra de distracción por su parte para no sé qué oscuro propósito. El caso, es que en medio de tanta flotadura y tanto olor a hierbas destacaba la voz del Pínchipe, (bueno, esa destacaría incluso ante una horda de marujas el primer día de rebajas) y sus pies firmemente anclados a la tierra, sus opiniones realistas, claras. Fue un descubrimiento para mí, alguien que hablaba conmigo un lenguaje común, como comprenderéis simpatizamos enseguida y al poco tiempo ya lo invité a una de esas peculiares cenas que se dan a veces en mi nido. Se presentó con un paquete de papel de aluminio del que saqué una tarta de crema con fresas.- No te tenías que haber molestado hombre, si no es necesario que compres nada.- No querida, si no he comprado nada, esto lo hemos hecho mis manitas y yo.- Quedé estupefacta ante tal despliegue de habilidades, ya que se había molestado incluso en ponerle unos palillos a la tarta para que no se chafara con el papel de aluminio. No paraba de mirarle de reojo buscando la trampa, incluso a la hora del postre olisqueé mi porción en busca de algo que me indicara que le había puesto pimentón o algo similar, pero nada vutarder@s, estaba perfecta. Al principio el Pínchipe moderaba su imprudencia aunque con dificultad, como nos hicimos amiguísimos y los dos estábamos muy faltos de amistades, enseguida empezamos a hacer comidas y cenas comunes, en estos encuentros siempre me decía.- No te molestes en cocinar nada, Avutarda, si ya lo hago yo, si así me entretengo.- Llegó un momento en que yo estaba tan abducida por el hecho de que alguien me cocinara que llegué a perder de vista mi alacena, me alarmé mucho el día en que no sabía a ciencia cierta si me quedaban cosas como spaghetti o harina, de modo que decidí volver a tomar las riendas de mi nutrición y empezzar a cocinar. Las primeras alarmas saltaron cuando mi primer cuscús salió como para tirarlo a la basura o el cocido me quedaba con los garbanzos demasiado enteros, de modo que elaboré secretamente un duro entrenamiento y como Rocky balboa culinario me lancé de nuevo a la ardua tarea de ser ama de casa y cocinera, cuando mis habilidades se vieron restauradas empecé a invitar al Pínchipe y a l@s amig@s a comer. No importaba lo bueno que me saliera, el Pínchipe se ponía el traje de obbispo y comía cada bocado como si se sacrificara haciendo oídos sordos a los halagos del resto de comensales. Un día no pude más y estallé.- ¿Pero qué´pasa contigo?. Es que ya te puedo poner en el plato gloria bendita que no dices ni mu.- Ah no, si me lo como es que no está mal.- Aquí mis ojos empezaron a entrecerrarse peligrosamente mientras el furor me sacudía el pico en un más que perceptible temblor de ira.- ¿Que no está malo?. ¿QUE NO ESTÁ MALO?.- Tronaba yo.- ¿Osea que me dejo el lomo, las plumas y una pasta en hacerte una merluza a la vasca que devoras a dos carrillos, que el resto de amig@s se limpiaban las lágrimas de emoción mientras me hacían la ola con las servilletas y tú lo único que tienes que decir es QUE NO ESTÁ MALO?.- No te agites querida amiga, has de tener confianza en ti misma y no ser víctima fácil del etéreo halago.- Pero, ¿qué dices con ese hocico que parece un heliopuerto si cuando cocinas tú nos haces firmar una declaración jurada de que no hemos comido nada mejor en nuestra ppp vida?.- Para qué seguir haciendo sangre vutarder@s, el caso es que hemos decidido medir nuestras fuerzas, nustros mandiles y nuestros cuchillos en una cena que cada semana prepara uno, el que más haga llorar al otro de emoción al cabo de dos meses, gana un diploma bordado a punto de cruz por su rival. Y a Dios pongo por testigo de que ese diploma será mío aunque tenga que contratar a Arguiñano de extranjis.

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