La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
martes, 17 de marzo de 2015
ARISTOCRACIA ÁCRATA
Holaaaaaaaa gutarderill@s. Aquí estoy cumpliendo la penitencia que me impuse ayer noche cuando volví a dar la cara ante tod@s vosotr@s que cada vez que vuelvo me acogéis de este modo tan caluroso. Son muchas las visitas que ha recibido este humilde blog que me asiste para conservar la poca sesera que me queda. Como digo, son muchas las visitas, no obstante, muy poc@s os animáis a comentar nada y a mí me gustaría ir tomando contacto con vosotr@s, saber quienes sois, qué personajes os gustan más, que me preguntéis algo o simplemente que me digáis lo petarda que he he estado en alguna entrada, vamos, saber lo que opináis. Dicho lo cual, paso a presentaros a otro personaje digno de una entrada en este blog y de una estatua en este concejo; La Marquesa de Iría esta señora, es la madre del Pínchipe Tig, de su hermano, que renunció a ocupar la primera posición en la línea sucesoria en favor de una entrega voraz a la lectura, la cultura, la manicura, la tempura y en sus tiempos al estudio de la viticultura. Además, tienen a su madre en condominio con un ser cuadrúpedo de estatura bajita, lleno de pelos rubios y ásperos y unos ojos redondos y marrones debajo de unas cejas imposibles y el bigote y la barba más indisciplinados que he visto en mi vida, atiende por Chuchu porque es un "perrezuelo sensillo" le estoy citando textualmente, pero su nombre real es El Gran Chuccinni. "Es un homenaje a un aficionado al escapismo, de categoría amateur y de raza humana llamado Houdini, o algo así", como veis muy sencillo el perrito. Yo creo que le hubiera pegado mucho más llamarse Pichi en "homenaje a ese chulo que castiga, también de categoría amateur a su lado y también de raza humana". Digo esto porque el muy canalla tiene completamente engañada a Lo Perruno, que como todos sabéis es una perra de origen humilde y vida proletaria pero con una alcurnia moral a la altura de cualquier aristócrata cánido. Pues la muy ingenua, se muere por los huesitos del adúltero ese que aunque a ella la tiene de "novia formal", se entiende con La Perrona, este y el del Triángulo de las Vermudas son los dos misterios más acuciantes a resolver por la humanidad, dado que la tal Perrona es un sanbernardo enorme, que abulta y pesa cinco veces lo que el pichabrava de Chuccinni y que sin embargo suspira como la princesa de Rubén Darío cada vez que salen juntos de excursión.
Volviendo a la Marquesa, es una señora elegantísima de ochenta y seis años, que ha decidido que a estas alturas de la vida, y , dada su posición, puede hacer ya lo que le de la gana sin rendir cuentas a nadie, salvo a sus hijos, y en esto los tres están bastante de acuerdo, menos lapidar la herencia jugando al parchís, respetan la voluntad de su ácrata madre. Una de las peculiaridades de La Marquesa es que ha relajado sus circuitos cerebrales para tener memoria selectiva, osea que se acuerda de lo que le da la gana las veces que le da la gana y cuando le da la gana, de modo que si esta semana está enfadada con Chuccinni, se dedica a castigarle basándose en un rumor que no sabemos qué tendrá de cierto y que consiste en que un día hace año y medio y cuando el cánido era un cachorro, este se escapó del hogar como todo rebelde adoloescente, y se llegó hasta la Cruciada con la aviesa intención, premeditación, alevosía sin nocturnidad pero sí con descampado, al sangriento deporte de matarle las pitas a Dalmacio. Primero dijeron que le había degollado dos después de deshonrarlas, pero luego, el hijo de Dalmacio, confesó que sólo había corrido un poquito detrás de una, murmurando entre dientes, eso sí,- Ven acá jamona, que te vas a enterar de lo que es un buen caldo- La Marquesa, como os digo, esgrime este argumento cuando le parece y además de vez en cuando lo adorna, de modo que la leyenda de Chuccinni el sanguinario, se nutre ya del asesinado de dos conejos, un cerdo, una cabra y un tigre dientes de sable. Otra cosa que le encanta, es torturar a lo Alienhija a la hora de comer, mi polluelo ha ido desarrollando unos hábitos de comida de lo más insanos, se nutre básicamente de coloacao con madalenas, pizza cuatro quesos, sándwiches mixtos y aloguna pinchada de ensalada, con lo que cada vez que pongo la comida en la mesa protesta y con suerte come un poco de lo que haya ese día para a continuación preguntar quien lo ha hecho y pasar a decir que su bis, Lo Moruno, Tig, su madre o la virgen de madera que sacan en procesión el día de la fiesta patronal, lo hace mucho más rico, va variando de utópico artífice en función del cocinero real. Entonces la Marquesa, invariablemente le dice.- Mira neña, cuando acabó la guerra, nun teníamos fariñas pa cocer pan ni pa facer tortu, pero no en mi casa sóla, en toes. ¿Conoces a Raúl y Pepín, los fiyos de Jesusa?. Pues ellos igual, antós como nun teníamos pan, cogíamos les patates, les cortábamos en rodajes, les cocíamos y allueu de cocíes les poníamos vuelta y vuelta en la chapa la cocina. Cuando yo encontraba a algún vecín pol pueblu, preguntabay. Qué ¿ya vais a comer?. Si, vamos a ver si tan les oveyes, y les oveyes eran les patates.- Cuando cuenta esto se ríe socarronamente mientras lo Alienhija pone el turbo para acabarse les fabes, porque invariablemente a los cinco minutos, la MArquesa vuelve a preguntarle. - ¿Qué ye, que nun te gusten les fabes?. Mira, cuando acabó la guerra, nun teníamos fariñes para cocer pan ni tortu..... La tengo visto hacer esto hasta cuatro veces a lo largo de una comida. Hay veces en que se relaja, pero ya está Tig al quite para decirle en cuanto ve la cara de asco de lo Alienhija.- Esta guaja ye muy repunante pa la comida, nótase que nun pasó fame. Cuéntay que comíais cuando la guerra, cuéntaylo madre. Lo Alienhija lleva una foto del pínchipe en la cartera llena de alfilerazos. Lo mejor de la Marquesa es su puesta en escena en público, se presenta como una anciana afable e ingenua toda prudencia y educación. De modo que cuando nosotros le contamos a la visita las peculiaridades cerebrales que la dotan nadie nos cree. Creo que la ilustración más divertida de lo que os narro se dio precisamente el día de la fiesta patronal de mi pueblo, yo había invitado a comer a Tig, a su madre, a un primos suyo, a una pareja de amigos y a mi amiga Milagrosa. Esta última es un alma pura y cándida que cayó de pleno en la trampa de la Marquesa y que aprovechando un aparte me dijo con cara compungida. - Amiga Avutarda, ¿no te parece que os excedéis un poco al hablar así de esta señora tan amable?. La pintáis como si fuera una mente caótica y anárquica y creo que quizá no le hacéis del todo justicia. Yo me sonreí con suficiencia y le dije.- Miga Mila, como estoy dotada de esta mente impúdica y esta lengua que me serviría de bufanda si la usara para tal propósito, me someto a tu razonable e imparcial escrutinio y te animo a que me des tu veredicto al final de la jornada. Senté a Mila a la mesa bien pegadita a la Marquesa. Sus ojos empezaron a dilatarse cuando la vio terminar sin atragantarse, un costillar pequeño de cerdo a la parrilla, un cuarto de pollo, un chorizo criollo, media barra de pan, una jarra grande de vino con gaseosa, una docena de pinchadas de ensaladilla, un plato de arroz con leche y una ración de contundente tarta de nuez, sin pestañear y sin ponerse ni siquiera un poquito congestionada. Alcanzaron el tamaño de dos tazas de café de desayuno cuando la oyó contar lo de les oveyes hasta tres veces y que ella tenía cuarenta y ocho años, tres hijos, una nieta y una bisnieta, pero no llegó a perder los globos oculares hasta que después de unas dos horas de sobremesa y habiéndole dejado su chaqueta de corte hippie a la marquesa el pínchipe Tig dijo. - Ñooo, madre, estás muy guapa con esa chaquetina de colores.- Sí, regalómela una moza muy amable que pasó por aquí.- En ese momento me agaché a recoger los ojos de mi amiga que ya rodaban por la huerta. Se los alcancé, se los recolocó y dijo balbuciendo ante el temor de perder su mejor chaqueta.- Pero Marquesa, ¡¡¡¡¡¡si te la he dado yo!!!!!!!!.- Ahhhh, ¿fuisti tú maja?. Bueno, pues que Dios te lo pague.- Sentenció mientras se reía entre dientes y se arrebujaba bien calentita. Finalmente Mila recuperó su prenda, pero no osó decirme ni mú. Es una pena que no estuviera este verano el día en que le bajé una bolsa de plancha porque a la Marquesa le gusta planchar y yo estaba recién operada y no podía. Entre las prendas había una colcha de seda de color granate, con flores bordadas que perteneció a mi bisabuela y que esta a su vez la adquiriría en una casa de moral distraída, porque el eefecto que hace la colchita es..... Mide un metro veinte de ancho porque es de cama antígua. Cuando recogí la bolsa con la ropa primorosamente planchada, eché en falta la colcha, cuando pregunté a la Marquesa puso cara de vaca mirando al tren y contestó que no la había visto en la vida. Al cabo de unas dos horas subí al cuarto de baño y atisbé por la puerta de su alcoba, pintada de un amarillo pollito y con dos camitas vestidas de blanco y de aspecto monacal, como un reflejo rojo intenso llamaba a gritos mi atención. Creí morir cuando ví la colcha puesta en una de las camas y cubriendo la mitad de la otra, haciendo un efecto de mancebía disimulada que no podía aguantarse. Pues se la tuve que dejar puesta ante las vehementes afirmaciones de que esa colcha era suya y que tenía escrituras. Logré salvarla hace poco que fueron el hermano de Tig y su mujer a limpiar los armarios y ya la tenían en una bolsa para la basura.
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Verídica mente la marquesa parece un personaje de Gracia Marqués, con toda su dignidad.
ResponderEliminarPerdona Obama,, reconozco tu savoir faire, que no haya respondido antes a ningún comentario, pero ya sabes como se las gasta este pc para esas cosas. Tanto La MArquesa como su hijo peludo y el otro te agradecen la "comparanza". Yo, como siempre, tu fidelidad y tus comentarios.
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