La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
miércoles, 27 de agosto de 2014
LA SECTARIZACIÓN DE BELINDA
Güenes Vutarder@s, perdonad esta ausencia, ya os leo las mentes caleurientas..... Ya se ha vuelto a fugar la Avutarda, ya nos la ha vuelto a meter doblada, ya nos ha contado que vuelve al blog y nos ha vuelto a dejar tirados.... Qué mal pensáis y qué poco acertáis.He estado de visita fugaz en Madrid, a ver a Madre, a arreglar unas cositas pendientes con lo moruno, que estaba de paso desde Marruecos a Bruselas que es donde vive ahora y saludar a una de las amigas que más quiero en el mundo. El caso es que no habría nada reseñable en este viaje, aparte de que las gestiones que quería hacer me han salido maravillosamente bien, mucho mejor de lo que esperaba, pero por supuesto, ya se ha encargado Belinda de hacer que este viaje tenga que ser publicado en esti blog como uno de tantps fenómenos paranormales que me asolan en la cotidianeidad. Todo empezó a los ochenta kilómetros de salir de casa, iba yo tan tranquila escuchando "La Ser" y conduciendo como el que no conduce la cosa, no fuera a ser que se diera cuenta de que salíamos de viaje, (las maletas se las voy metiendo poco a poco en el maletero mientras lo alienhija le hace el avión y me la distrae, por esa afición que tiene al boicot viajero). Como os iba diciendo, iba yo tranquilamente pensando que lo tenía todo bajo control cuando de repente.... Pasamos por una zona montañosa llena de túneles y la señal de radio desapareció, es algo completamente normal con lo que no me alarmé, cuando salimos del túnel me dispuse a volver a sintonizar la radio cuando de pronto....
"No renunciéis a la salvación de vuestra alma, Cristo no renuncia a vosotros, seguid el camino recto y hallaréis la salvación eterna". Lo primero que pensé es que Carles Francino había tomado demasiado sol ese día y que momentáneamente había sido víctima de una iluminación, pero cuando a esto le siguió una entrevista con no sé quien que relataba el viaje del Papa Francisco a Polonia, ya me empezó a parecer sospechoso el asunto, cuando dirigí la mirada a la pantalla digital de la radio de Belinda encntré Radio María. Naturalmente atribuí el error a mi mente atribulada con lo que volví a sintonizar el dial hasta encontrar la frecuencia que buscaba, mi dicha duró minuto y medio vutarder@s, de pronto me encontré escuchando una arenga que incitaba a quemar en la hoguera, previo paso por el tribunal de la Santa Inquisición, a Susana Díaz por posicionarse a favor de Griñán en el caso de los Eres. El discurso tenía un tono muy sospechoso, olía a Marhuenda, a Terch, a Alfonso Rojo y a una selecta recopilación de seguidores cutres de Blas Piñar. Atónita como no podía ser menos empecé a sospechar lo peor, Belinda se ha dado cuenta de que nos alejamos de casa, y se nota presión en el culo, ya sabe que son maletas... ya me va a boicotear el viaje entero. Efectivamente vutarder@s, cada vez que cambiaba la sintonización de la radio, pasaba de los cantos gregorianos teniendo muchísima suerte, a la voz pastosa y redentora de un pastor católico que me auguraba una eternidad de perdición ardiendo en las llamas del averno si no entregaba mi alma a Cristo, para lo cual no sé porqué me daba la sensación de que lo primero que tenía que entregar era mi libre albedrío y mi cartera, a el tono panfletario y camorrista de cualquier locutor de la Cope (que Dios, ese de Radio María confunda), augurándome otra eternidad de suplicios y torturas diversas ardiendo en las llamas de la izquierda de este país. Como veréis vutarder@s era encantador, a todo esto habíamos empezado a surcar ya las llanuras castellanas cuando yo decidí darme por vencida y apagar la puta radio, ante mi estupefacción, no sólo no se apagó, sino que en el display digital apareció un mensaje que decía lo siguiente. - A partir de este momento me declaro miembro numerario de la obra.- A lo que yo contesté.- Belinda, no digas más gilipolleces, ni miembro numerario ni hostias, eres proletaria y obrera desde que saliste de fábrica, que eres un citroen Xsara, no un audi.- A partir de este momento, soy católica, apostólica, romana y de fuerza nueva.- Y sacaba cinco flechas la muy hija de p... en el display.- Mi obligación como un vehículo evangélico, es procurar la redención de tu alma pecadora y la sumisión de tus ideas incendiarias que atentan contra el orden establecido.- Mira Belinda, déjate de tocar los ovarios porque me están entrando unos recuerdos del final de Thelma y Louisse que me parecen harto peligrosos. Hazme el favor de volver a tu estado agnóstico de siempre porque te juro que acabas envasando calamares a la americana. Estuvo en silencio un ratito, la notaba yo un ronroneo meditabundo en el motor, y de repente, al entrar en Burgos, se hizo la luz y volvió a sintonizar La Ser. Decidí perdonarla en atención a su edad, a su disforia de género a su adicción al quirófano y a todas sus peculiaridades. Llegamos a Madrid sin más novedad que la de arder en el infierno de mi coche atravesando Castilla la primera semana de agosto a las cuatro de la tarde y sin aire acondicionado, pero después de lo oído en la radio me consolaba pensando que se me tendría en cuenta como posible penitencia. Me aproximaba a la casa de Madre que era donde tenía pensado alojarme cuando de pronto Belinda empezó a dar tirones de motor y a poner en el display. -Siento una grave contradicción entre mi sentido de la obediencia y mis ideales y principios espirituales.- Siguió contradiciéndose hasta que la aparqué junto al portal de Madre, de donde salió en grúa rumbo al taller a que le hicieran un lavado de cerebro. Cuando la recuperé era ciento cincuenta euros más pobre y estaba tan enfadada con ella que no le dirigí el graznido en toda la mañana, no tuvo valor hasta que volví a aparcar de poner en el display.- Así me gusta, que cumplas con los votos, de silencio, de pobreza y de castidad aunque el último sea impuesto. He tapado el display con esparadrapo y sólo escucho música en el ipod a través de un aparato de bluetooth, pero cada vez que salgo de casa, la veo izar los faros al cielo pidiendo perdón para mí, porque no sé lo que hago.
miércoles, 30 de julio de 2014
LAÍD MOBARAK?. PREGUNTEMOS EN GAZA.
Hola Vutarder@s, hoy no puedo escribir nada divertido. Ayer fue la fiesta del fin del Ramadán para todos los musulmanes y el día más espantoso de su vida para más de un centenar de madres palestinas. Se calcula que en la Franja de Gaza están muriendo más de una docena de niños al día. Ayer no pude terminar de comer, los gritos de dolor de l@s palestin@s a través de la pantalla de la televisión, me taladraron el cerebro, pensar que mi alienhija me podría ser arrebatada de forma tan absurda, tan crematística, tan aberrante, que lo único que me separa de esas madres y esos padres son kilómetros, no condiciones morales, no derechos humanos, no procedencias planetarias distintas.... sólo kilómetros, lenguas, religiones, pañuelos o pinzas para el pelo. Esas madres también acunaban a sus hijos y les cantaban canciones, también se preocuparon cuando tuvieron cólicos de gases, también les enseñaron a sumar en sus cocinas jugando con la fruta, también les prometieron el sol, también les dolieron las rodillas cuando sus hijos empezaron a andar y a despellejarse las suyas, también se tragaron la bilis cuando sus hijos llegaron llorando del cole porque les habían pegado o se burlaban de ellos. También se desesperaron con sus otitis, florecieron paciencia para contestar a miles de porqués, también se emocionaron cuando dejaron los pañales. También exhibían orgullosas sus primeros cuadernos. Si todo esto no fuera cierto, no los habrían parido, ninguna mujer está preparada para parir hijos que terminen con un cinturón de bombas en la cintura, y mucho menos para que una bomba los disemine cuando juegan en el parque. Yo no sé si hay mujeres que paren hijos para que teman a otros, para inculcarles el odio por un colectivo hasta el punto de deshumanizarlos, no sé si hay madres que eduquen en la antropofagia, en el delito de lesa humanidad y que además lo justifiquen, no sé cómo podría insuflarle a mi hija tantísimo miedo que la única salida que encontrara fuera la de ponerse al servicio de un sistema que asesina a docenas de niños por día. No sé como podría hacerle ver que los niños palestinos no juegan a las canicas, al escondite o al cascayu. Que también tienen miedo cuando sus mamás apagan la luz y también piden que se deje encendida la del pasillo. Ahora todos los niños de Gaza están sin luz. ¿Cómo explicar que las madres israelíes críen a los monstruos de debajo de la cama?. No puedo concebirlo, tener un hijo es continuarte, esperanzarte, superarte, querer ser más decente para los ojos redondos que te miran antes de cerrarse mientras lees un cuento.
Luego además me pregunto. ¿Cómo conciliar esto?. ¿Cómo no ser víctima del pánico?. ¿Cómo salirme de esta complicidad espantosa de ser madre blanca y occidental?. Ayer en las noticias, justo después de lo de Gaza, comentaron la atrocidad cometida por un padre norteamericano al grabar a sus hijos esquivando un alud de nieve mientras escalaban el Mont Blanc, la noticia se ilustró con la opinión de médicos que explicaban la limitación de la capacidad pulmonar de los dos menores y la repulsa de la comunidad ante semejante exposición al riesgo de dos niños de nueve y once años. Dos niños norteamericanos. DOS, niños norteamericanos que siguen vivos, ocuparon casi el mismo espacio en el noticiario que el centenar de muertos en Gaza, el día del fin del Ramadán. Ayer recibí tres o cuatro notificaciones de Facebook que manifestaban la repulsa ante lo que está ocurriendo, me daba vergüenza compartirlas desde mi sofá, con mi hija arriba, en su habitación, viendo una serie. Cómoda, con luz, abrigada y segura. Me da vergüenza no salir desnuda a la calle y llenarme el cuerpo de ceniza para manifestar mi repulsa, me da vergüenza comer cordero y pastel de chocolate, me da vergüenza ser tan cobarde de estar escribiendo esto en pijama, desde mi cocina y con la única amenaza de que me bombardee mi conciencia.
martes, 29 de julio de 2014
EL BOTÓN REAL
Güenes Gutarder@s, tengo que contaros una cosa curiosísima del Pínchipe Tig. Resulta que tiene un botón en alguna parte de su cuerpo que además varía de lugar, o sea que a lo mejor hoy lo tiene a la derecha del ombligo y mañana en el talón izquierdo.... es una cosa muy misteriosa, el caso es que el botón de Tig, si te pilla desprevenida, te puede dar el susto de tu vida. Le hace tener reacciones de lo más diverso y variopinto. Por ejemplo, de ordinario, es una persona muy liberal, comprensiva, empática, cariñosa y asertiva. Esto hace que sea un apoyo inestimable para contarle cualquier tipo de problema y además te anima a profundizar en el conocimiento mutuo y por tanto a que expreses cualquier disparidad de criterio que tengas con él, ya os digo vutarderines, una persona muy razonable, pero cuando le tocas el botón....... Pues eso, te puede pillar de cualquier forma. Por ejemplo el otro día hablábamos de los grados de compromiso en las relaciones personales, él sostiene que el compromiso ha de ser absoluto y que basa sus seguridades en demostraciones físicas entre otras cosas, yo sin embargo sostenía que lo físico puede ser efímero mientras que lo interno, el sentimiento, la comunión de las almas y esas cosas que digo yo cuando me acuerdo de Neruda, eran lo más importante. Estábamos sosteniendo una amena polémica que nos tenía muy animados, en esto recibí un Messenger muy importante que estaba esperando y me puse a contestar´. La última vez que había mirado a Tig se vestía con un pantalón de chándal y una camiseta republicana (incoherencias de la monarquía de Tig) que dice "nunca bandoleros siempre guerrilleros" de color morado. Pues bien querid@s, imagináos mi sorpresa cuando al volver a mirarlo me lo encontré embutido en un traje de faralaes con una peineta que emulaba el monte Castro a modo Martirio, con unas gafas de sol y unas castañuelas en cada mano. Casi me caigo de la butaca como podréis comprender, de pronto el Pínchipe se arrancó por tanguillos y zapateando como Sara Varas empezó a cantarme. "Las duquelas que tú tengas, las duquelas que tú tengas, bien merecidas las tienes por tener tan mala lenguaaaaaaaaa aaaaaayyyyyyyyyy". Yo no daba crédito vutarder@s, traté de calmarle, de explicarle que el mail era importante, pero nada, él seguía cantando. " Prefiero tener un gochuuuuuuu prefiero teeeeeneeeeer un gooochuuuu, a tener una muyeeeeeer, el gochu te da jamones, la muyer muy gocha yeeeeeeeeee" y se acompañaba con las castañuelas. Terminando esta estrofa pegó un taconazo en el suelo y se marchó por la ventana. Reapareció a los veinte minutos como si no hubiera pasado nada y diciéndome.- Vutarderina mía, a veces me irrita un pelín que en medio de una conversación importante te pongas a hablar por el móvil.- ¿Y la irritación te hace salir volantes en la falda?.- Me miraba con cara de ir en moto y no decía nada.
Otro día, estábamos con unos amigos cenando en mi casa, este es el momento de que os hable ce mi amiga Candil, Candil es como su propio nombre indica una luz en mi vida, que ha sido fundamental en mi recuperación y que sigue siendo un pilar inestimable de mi cambio, crecimiento y amor amiguil. Candil, es una mujer con una sensibilidad y una empatía que hace vea y perciba cosas que a los demás nos están vedadas. Pues bien, con Candil he aprendido a adiestrar mi sensibilidad y mi empatía usando la baraja del tarot, esto no es ni tan esotérico ni tan medieval como parece. El caso es que Candil estaba explicando una experiencia que había tenido con una nueva técnica de sanación que se llama biodescodificación y que está basada en múltiples teorías científicas y otras algo más empíricas. Tig escuchaba aparentemente tranquilo, pero como en la ocasión anterior, para una vez que lo perdimos de vista, cuando reapareció ante nuestros ojos con una levita morada, un monóculo y un tratado de Sephen Hawkins en la mano y tronando.- Eso no es más que una psicopatía, qué manía tenéis de explicarlo todo, que miedo tenéis todos a moriros coño, y al tiempo que decía esto se ponía una capucha de dentro de la levita y empuñaba la guadaña que uso para segar la huerta. Yo quiero una vida sencilla, y sin darle tantas vueltas a todo, pensando que si me encuentro una libélula en mi buganvilla es que está libando y no enviándome una señal de que tengo que hacer un viaje urgente al Taj Mahal.- Lo curioso es que esto lo sostenía delante del múltiple, que en ese momento adoptaba la personalidad de Carloh Hezú, uno que salía en Crónicas Marcianas, y que aseguraba vehementemente que en Raticulín las libélulas pertenecían a la clase dirigente. - De pronto el atuendo de Tig volvió a cambiar esta vez por una saya larga y negra acompañada de blusón y toquilla del mismo color y tocándose la cabeza con una lúgubre pañoleta y rompió a llorar.- Sniiiiiifffff, sniiiiiifff, he perdido completamente el oremus, yo pensaba que en esta sólida avutarda había encontrado un cerebro normal, que podía mantener una conversación inteligente, que quizás me entendería cuando le hablase de las relaciones humanas y lo complejas que son y resulta que no vuela, que flotaaaaaaaaaa.- Me dio tanta pena vutarder@s, que me puse las gafas de camuflarme entre los humanos racionales y le aseguré que no le iba a hablar nunca más de cartas como no fueran de póker. Sé que no fui honesta vutarder@s, él me tiene por una persona más o menos cuerda y yo no me he atrevido a ir con él a Media Markt, no sea que le toque el botón y se me ponga el traje del Papa Francisco.
lunes, 28 de julio de 2014
DARTH AVUTARDA.
Güenes vutarder@s, hoy tengo que contaros un episodio que demuestra que aparte de ser un ser muy especial, soy un ser muy espacial, como diría mi amiga Caústica. Sí vutarderos, resulta que esta casa que habito, podría perfectamente llamarse la estrella de la muerte, y lo perruno bien podría ser Chewaca. Resulta, que hace como unos tres meses, conocí al Pínchipe Tig junto con un par de amigos suyos que eran tan peculiares como cualquiera de los habitantes de este concejo. El caso es que la parte masculina de este dúo que a la sazón es una multitud en un sólo cuerpo, yo abundando más y citando a lo moruno diría que es un sólo cerebro repartido entre varias personas, en un principio se presentó como un ser luminoso procedente de una galaxia cercana poblada por una especie de ángeles con tupé que velan por el bien la humanidad y en este caso de la avutardidad. A mí, lo cierto es que me daba la impresión de que se deslizaba a unos diez centímetros sobre el nivel del suelo, pero como ya os dije ayer ya me estoy acostumbrando a la población flotante. Además de contarnos en numerosísimas ocasiones, que los sumerios ya habían inventado las pirámides con rampas para naves espaciales, que Jesucristo no se llamaba Jesús en realidad, sino un nombre secreto que sólo él y los otros once apóstoles conocen (su identidad como apóstol creo que empezaba por J y acababa por S), como os decía, además de estos temas de conversación tan serios y poco hilarantes, de vez en cuando hacía gala de un barniz de cultura medianamente aceptable, aunque se le notaban ciertas lagunas. La verdad es que a mí me parecía que no era mala persona, algo torpe y un poquito inadaptado, pero no más que cualquier marginal incomprendido, y claro, con tantas personalidades y vidas juntas pues tampoco le podía pedir peras al olmo. El caso vutarder@s, es que a mí me despistaba un poco en cuanto a su relación conmigo, tan pronto me pedía consejo sentimental o me hacía confidencias íntimas, como se revelaba como un ser hosco e impenetrable, pero claro, yo lo atribuía a la multitud que lo habitaba, pongo por caso, un día podía estar tratando con Torrebruno y al día siguiente con Ángel Matanzo. Por ejemplo, después de haber cenado en mi casa en numerosas ocasiones, con amigas mías, tocar mi guitarra e incluso deleitarnos con la personalidad de Vicente Díaz rural, un día me hallaba yo de visita en su casa. Estábamos en la huerta aprovechando que hacía una tarde estupenda, y al lado de la mesa, descansaba la funda de su guitarra completamente cerrada.- ¡Huy!, ¿me dejas ver tu guitarra?.- Comprenderéis vutarder@s que no todos los días se tiene la oportunidad de tener en las manos la guitarra de Elvis redivivo, con lo que los ojillos me chispeaban de emoción y las plumas se me disparaban ansiosas hacia el instrumento, (el musical digo).- Se reveló de pronto la personalidad de Torquemada y me dijo muy serio y fulminándome con la mirada.- Lo siento mucho avutarda, pero yo mi guitarra no se la presto absolutamente a nadie, comprende que es mi instrumento de trabajo.- Eso será cuando seas Elvis, en este momento tus instrumentos de trabajo son una pila de madera, una tea encendida y una avutarda acusada de herejía.- Pensé para mis adentros.- Se me empezó a curvar el pico hacia abajo y los ojos me echaban chispas al tiempo que me salía humo de las orejas. Tan evidende debió de ser mi reacción, que Él Pínchipe, que lo presenciaba todo con una copa de aguardiente en la manos y cinco o seis en su sistema sanguíneo hizo algún tipo de observación parecida a esto.- No, mujer, no te enfades, si no te habla en serio. ¿Verdad que no le estás diciendo a la Avutarda que te ha dejado su guitarra en numerosas ocasiones que tú no tienes intención de prestarle la tuya?.- Hummmm, no, no, claro que no.- Dijo Torquemada ante la evidencia de quedar como un rácano caprichoso y pedante. Me tendió la funda m. Euy a su pesar y yo la abrí con cierta condescendencia porque lo cierto es que a estas alturas ya no me apetecía nada, fuera la de Elvis redivivo o la de Raimundo Amador redimuerto. Cuando abrí el estuche, casi perezco de la impresión. La guitarra en cuestión era de pino malo, lacada en negro, con un mástil sin ébano, una resonancia más bien mortecina y para colmo tenía atornillada a la caja, un águila de metal plateada que aunque era monocéfala se parecía peligrosamente a la otra. En fín vutarder@s, hay dos horteradas por definición en la historia de la humanidad, el baile del pañuelo de Leonardo Dantés y la guitarra que abrí aquella tarde. quedé muda de la impresión mientras el múltiple, se deshacía en explicaciones de todo tipo para contarme los parabienes de su instrumento, (pienso que se refería al musical, pero no lo tengo muy claro). Con toda la educación de que fui capaz le pregunté cuanto costaba la joya que sostenía entre mis manos, y tras decírmelo, le aseguré que no se preocupara, que en caso de que se me cayera y se esmigayara contra un peñasco, o se prendiera fuego con mi cigarro, yo estaba dispuesta a pagarle el importe por triplicado, esto se lo dije con la intención de que concibiera alguna esperanza de poder tocar en algún momento una guitarra tan digna por lo menos como la de Rodolfo Chiquilicuatre, pero creo que no lo entendió.
Este tipo de cambios de personalidad se siguieron sucediendo, hasta el momento en que un día y tras una cena en mi casa, le poseyó la de Jesús Gil y se puso a llamarnos exaltados al Pínchipe y a mí y a asegurarnos que éramos la vergüenza y el oprobio del concejo entero en la opinión de muchísima gente. Yo llegué a la conclusión de que la cantidad de gente a la que se refería era la que habita dentro de su cuerpo serrano, pero al Pínchipe le dolió porque se suponía que eran amigos. Ese día me encargué yo de llevar al Pínchipe a casa porque entendía que no le apetecía nada que el señor Gil le hiciera el favor de llevarle. El caso es que por el camino, los dos íbamos comentando la posibilidad de que al día siguiente, la personalidad de Gil se hubiera esfumado y volviera a un grado relativo de normalidad. Con esa esperanza nos despedimos. Cual no sería nuestro asombr reco, cuando al día siguiente, Tig recibió un mensaje en su móvil que venía a prevenirle, sobre un ser oscuro e ilustrado que se había infiltrado en nuestras vidas con ocultas intenciones, cuyo único deseo era el de recabar información acerca de sus azañas para utilizarla con fines poco claros, que estaba al servicio del lado oscuro de la fuerza y que apelara a la ayuda de Obi Huan Kenobi. Tardamos un ratito en darnos cuenta de que hablaba de... Darth Avutarda.
domingo, 27 de julio de 2014
CONCEJO FLOTANTE.
Ohmmmmmmmmm vutarder@s. Hoy os saludo así porque tengo que hablaros de un fenómeno que requiere cuando menos tranquilidad, meditación y presencia de ánimo. Resulta que vivo en un concejo flotante, pero no lacustre, ni isla ni península, flotante y punto. Yo ya había advertido alguna peculiaridad en el paisanaje como queda acreditado en algunas de mis crónicas, el caso es que hay una parte de la población que a mí me había pasado desapercibida completamente. Parte de este nicho poblacional se compone de neorurales, hippyes trasnochados, pies negros, jóvenes procedentes de otros países, avutardas perdidas como una misma...etc. El caso es que estamos, los que son de aquí, y "los otros".... Me río yo de Amenábar. El primer síntoma de alarma tuvo lugar el año pasado cuando asistí a una reunión en contra del Frácking (un método de inyección hidráulica con químicos para extraer gas de la tierra que pone en peligro de contaminación cualquier acuífero de los alrededores), que a la sazón querían practicar por estos lares. Lo cierto es que después de la reunión, a la que asistimos una amalgama de los de aquí y de "los otros", fuimos a parar al bar más alternativo de la capital del concejo. La dueña de este sitio, es una mujer un tanto peculiar que se define como poetisa, pintora, ocultista y un derroche de conocimiento y sapiencia. Yo la defino simplemente como la sota de bastos, es igualita vutarder@s. Estábamos todos comentando los posibles efectos secundarios del Frácking y ella nos miraba de uno en uno poniendo cara de reptil y sacando la lengua y metiéndola muy rápido, como algunos lagartos. En un momento dado, tomó la palabra y tuvo lugar el fenómeno que consiguió ponerme la carne de avutarda. Con una voz como la de Gloria Fuertes ronca y encabronada empezó.-No podemos perder de vista el fenómeno del chemtrale. Yo llevo sesenta y dos años aquí y jamás he visto veranos de tanta sequía y de cultivos tan estériles. ¡Nos están fumigando!. ¡Nos están fumigando!. ¿Me oíiiiiiiiiissssss?. El vaso de casera que sostenía en la mano empezó a agitarse peligrosamente ante el nivel de decibelios que alcanzaba el bramido.- Perdone doña sota, pero ¿tendría a bien explicar a esta avutarda ignorante de la vida y con muchos menos años y por tanto veranos, qué coño es el chemtrale?.- Me miró con los ojos flotando en salsa boloñesa y perdonándome la vida me dijo.- ¿Pero es que tú no te has dado cuenta de que últimamente hay unos aviones que surcan el cielo a primeras horas de la mañana que dejan unas estelas en el cielo que no se deshacen con normalidad?. Eso es el chemtrale, obedece a una confabulación judeo-masónica destinada a fumigarnos, de esos aviones tiran drones que se nos filtran en la piel y a través de los mismos controlan nuestros pensamientos y nuestra conducta.- Bueno, pues parecido a lo que haces tú cuando sirves el cuarto gintónic a cualquier paisano, fumigarlo con garrafón y controlar su conducta.... pensé para mí, pero no me atreví a decírselo, menos todavía, viendo que muchos de los presentes asentían con mucha seriedad y caras de preocupación. Salí de aquella reunión bastante confusa y un tanto estupefacta, pero nada comparado con lo que sentí cuando al día siguiente me levanté a las ocho de la mañana para dar el paseo matutino y al abrir la ventana de mi habitación, encontré unos dibujos como en forma de damero que surcaban el cielo. Se me puso la cresta de punta y las plumas no me llegaban al cuerpo, no pude ni ir a dar el paseo, ni hacer la comida ni nada, todo se me hacía rascarme y buscarme los putos drones. Afortunadamente, por la tarde, vino mi amiga Bill a visitarme y me explicó que la zona en la que habitamos, está en el medio de no sé qué ruta de maniobras militares y que de vez en cuando hacían prácticas de vuelo y esas cosas, razón por la cual el cielo estaba surcado de estelas blancas que no se componían ni de veneno ni de drones sino del combustible de los reactores. El caso es que tardé un tiempecito en reponerme del susto, pero una vez superado volví a aquel bar en numerosas ocasiones. Allí la sota bramaba sus disertaciones mientras un grupo de discípulos incólumes la escuchaban con reverencia hablar del planeta de los reptilianos (estos son como los de v, la serie aquella de lagartos con piel humana que comían ratas y eso), que están infiltrados entre nosotros y dominan el mundo a través de prácticas como el chemtrale, que no es la única, también nos infiltran radiaciones a través de los microondas, los teléfonos móviles, y hasta las ollas exprés. También están los buenos, como ella, que proceden de la fuente. No he conseguido enterarme de cual es la fuente esa exactamente, pero creo que ni la Cibeles ni la de Neptuno, creo que es una llena de animales, porque la sota sostiene que es la misma de la que procede Felíx Rodríguez, por lo visto lo de la fuente es un gentilicio y no un apellido. De hecho me parecía tan graciosa, que un día decidí gastar una broma a Madre y a Borrasca y las solté allí mientras yo me daba a la fuga con la excusa de ir al ciber, mentira cochina, estaba escondida detrás de Belinda mientras veía como los globos oculares de Madre iban y venían de la mesa a las órbitas como si fueran dos yoyós macizos y Borrasca que para según qué cosas es muy impresionable trataba de cerciorarse de que la mesa sobre la que reposaba su café no iba a salir despedida rumbo a la nave nodriza y esno más próximo no era un espía reptiliano disfrazado de vegetal. Hubo un momento en que pensé que me ahogaba de la risa vutarder@s, cuando acudí al rescate, Madre juró venganza, prometió desheredarme y regalarme en audiolibro todas las novelas de Corín Tellado y hacérmelas oír atada a la cama durante el próximo lustro. El caso vutarder@s, es que yo pensaba que la única zona flotante del concejo, era aquel bar y sus aledaños, pero hace relativamente poco, se presentó una amiga mía en casa para presentarme a su nuevo novio. Yo le veía algo raro, como familiar y al mismo tiempo que desentonaba, llevaba un tupé totalmente negro, una camisa de cuadritos de marca y un pantalón de chándal que le hacía lucir un atuendo cuando menos peculiar. Además, entre el tupé y las cejas, tenía una sombra muy rara, como de barba. Yo llegué a convencerme de que llevaba peluca y pasé toda la tarde aguantándome las ganas de tirarle del bisoñé a ver lo que había debajo. A priori me pareció majete aunque un poco rarito, pero claro, siendo una avutarda infiltrada entre el género humano estoy yo guapa para hablar de rarezas. El caso es que un día, me acerqué a casa de unos amigos que tienen un local de ensayo para un grupo de música que se llama "La Big Band de Cabranes" y que yo para abreviar llamaré la BBC. No habían llegado el resto de los componentes, pero del local de ensayo brotaban unos acordes rocanrolescos y una voz que me resultaba familiar. Entré en la nave (no en la nodriza, en la de los ensayos) y casi muero del susto vutarder@s, ante mis ojos, y moviendo la cadera como si no tuviera columna vertebral, se hallaba Elvis redivivo, al mismo tiempo reconocí el atuendo del novio de mi amiga, como no me vió, salí de allí discretamente haciéndome la promesa interna de empezar a ver más el programa de Iker Jiménez a ver si me ponía algo más al día en cuanto al trato con fantasmas. Viví con aquel secreto en mi alma pesándome como una losa vutarder@s, me debatía entre la fidelidad a mi amiga y el miedo ancestral a lo sobrenatural. Nos juntábamos a menudo en el Palacio de Iría, que es donde mora el Pínchipe Tig, muy amigo del difunto, del vivo, del reencarnado o de lo que fuese. en muchas de esas reuniones, yo le echaba miradas significativas que querían decir "lo sé todo", pero él no parecía darse por aludido, aunque algunas veces hacía alusiones veladas a su secreto, del tipo de - Yo no soy lo que parezco, he vivido mucho, tengo otras vidas a parte de esta....- Yo en aquellos momentos tenía que meterme las dos alas en la boca para no romper a gritar, e invariablemente se me escapaba silvar Returns the Sender. Hasta que una noche, después de cenar no pude más y le dije.- Mira rico, yo sé que ocultas una identidad y ya no puedo vivir más callando.- Me miró gravemente y me dijo.- Tienes razón avutarda, tu perspicacia dice mucho de tu sensibilidad, creo que ha llegado el momento de confesar quien soy yo. Yo he vivido antes otra vida y tuve una relación intensa con una mujer muy famosa. - Sí, en Memphis y con Priscilla, pensaba yo.- He sido una gran figura de la cultura, y de la literatura.- Hombre, tanto como de la literatura......- He recorrido paseando muchas veces la muralla de Ávila.- Ahhh, pues no sabía yo de esa faceta abulense de Elvis.- De hecho, escribí un libro en el siglo primero.- Aquí yo ya empecé a perderme, para qué alargar más esta agonía de suspense vutarder@s, el Pínchipe Tig extraviaba la mirada y contenía la sonrisa de por las noches. finalmente, el redivivo terminó desvelando, que él había sido San Juan de la Cruz. No puedo explicaros el asombro que me acometió, sigo dándole vueltas a cómo un místico de primer órden como ese, terminó siendo el máximo exponente del meneo pélvico.
sábado, 26 de julio de 2014
BALANDREEEEEEEE
Güenes gutarderin@s de mis entrañas, después de mucho pensar, he terminado decidiéndome por contaros un episodio del que yo no tuve una gran consciencia pero que me relataron estas navidades entre Madre y Borrasca, la verdad, es que de todo lo que me ha acontecido en el último año, quizás lo que más lamento haberme perdido en la neblina del Alprazolán, haya sido este episodio, que creo que de haberlo vivido, me habría sacado de la depresión o me hubiera hundido en ella para siempre.
Resulta que debido a múltiples y diversos avatares, fui víctima de una intoxicación medicamentosa que me tuvo fuera de combate y de consciencia más o menos unos cinco días. Como es natural, Madre y Borrasca se tuvieron que trasladar de urgencias hasta aquí para hacerse cargo del despojo de avutarda en el que yo me había convertido. El caso, es que después de estar en el Hospital unos cuantos días, finalmente me dieron el alta. Yo no soy capaz de recordar ni la habitación del hospital, ni el alta ni absolutamente nada que no tuviera lugar hasta quince días después, pero por lo que me cuentan, me subieron al coche de borrasca con media lengua fuera, babeando y dejando a Robert de Niro en Despertares a la altura del Premio Nóbel de la rapidez mental. A la sazón, tenían que administrarme un medicamento que hacía de antídoto para lo que me había intoxicado, como era una medicación fuerte y poco común, la receta tenía que sellarla el inspector médico de la zona en la que habito, de modo que Borrasca muy animada por los balbuceos incoherentes que le iba canturreando yo desde la parte de atrás, y procurando no tomar las curvas muy bruscamente no fuese a ser que me estampara la cresta contra uno de los cristales (tal era la virulencia de mi balanceo), se puso rumbo a Nava que es donde se encuentra el centro de salud que me corresponde. Lo cierto es que ella sabía bien como llegar a la población pero no tenía ni la más remota idea de cómo llegar al ambulatorio, por lo que empezó a pedirme indicaciones en un tono muy alto y hablándome muy despacio. Creo que lo más inteligible que lograron extraer de mi persona fue una onomatopeya que decía algo así como. - Balandre, balandre, balandreeeeeeeeee. A pesar de la experiencia que tanto Madre como mi hermana tienen con homos Ebrius, (creo que ya os he comentado en alguna ocasión que conviví trece años con uno), no eran capaces de traducir algo tan obvio, menos mal que a pesar del puré de guisantes que me invadía el cerebro, mi intelecto preclaro me alcanzó para extender el ala derecha hacia delante y apuntando con la pluma índice al frente volvía a decir.- Balandreeeeeeeeeeeeeee.- Creo que quiere decir para adelante Borrasca.- Sí, o eso o está imitando a Colón. No sé vutarder@s de mis entretelas como lograrían llegar al ambulatorio, porque con mis indicaciones lo mismo podríamos haber llegado a Finisterre. El caso es que Madre y Borrasca decidieron dejarme en el coche canturreando y babeando mientras ellas iban a que el inspector médico les sellara las recetas. Al salir del ambulatorio, Borrasca se apercibió de que no llevaba puestas las gafas que usa para conducir, de modo que volvió a entrar al consultorio para preguntar por ellas, después de buscar en los lavabos, en la consulta, en el mostrador de recepción y en los asientos de la sala de espera no encontraron nada de modo que ya algo nerviosa salió al coche y se puso a buscar en la guantera, en los bolsillos laterales, debajo de Belinda, entre los asientos, nada, ni rastro de las lentes. Resulta que Borrasca tiene una amiga que es enfermera en el Hospital en el que me habían ingresado y que estuvo pendiente de mí todo el tiempo que duró mi estancia, de modo que la llamó y espero pacientemente mientras su amiga hacía las pesquisas pertinentes para terminar diciéndole que las gafas tampoco estaban allí. Volvieron a entrar al centro de salud, registraron a todo el personal sanitario mientras Borrasca ensanchaba peligrosamente las aletas de la nariz que es síntoma inequívoco de que está a punto de sufrir un esparaván. Como no aparecían, mi hermana abrió la boca como Rosauro y rompió a llorar mientras se mesaba los cabellos y ponía lo que madre ha dado en denominar "Las caras de Vélmez" por el miedo que dan. Decía llorando a moco tendido que esas gafas costaban 150 euros, y yo decía algo así como. Vendiruaaaa gosina gosdan uleugo nel sinsin dalelu, de las debaleyo.- Que traducido al lenguaje de avutarda sobria quería decir, mentira cochina, costaron un euro en el tercer par del tchin tchin de Afelelou, que te las regalé yo. Madre buscaba desesperada las gafas, un cura o un bozal y Borrasca era presa de violentos espasmos musculares y juraba que ella no podía conducir, que a ver como salían de allí si ella no lo conocía y yo no era capaz de articular sonido inteligible y que además no veía..... Finalmente Madre tomó las riendas del asunto y amenazó con ponerse ella al volante y sacar la teta izquierda por la ventanilla si Borrasca no se calmaba, lo que surtió un inmediato efecto puesto que ambas hermanas sabemos de lo que es capaz Madre. De modo que dejando que todos los caracoles nos adelantaran, con mi hermana llorando sin parar y yo dando ánimos balannnndreeeeeeeee, llegamos al fin a la puerta de casa. Salió lo alienhija a recibirnos con mis gafas en la mano, muy preocupada puesto que sabe que sin ellas soy mucho más minusválida de lo habitual, y como se me había llevado una ambulancia nadie se acordó de ponérmelas. En esto le dice Borrasca sorbiéndose el moco. No, si las gafas de tu madre las lleva puestas, las que se han perdido son las mías.- Y volvía a aullar de dolor intrínseco. Mi hija insistía en que las gafas que ella tenía en la mano eran las mías. -Que no, decía Borrasca muy desconcertada, ¿no ves que tu madre lleva las gafas puestas?.- En esto Madre recuperó la cordura y hablándole a Borrasca muy despacio le dijo.- Hija mía de mis entretelas y para mi vergüenza y oprobio. ¿Quién le ha puesto las gafas a tu hermana?.- Yo, en el hospital, con las zapatillas, que para el caso le podía haber puesto las segundas en los ojos y las primeras en las patas.- Bien, si las gafas de tu hermana las tiene lo alienhija en la mano y tú no encuentras las tuyas..... - Al decir esto movía las plumas índice y pulgar delante del pico de Borrasca que aún así no ataba cabos. Tuvo que ser lo alienhija quien después de llamarla gilipollas le hiciera entender que las gafas que yo llevaba puestas desde que salimos de Oviedo eran las de mi hermana. Maravillaos Vutarder@s de mis poderes sobrenaturales, que con un melocotón en almmíbar por la medicación y unas gafas que para el caso podían haber sido de madera, todavía me quedaba sesera para poder indicar.- Balaaaaaannnnnndreeeeeeeeeee.
jueves, 24 de julio de 2014
MIS CANCERBEROS
¡Querid@s vutarder@s!!!!!!!!!!!. Cuanto tiempo sin veros, lo cierto es que me da incluso algo de apuro no haberos explicado nada de esta prolongadísima ausencia. No tengo muchas ganas de entrar en detalles puesto que esto es un blog de humor y lo que me ha pasado no tiene ninguna gracia. Valga deciros, que he estado sumida en una larguísima y profunda depresión de la que aún trato de recuperarme, el porqué no viene a cuento, os iréis dando cuenta de que hay personajes de esta historia que han ido o bien desapareciendo o bien modificando su lugar en mi vida, igualmente os iré presentando a otros nuevos que se han ido incorporando y que siguen formando parte del surrealista cotidiano de este ave que os escribe y que de momento a pasado de ser un ejemplar de avutarda hembra y "adulto" (esto mismo tengo que repetírmelo a diario), de unos ciento diez kilos de peso a ser un hermoso y estilizado ejemplar de ochenta y pico, recordad vutarder@s, que aunque mi comportamiento en muchos casos pueda parecer senil, hablamos de kilos.
Para no desilusionaros, os diré que Madre sigue en activo y mejorando como los buenos vinos, que lo alienhija sigue llevando bráquets y ahora también cresta, pero no avutardil sino punki, que ya os iré poniendo al día de las diferentes modalidades, (la inglesa, la grunch, la escocesa.....), sigue hablando dialecto y sus gustos musicales han ido empeorando con la edad hasta el punto de que para exigirme la paga me amenaza con amenizarme con un grupo que ostenta el hermoso y lírico nombre de " Eyaculación postmortem". Cantan igual de bonito que el nombre. Además no he perdido la sana costumbre de tratar de redimir a los dependientes de ese sitio en el que afirman no ser tontos, las tiendas de bricolaje y lo cierto es que cada vez me llaman menos teleoperadoras llamadas Gladys para tratar de venderme una mejora en la tarifa, ya les he dejado claro que la única que me interesa es la que linda con Gibraltar. Además he de deciros, que a partir de este momento, ya no soy una avutarda entera, sí, gutarderines de mis entrañas, me han mutilado, expropiado, extirpado y/o despojado de mi vesícula. Todo empezó con unos cólicos biliares que me hacían adquirir un tinte amarillo y un piar muy distinto de mi tono de mezzosoprano y que me hacían confundir con el cursi de Piolín. Comprenderéis gutarder@s, mi encono a la par que mi vergüenza cuando los niños gilipollas de según que barriadas querían hacerse fotos conmigo y me preguntaban por Silvestre. - Ahí, al lado de esa vieja tan arrugada contra moño toda encorvada, es ese barrigón con bigotes, ¿no le ves bonito?. Ahhhhhh ¿Qué son tus papás?, vaya por dios.- Decía yo, fingiendo que me azoraba y tragándome un sándwich de mala leche. El caso es que han tardado diez meses, repito, diez meses en diagnosticarme y finalmente operarme de la puta bolsita de bilis, que como podréis comprender y con el carácter que tengo debía tener el tamaño y la capacidad de una bolsa de cáritas en los tiempos que corren. He de deciros, que durante estos diez meses, he recorrido todos los centros de urgencias denta kilómetros a la redonda, al principio iba sóla, pero como luego, la viperinidad de mi lengua quedaba mermada por los dolores, empecé a hacerme acompañar de algún que otro cancerbero, hasta ahora distingo tres modelos.
- El primero de ellos, es el modelo Al Caponini (es que es muy pequeño de tamaño, parece un llavero). Ya el atuendo decía mucho de él, se vestía con una cazadora de sky que llevaba con la misma dignidad que si fuera cuero de cabritilla iraní, que hay que tener muchos bemoles para ponerse eso y que no se te muevan ni las pestañas, lo acompañaba de un pantalón ceñidito que dejaba ver unas patitas como de grulla y que él lucía como si fueran las de Alberto Contador, un hombre sin complejos vaya. Este cancerbero, tiene la facultad de hablar muy bajito para decir las cosas más amenazadoras del mundo, por ejemplo, recuerdo el día en que tuvimos que entrar al centro de salud a las seis de la mañana. El se quedó aparcando el coche mientras yo en posición de alcayata y gimiendo, tras haber vomitado como si no hubiera mañana, me dirigía al mostrador aullando. - Tengo un cooooooooólicooooooo biliaaaaaaaaar!!!!!!!!!.- Cuando me introdujeron en la consulta y el enfermero se disponía a levantarme la manga para introducirme una intravenosa en el ala derecha, me di cuenta de que había dejado al mafioso en la puerta del centro de salud sin indicarle donde estaba el timbre, de modo que saqué el móvil, por miedo a que entrara en la sala de espera subido en Belinda, y me disponía a indicarle donde estaba el timbre de las pelotas. En ese momento, el enfermero, que debía estar soñando con Rafaela Carrá cuando irrumpí violentamente en la consulta, me dijo desabridamente. - A ver señora, si le duele mucho, le duele mucho, y si no estamos a jugar con el telefonito.- En ese momento entró Al Caponini en la consulta, y al verme los ojos arrasados en lágrimas dijo muy bajito y echándose la mano al bolsillo interno de la super cazadora. - A ver, caballero, si la avutarda dice que le duele mucho, es que le duele mucho, ¿estamos?. ¿O prefiere que le haga una oferta que no podrá rechazar?.- A mí, que le conozco, se me pusieron las plumas de gallina, que ya es ordinario en una avutarda, y al enfermero le empezaron a temblar las manos lo suficiente como para que yo le ofreciera un masaje antes de ponerme la intravenosa no fuera a ser que entre los temblores me hiciera un bypass. He de deciros, no obstante vutarder@s, que a este mafioso de peluche, le debo más de una noche en vela cuidándome, llevándome a urgencias y sujetándome el pelo para que no me lo manchara al vomitar, me quiere mucho y yo a él. El siguiente guardaespaldas es más bien como un compendio entre el muñeco de Michelín y Jack Nicholson en el resplandor, es una persona importante en mi vida, que hace poesía en la cocina, que cuida de su madre octogenaria y con alzheimer con un amor y un humor que conmueven a las piedras, tiene un perro que se parece a lo perrunu pero en rubio platino, pero no modelo Gunilla, no, tiene pinta de García y se llama Chuchu. Mi amigo al que llamaré Pínchipe Tig (ya os explicaré un día porqué), tiene los ojos como dos charcas, a menudo, si algo le respiga la piel, las charcas se le anegan, tiene dos sonrisas y se pone una de día y otra de noche, tiene camisetas de mil colores y ninguno discreto, es seguidor de un inspector chino que se llama Chen Chao, y como él, invita a sus ligues a un té que se llama pozo del dragón, hace los mejores bizcochos del mundo y tiene la voz más estentórea que he oído en mi vida. El Pínchipe Tig no conoce el término discreción, y como tenga algo que decir, ya puedes meterle en la boca un colchón de pikolín que no vas a conseguir silenciarlo. Este otro cancerbero ya me había acompañado en alguna ocasión sin mayores percances siempre que le permitieran estar conmigo al lado de la camilla mientras me inyectaban la morfina sintética que dejaba este cuerpo y este cerebro en estado de mayor estupefacción del habitual. Pero el día de la masacre, yo entré la primera como de costumbre mientras el acompañante de turno, en este caso el Pínchipe Tig, rellenaba toda la cuestión del papeleo. El enfermero ya apuntaba maneras de inseguro tirando a temblón, de estos que si no aplican la normativa a rajatabla o el papel continuo de la camilla se les arruga tienen que adoptar la postura mental del pensador de Rodin porque no se hallan. En el aire se mascaba la tragedia, haceos cargo vutarder@s, yo gimiendo y dándole vueltas a la cabeza (literalmente) con las alas en cruz que fue lo único que disuadió a la doctora de llamar a un exorcista, por lo demás sólo faltaba el tubular bells de Mike Olfield. En ese momento, El Pínchipe trató de entrar en la consulta, y el enfermero con el pelo teñido de rubio para disimular una calvicie incipiente, unas gafas rojas de diseño, gorrito de dibujos animados y zuecos con grafittis se precipitó sobre la inmensidad de Tig y empujándole con aquellas manitas de muñeco de famosa le incitó a abandonar la consulta. En ese momento me ordenó por cuarta vez con voz de pito que me relajara mientras yo le incitaba a sentarse desnudo sobre una chumbera y ha hacer lo propio. Mientras tanto, y para aumentar mi nivel de confianza me decía que cada vez que veía una aguja se ponía enfermo. Yo le preguntaba si no tenía algún primo apicultor que fuera alérgico a las abejas por aquello de que de casta le viene al galgo. En ese momento, Tig volvió a entrar en la consulta a petición de la doctora con todo mi historial médico que para entonces abultaba más o menos lo que la biblia. El enfermero histérico se abalanzó sobre los papeles como Gallardón sobre un matojo de ecografías y trató de arrebatárselos. Fue entonces cuando se desató la debacle. A Tig se le inyectaron los ojos en sangre, la vena del cuello empezó a adquirir dimensiones sobrenaturales (que muchos hombres quisieran esas capacidades para según qué venas), su cara adquirió un tinte purpúreo y rugió.- Haga el favor de quitarme las manos de encima. Commprendo que escrito así no impresiona tanto, pero haceos a la idea vutarder@s de mi alma que la botella de suero que tenía a mi lado empezó a hacer ondulaciones de las vibraciones sonoras al tiempo que los cristales de la consulta temblaban violentamente. El histérico trató de rebatir con voz muy débil y aflautada. Yo, yo, yo, yo no le he pp pp ppuepuesto las manos encima caballero.- No, las manos no, las garritas esas de reptil que tienes, como me vuelvas a tocar vamos a tener problemas.- Tig con un Chernóbil en cada ojo. Finalmente, la doctora que era la única que mantenía cierto grado de cordura, se percató de que no paraba de llorar y les conminó a que me tuvieran en cuenta, con lo que Tig abandonó la sala resoplando, y el histérico presa de violentos temblores se dispuso a ponerme la vía en el brazo para poder inyectarme la medicación. Supongo que serían los nervios, o más bien quiero pensarlo, porque si siempre procede así, lo del carnicero de Milwokee son mariconadas, me hizo una sangría en el brazo vutarder@s, que tuve que quitarme la camisa, cambiar la sábana de la camilla y él cambiarse de bata, yo lloraba de pánico mientras suplicaba que dejaran entrar al cancerbero y juraba que estaba vacunado de la rabia, de la triquinosis y de todo lo vacunable y que me comprometía a ponerle un bozar si era necesario. finalmente salí de allí con menos dolores y medio litro menos de sanggre. El siguiente episodio de cólico se produjo cuatro días más tarde, a la sazón la doctora que estaba de guardia era la misma que la del día anterior, el cancerbero de turno era lo moruno que está pasando las vacaciones aquí porque ahora vive en Bruselas, la doctora llamó a la enfermera en estos términos. - Puri, tenemos un problema.-m Os juro que para mí, por el tono en que lo dijo la enfermera debería haberse llamado Washington. Lo moruno que no me había visto nunca en cólico no paró de seguirla mientras la urgía diciéndole en voz cada vez más alta y amenazante. -¿Pero a qué espera, no ve que le duele mucho?. En fin vutarder@s, cuando salí de allí juraría que la doctora lloraba desconsoladamente, y no sé si tendrá relación o no, pero una semana más tarde estaba operada.
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