La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
lunes, 18 de febrero de 2013
MI AMIGA LA ABUBILLA
Hola gutarder@s, acabo de encontrar un huequín para haceros la crónica de mis andanzas, he pasado la tarde con mi amiga y compañera de asociación acabando un proyecto que tenemos pendiente de entregar. A esta amiga no os la he presentado, es un ave como yo, y también empieza por abu, pero es una abubilla, seguro que sabéis a qué tipo de aves pertenece,es una con el picu muy afilau y muy llargu y una crestita en la cabeza que le da un aire punk. Mi amiga la crestita la lleva por dentro, pero la saca cada vez que lo considera necesario, pero el picu afiláu llévalu per fuera para que la gente non se llame a engañu. A esta amiga hace dos años que la conozco y no os he hablado de ella porque en el último año no he escrito nada, y antes no éramos tan amigas por lo que no le había pedido permiso para hacerla abubilla pública (no confundir con abubilla de moral distraída). Estoy contentísima con ella, la verdad es que nos entendemos muy bien y lo pasamos estupendamente juntas, ella es ceramista y hace unas cosas muy bonitas, entre ellas una placa para mi fachada que os vais a caer pates arriba cuando la veais. Hacemos intercambio de conocimientos, de experiencias y de anecdotario, tenemos un sentido del humor parecido, que es algo que se disfruta mucho cuando se comparte. A mi amiga le debo tener una vida más plena y más rica sobre todo en estos momentos donde las ausencias a veces me nublan la vista y me fartuco de llorar. Yo la llamo Bill porque Abubilla es demasiado largo y ella me llama a mí Abu porque lo de Tarda suena algo peyorativo. Mi amiga Bill es muy expresiva y cuenta las cosas con una gracia que madre y yo nos desternillamos, sobre todo porque tiene unas anécdotas y una forma de contarlas que es todo un espectáculo. Se ríe mucho y cuando alguien cuenta las cosas a carcajadas, las contagia a los demás, además tiene una risa astuta, pillina, traviesa y sonora. Lo mejor de su risa es la cara que pone, se le encienden las mejillas y los ojos, que los tiene como dos endrinas. Se le hacen pequeñitos entre las arrugas de la risa y hacen guiños cómplices mientras se sacude entera en carcajadas como contenidas. Otra de sus peculiaridades es la cara que pone para contar algo, enfatiza muchísimo el relato, si algo le parece un poco absurdo cierra un ojo y pone el otro en blanco, pero si ya le parece el colmo de la estupidez pone los dos. También mueve mucho las manos para hablar y las tiene finas y gráciles parecen dos polillitas revoloteando a su alrededor acompañando al relato. Este verano, nos contó a madre y a mí un socedío, como dicen aquí que nos tuvo todas las vacaciones sacando punta. Databa de principios del siglo XX cuando había cine mudo. Había por aquel entonces en Gijón una sala en la que proyectaban películas, y como no había sonido, lo ponía un hombre con una pianola para dar énfasis a las escenas. Pero se ve que el buen señor estaba tan metido en su papel, que a veces incluso se permitía prestar su voz a los personajes a fin de que pudieran hablar, de modo que una tarde, con una película del oeste, se veía a dos vaqueros en pleno duelo. Cuando comenzaron los disparos y uno de ellos cayó al suelo, se oyó al hombre de la pianola decir.
- Pum, pum, matete.
- ¿Pa qué?.
- Pa que me deas los dolares.- Hay que poner atención a la acentuación de la palabra dolares, para que suene como todos la hemos oído siempre, se acentuaría en la o, pero al no acentuarla la sílaba tónica caería en la a, lo que hace que la pronunciación sea todavía más cómica.
Después de oír esto, madre se pasó medio verano irrumpiendo en la cocina con una bufanda a modo de embozo y apuntándome con la escoba decía.
- Pum, pum , matete.... suelta los dolares.- Pues pensaba yo que esta era la anécdota más divertida que tenía mi amiga en la recámara pero el otro día me dice....
- ¿No te conté nunca lo del mi fontanerín?.
- No, ¿quien ye esi?.
- Pues resulta que en Gijón vivía un matrimoniu y él trabayaba en la Pêugeot, un día a la muyer atrancósei el lavabu y el marido non fué quien a arreglalu, de modo que i pidió a un compañeru que pasara per so casa a echai un vistazu y dioy les llaves por si la muyer había salido a algo. Cuando esta llegó de comprar, alcontró un mozu agachau de cara pa el lavabu con un mono azul, y la muyer ni corta ni perezosa aprovechando que el otru taba en cuclilles metió la mano ente les pates de él y agarrandoy el paquete díxoy. "Ayyyyyyy, que güevinos tien el mi fontanerín". Aquel probe, de la impresión levantose de golpe y non calculó bien de modo que abrióse la cabeza col lavabu. La muyer tenía tou el empeñu de curalu pero el con les manes sujetando la raya al mediu encerróse en el bañu y dijo que non salía hasta que no llegara una ambulancia a por él. Al cabo de cinco minutos llegó el Samur, que tras enseñai al paisanu la acreditación per debaxu la puerte oonsiguieron que y os abriera el priesllu. Ya subiérenlu a la camilla y taben baxándolu pe la escalera cuando uno de los camilleros preguntoi que qué y había pasau. El otru probe contóyoslo y aquellos mozos empezaron arrollín arrollón muertos de risa. Tanta risa y os dió que aflojaron les manes y cayóios el paisanu al suelu de lo que resultó que además rompió el homrbu y dos costielles.-
No sé si finalmente este pobre hombre sigue vivo vutarder@s, era tal la risa que me atacaba en aquel momento que sólo podía concentrarme en recuperar la respiración.
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