La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
domingo, 17 de febrero de 2013
LA ABUELA MAGNÉTICA.
Hola Gutarder@s, acabo de entrar en casa y eso que he salido hace hora y media, es que tengo una vecina que se siente algo sóla, además la pobre es sorda y tiene algunos problemas para mantener conversaciones, por eso en cuanto me ve fumando un cigarrito aprovechando el poquito de sol que tenemos estos días, sale disparada a contarme lo primero que se le ocurre. Hoy en concreto hemos estado hablando de mi familia, ya sabeis, esa bisabuela que era una mezcal entre Orzo Wei y Moctezuma. Como esta vecina la conoció así como sus hijos, de vez en cuando se acuerda de alguna anécdota graciosa y me la cuenta. Como la mujer ya es mayorcita, pues siempre me cuenta las mismas cosas, así que yo para no ser maleducada, hago como que la escucho mientras pienso en mis cosas. Hoy tocaba, el día en que mi abuela estaba en un prado llendando vaques y tenía un reloj de esos enormes que se les daba cuerda, como se ve que se aburría, se arrimó el reloj a la oreja para oír el tic tac, pero debió arrimarlo por el lado de atrás porque el caso es que cuando se lo quiso despegar no podía porque la cuerda le había ido enredando todo el pelo y lo tenía colgando literalmente de la cabeza. Creo que aquello acabó con un rapado a lo Auswitz, para desconsuelo de mi abuela y la compasiòn de sus compañeras entre las que se encontraba mi vecina. Bueno, pues como esta anécdota ya me la sabía, me he perdido en mis pensamientos buscando otras aventuras de mi abuela avutarda, que como ascendiente mía que es, no puede por menos que ser de lo más peculiar. Entre las peculiaridades de mi abuela figura la hipocondría, si ella oye por la radio que los enfermos de próstata mean poco y naranja desarrolla enseguida una patología prostática y da igual que la digas que ella no tiene de eso, si no lo tiene se lo inventa. Pues como es así para el tema de las enfermedades, es un blanco fácil para todas estos remedios milagrosos que de vez en cuando se ponen de moda, véanse las bayas de Goji, las plantillas masajeadoras, el bálsamo de fierabrás o cualquier otra cosa que le digan que es buena para su salud. Entre estas cosas milagrosas, estoy segura que recordaréis las famosas pulseras magnéticas que se pusieron de moda a finales de los ochenta. Bueno, pues güelita, a la sazón, en vez de una pulsera de aquellas que parecían grilletes, se hizo con un medallón con el símbolo del ying y el yang, del tamaño de un huevo frito de codorniz. Iba con él a todas partes y lo llevaba bien a la vista, para que el efecto fuera bien visible, ya había tenido algún incidente cuando al ir a coger un "yugur" de la nevera, el medallón se le pegaba a la puerta y mi abuela al intentar abrirla corría peligro de estrangulamiento, pero vamos, naderías que el güelu solucionaba entre tomaduras de pelo. Pero el premio gordo llegó el día en que fueron a la compra a Villaciosa. Aquí, hace unos años, como muchas mujeres no tenían carné de conducir, y los hombres que lo tenían normalmente pasaban el día fuera de casa trabajando, había un servicio de autobuses, que se cogía en algún punto cerca de varias aldeas y que te iba llevando según el día a las distintas poblaciones en las que se hacía el mercado. No sé si os he comentado que en esta zona, aún se estila llevar los productos de la huerta o de los animales al mercado semanal, que como os decía antes cada día de la semana tiene lugar en una población distinta. De todas estas poblaciones en las que hacía el mercado, la preferida de mi güelu siempre fue Villaviciosa, "La Villa" para los que somos de aquí. Es una población en la que abunda el prerrománico, y en la que los edificios tienen un carácter señorial que conservan de la época de los indianos, además de todo esto, en "La Villa" habita un señor que es una mezcla entre chamarilero y anticuario y con el que el güelu hacía muy buenas migas, de modo que en lo que Güelita iba a hacer la compra, él se leía su periódico en el Rice, que era una de sus cafeterías favoritas y luego hacía una visita a su amigo y si caía pues se traía algo para casa. Una vez compró una bicicleta por mil pesetas que una vez terminada de restaurar era la envidia de mis amigas. La pintó toda de rosa, le puso una cestita en el manillar y con ella me mandaba a comprar gaseosa al chigre. Pues como os contaba, llegaron a la Villa y se separaron cada uno por su lado, luego quedaron para comer en Casa Milagros, (mi güelu era un hombre de costumbres y este restaurante era su preferido)para luego a las tres coger el Alsa de vuelta a casa. Todo se desarrolló según lo previsto y después del cafetín, se dirigieron a la estación de los Alsas con tiempu para no ir apurados. Estaban en la puerta de la estación que era donde los recogía el autobús, cuando Güelita, divisó en la acera de enfrente una prima suya a la que hacía tiempo que no veía, de modo que bajando un pie de la acera se pusieron a mantener una de esas conversaciones a gritos que tienen algunas mujeres cuando hace mucho tiempo que no se ven.
- ¡Home cuantu tiempu!. Tas desapaicía, ¿cómo ta to madre?.
- Güeno, ahí anda la probe con la tensión pa arriba y pa abaxu que non fago carrera de ella. ¿y tú?.
- Ayyyyy fiya del alma, yo toy fecha un trapu.
- ¿Antoooosssss?. Vésete muy gorda y muy güena.
- Que va, ye tou fachada, ando col páxaru regüeltu que cada vez que voy mexar, ye como si tuviera un fierru al roju vivu.
- ¿Y non fuisti al médicu?.
- Sí fuí fiya pero a lo primeru mandome una pomada que non val pa na y depués cuando volví, mandome unes pastilles que son muy fuertes y como yo non tengo visícula pues caeme mal al hígado y non puedo tomales.
- Ayyyyy fiyina, non somos nadie y nosotros ya vamos pa abaxu.
- Güeno, pero tuvi en Benidorm que voy a un sitio a untarme un barru que dicen que ye güenísimu y allí alcontré una moza que vendía eses pulseres manétiques pero a mí esa pulserona non me gustaba y antós comprei esti colgantucu y en lo que cabe paez que toy mejor.- Mientras le contaba esto a su prima, cogió el medallón y lo adelantó para que la otra lo viera, entonces sucedieron varias cosas a un tiempo. Vino un autobús que no paraba en aquel sitio, cuando pasó, la prima ya no veía a mi güela y el güelu que estba absorto en el periódico comenzó a oir unos chillidos horrísonos.
- Luiiiiiiiiisssss, Luuuuiiiiiiiiiiisssss, que me lleva esti altugús, que me lleeeeeevaaaaaaaaaa.- Cuando el pobre güelu miró a su derecha vió a mi güela corriendo detrás del autobús a todo lo que le daban les patuques.
-Susanitaaaaaa paraaaaaa que esi non ye, que esi va a la playaaaaaaaa. Non corras tanto Susanaaaaaaaaaaaaaa.- Menos mal vutarder@s que había un semáforo que obligó al autobús a parar y permitío que el güelu llegara para ver como su esposa estaba completamente pegada al Alsa por el medallón y corría como una posta a fin de mantener la cabeza unida por el cuello a su cuerpo. tuvo el tiempo justo de despegarla antes de que el autobús arrancara de nuevo. Mi güela siguió usando el medallón, pero lo llevaba por dentro aunque decía que se le pegaba a los aros del sostén.
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préstame per la vida, fia
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