La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
miércoles, 20 de febrero de 2013
GARROTA VIL
Hola vutarder@s, a estas horas ya no sé si voy o si vengo, de verdad os digo que menos mal que unas horas al día las comparto con Bill que es un ejemplar de ave adulto y además hembra, porque es que si no.... Cualquier día las tres neuronas que me quedan se dan a la fuga. Esta mañana he ido al médico a llevar a unos vecinos en esta zona, como la gente es muy mayor, la mayoría ya no pueden conducir y a veces me piden que les acompañe al médico. Esta mañana iba con un matrimonio y su hijita, que debe tener 60 años y que cuando viene a pedirme que les lleve al médico me dice.
- Mire, venía a ver si el martes nos puede bajar a mamá y a mí al médico.
- Sí, como no, lo único es que también tengo que llevar al vecino de al lado que me lo ha pedido antes, pero si no les importa esperar allí un poquito no hay problema.
J-¿Cómo si hay sillas?
- Sí, es que si no, mi mamá se fatiga.
- Bueno, puede esperar sentada en el coche, a mí no me importa.
- Ah, bueno, siendo así....- Al cabo de dos horas vuelve a llamar a la puerta.- Mire, es que le he dicho a mis papás lo de las sillas y el coche y entonces papá también quiere venir, y quería preguntarle si podemos esperar los tres en el coche.
- Sí, mujer, podéis esperar los tres en el coche.
- Ah, pues muy agradecidos.- Al cabo de dos horas vuelve a llamar a la puerta y cuando me dispongo a decirle que su hermanito ya no nos cabe saca un paquete de galletas y un kilo de lentejas y me dice.
- Que me ha dicho mamá que la obsequie por su amabilidad.
- Ah, pues dile a tu mamá que muchas gracias, que no es necesario.
- Sí, por favor, si no lo coge nos ofendemos mucho mucho.- Pues no me queda más remedio que coger el paquete de galletas y el kilo de lentejas. La verdad es que me conmueve su puerilidad y su amabilidad, pero he de reconocer que tengo que hacer esfuerzos porque la estupefacción no me asome a la cara. Por fin esta mañana he pinchado a mi vecino, le he subido en el coche, le he puesto el cinturón de seguridad y he llegado a casa de el otro trío, tengo que meter a la hijita en el medio, a papá y mamá cada uno por una puerta, ponerles los cinturones que casi tengo que subirme a sus rodillas porque nada más que notan que les manipulo pegan los brazos al cuerpo como si les fuera la vida en ello y me cuesta un riñón despegárselos para poder pasar el cinturón. Luego viene la operación garrota. Cada uno de ellos lleva un bastón de madera y cada uno lo empuña firmemente con la mano derecha, como hacerme a la aventura de subir en un coche con cuatro ancianos seniles y de este pueblo, armados con sendas garrotas e inseguros, no me seduce en lo más mínimo, tengo que explicarles a gritos, cerca de los sonotones y uno por uno que las garrotas tengo que llevármelas a la parte de atrás porque si no, se les pueden escapar y que el garrote vil hace tiempo que se abolió en este país para decepción de algunos. Cuando finalmente me las dan y las coloco en el maletero, arrancamos rumbo al médico. Entonces es cuando empieza la algarabía. Todos son sordos, todos llevan dentadura y a todos les queda grande en vista de lo que se les mueve, con lo que empiezan a gritarse unos a otros en muchos casos sonidos ininteligibles.
-Umpf grtdzzzzz la brrrr hemana?
- Glglglglg crunh les castañes.- Así ocho kilómetros seguidos esperando por dios que no me pregunten nada a mí, porque entre los efluvios que emanan de alguno de ellos, lo que se mueven, estar atenta a los desvíos y conducir, todas mis capacidades están empleadas a un cien por cien. Al fin llegamos a la puerta del ambulatorio, tengo que colocar el coche en doble fila aunque detrás tenga el camión de la central lechera asturiana amenazando con dejar a Belinda como un billete de cinco euros. Suelto el cinturón del primero que enseguida empieza a hacer aspavientos con las manos hasta el punto de tirarme las gafas.
- La mi garrota, la mi garrota ¿onde ta moza?.
- Espera que suelto a los demás y te la traigo.- Procedo a la misma operación con los tres siguientes pero como no oyen cuando llego al cuarto, tengo a los otros tres gritando a voz en cuello.
- ¡La mi garrota, la mi garrota, moza, la mi garrota!.- Me dispongo a efectuar el reparto de bastones que resulta mucho más complicado de lo que parece, porque para mí son todos iguales, pero ellos tienen un sexto sentido y los diferencian.
- Esta non ye la mía, la mía ye la veteadina.
-¿qué veteadina?. ¿Como es esa?.
- Pues con vetines.- Y por detrás.- La mi garrota, la mi garrota....- De verdad vutarderos que tengo que hacer esfuerzos denodados para no ponerme a repartir garrotazos a diestro y siniestro. Cuando por fin los tengo a todos de pie cada uno con su garrota consigo que bajemos al médico, y es allí en la sala de espera, donde tiene lugar el auténtico drama. Aquello parece una reunión de antiguos alumnos del siglo pasado, todos van con garrota, todos están sordos, pero todos llevan un acompañante más o menos apto que hace las traducciones.
- Home Pepe, ¿cómo andes?.
- Bah, toy jodíu.
- ¿Antós?.
- Toy gachu, tuve ingresau porque toy encharcau.
- Coño, eso ye malu. ¿deshinchárente?.
- Algo, pero aún dexaren algo allá, pa les otres veces.
- ¿Y que te dixeren?.
- Pues eso, que toy encharcau y que tengo que pinchame y tomar pastilles.
- ¿Y a tí Varisto, qué ye lo que te pasa?.
- Pos que tengo la nube nun güeyu Sidro y ando al palpu.
- Ay majo, pues tendrán que operate, pero ahora faenlo con una luz y non duel.
- Sí, eso me dexo Grabiel que él operose el añu pasau y que no i dolió pero que agora llora munchu.- Así tienes que ir descifrando que uno tiene tuberculosis y un edema pulmonar, y otro una catarata. Comprendereis vutarder@s que llego a casa en un estado de catatonia del que me cuesta salir.
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La verdad es que tienes que estar muy contenta con la labor que haces con los viejinos, si no fuera por tí, tendrían un problema para ir al médico, parece mentira que sigan psando estas cosas.
ResponderEliminarLo mejor, el sentido del humor que te salva de tantas cosas, creo que tu abuelo era un experto en risas y otras cosas maravillosas.
Bueno, enhorabuen, gustóme munchu.
Obm.