La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
jueves, 28 de febrero de 2013
A PALABRAS NECIAS O NORMALES....
Ayyyyyyyyyy gutarderines, qué cansada estoy, ya sé que casi siempre empiezo las crónicas con una expresión similar, pero es que me pongo a ello por la noche, y de verdad os juro, que cualquier avutarda adulta que se precie, con una alienhija adolescente, siendo vecina de los tres cerditos y con los avatares de mi vida (los azules y los otros), llegaría a estas horas pareciendo lady ojera como poco. Resulta que tengo al vecino en el hospital, papá cerdito, sí. La mamá es sorda rotunda, osea que hablar con ella y con las berzas del huerto viene a ser más o menos lo mismo, esto, aquí en su entorno, practicamente carece de importancia, pero cuando la sacas de lo rural....Además su marido, tiene dentadura postiza, de esas que yo denomino modelo castañuela y como también está algo sordo, no lee y además tampoco habla humano correctamente, se dedica a darle vueltas a la dentadura en la boca para entretenerse, con lo que tampoco se le entiende nada aunque seas la hija del propietario de GAES (ya estoy viendo a lo moruno leyendo esto y confundiéndolo con ser la hija del propietario de gays, se hace un lío con las vocales el pobre....) El caso es que tengo que hacer traducción simultánea a varias personas a la vez, por un lado de las enfermeras a Papá Cerdito, y viceversa, por otro lado, Mamá Cerdito, como no se entera de nada se lo inventa, y como es afín a la filosofía de piensa mal y acertarás.... pues ella responde insultando por si acaso. En medio está el hijito que parece la versión porcina de Forrest Gump, a este no hay que traducirle porque no habla si no tiene mucha confianza, pero hay que vigilarlo porque lo toca todo. Todas las mañanas invariablemente me despierta él.
- Que dice mio madre que si ya llamasti al médicu pa ver si suelten hoy a mio padre.- Ya le he dicho a tu madre cien veces, que no puedo hablar con la doctora hasta la una y media con lo que es inútil que te mande todas las mañanas a las nueve. - Güeno, antós, diz que vayas a ponei los aparatos en es oreyes.- Entonces empieza mi odisea vutarder@s. A Mamá cerdito, le han hecho unos audífonos a medida, cada uno es para una oreja, y tienen formas distintas, son de esos que llevan un pequeño depósito para la pila por fuera y un conducto de silicona acabado en forma anatómica para insertar en el oído correspondiente. Quiero decir con esto, que es imposible colocarlos en la oreja que no es. Pues da lo mismo, ella le ha pintado con esmalte de uñas un punto rojo al de la oreja derecha y cada mañana es fiel al mismo ritual.
- El roju ye pa la diestra, y el otru pa la siniestra.- Tú sí que eres siniestra y das miedo..- Digo yo aprovechando que todavía no me oye.- A ver, paisana de dios, que no importa el punto roju, que esti sólamente entra en esti oído.- Sí, tú apriétalo bien pa que non caiga.- Cuando los tiene los dos insertados y le tocan el cerebro de la presión que he hecho le digo en tono normal. - ¿Me oyes bien?.- Me mira con cara de vaca mirando al tren y responde a grito pelado.- No, ya non caen mira.- Y sacude la cabeza enérgicamente de un lado a otro.- Que te digo que si ya me oyes.- Non fíya non me queden cebolles, acabéles esti día y tengo que dir a comprales.- Yo no sé para qué se ha gastado ese dineral en los audífonos, si yo creo que ni los enciende, o no les cambia las pilas. - Güeno, antós ¿a qué hora marcharemos pal hospital a ver a esi hombre?. - Pues sobre las cuatro, porque hoy es jueves y lo alienhija tiene inglés así que tengo que ir yo a buscarla a las tres y media, a las cuatro estad preparados que nos vamos.- A la una viene otra vez el hijito.- Que diz mio madre que si marchamos ya.- Que no, que hasta las cuatro no podemos irnos.- A los quince minutos vuelve.- Que diz mio madre que ye que va a facese de noche y ella tien que prender la cocina.- Pues dile a tu madre que la deje prendida antes de marchar, que hasta las cuatro no salimos de aquí.- Bufo yo con cara de asesino en serie. Cierro dando un portazo a ver si se da por aludido, pero es inútil, a la una y media ya está llamando de nuevo, esta vez ignoro el timbre y los insultos de lo perruno que se desgañita diciendo.- Que te han dicho que a las cuatro, tío pesao, que en esta casa no hay quien ruque un hueso en paz, si hasta yo, que no sé mirar la hora sé que todavía no toca....- Menos mal que no la entienden que si no me la envenenan cualquier día.
A las tres y cuarto, salgo en dirección al coche para ir a buscar a lo alienhija al instituto, no he dado dos pasos cuando me asaltan uno por cada lado, como Curro Jiménez y el Algarrobo venidos a menos. ¿Marchamos ya?. Menos mal, fiya ye muy tardi y tengo que llevai la garrota a esti hombre que se pon como los demonios si no la tien. - Dímelo a mí.- Susurro casi llorando.- ¡Mira, hay un cura cagando detrás de aquel arbusto!.- Aprovecho que miran buscando al párroco que me acabo de inventar, me subo en Belinda y arranco mientras corren torpemente detrás de nosotras agitando las manos. Cuando vuelvo, están desolados con los abrigos puestos y dando vueltas alrededor de la buganvilla de mi portal.- Hala, vámonos y no pongáis esa cara que os he dejado al lado de casa, otros lo hacen en las gasolineras.- Se suben al coche, los ato y por fin nos vamos. Cuando llegamos al hospital, le vuelvo a gritar al oído.- Id subiendo vosotros que yo voy a aparcar y a hacer algo de compra.- Otra vez la cara de vaca mirando al tren. Les suelto, les abro las puertas, me subo en Belinda y arranco, hala, otra vez el numerito del abandono. Lo peor es que aquí no les conocen y me miran todos con una cara como si fuera Saddam Hussein. Cuando regreso, dos horas más tarde, los encuentro a todos en la habitación entre las miradas estupefactas de los otros dos compañeros de habitación y sus familiares, que no dan crédito y a estas alturas tienen las mandíbulas descolgadas y los globos oculares completamente al aire. Me acerco a la cama de mi vecino y le pregunto.- ¿Qué tal hombre, como te encuentras hoy?.- Ayyyy moza, toy muy malu, resulta que aquí fai un calorón que anoche como non pudía sudar empecé a hinchame antós vino una enfermera y púsome un tubu en les partes pa mexar y yo non puedo parar con esti calor, que voy a segir hinchándome hasta que explote.- Entonces retira la sábana para que todos podamos ver el tubo que le han puesto, ante mi firme hermética cerrazón de párpados y los gritos ahogados de los otros familiares. -¿Vieno la to hermana a vete?.- Pregunta ella.- Non, diz que non puede porque tien al hombre malu.- ¿Y los tos sobrinos?- Non vinieron tampocu.- Ya lo sé yo, que la to familia non valen más que pa preguntar pe la herencia, si non ye la mi xente, dibes a morite de ascu. El que naz en mala casa... ye lo que tien. Pero a ti llénasete la boca de los tos sobrinos y la to hermana y el to cuñau, ¿y ahora... onde están ahora que los necesites?.- ¡Calla la boca por dios, calla la boca!. Non sé a que viniesteis non faces más que calentame la cabeza.- Moza, ven acá y ayúdame a levantame.- Yo, que ya sé lo que pesa porque alguna vez se ha caído, le digo. - Yo no puedo contigo, espera que llamo a las enfermeras.- Cuando llega el enfermero y le digo lo que ocurre, pone los ojos en blanco y dice.- Pero vamos a ver hombre, que llevo tres días explicándole lo mismo, que aquí hay unas horas para levantarse y otras para acostarse, y que cada día vengo y usted me dice que no se quiere levantar.- Ye que vienes cuando yo toy ena siesta, tienes que venir un pocu más tardi.- Ya, pero es que son ustedes treinta y seis enfermos por planta, si tenemos que amoldarnos a los horarios de cada uno, no es posible.- De cada un non, solo de míu, los otros llevántense cuando yos lo manden.- Pero ¿usted se oye lo que está diciendo?. a ver moza, explicai al to tíu (me hago pasar por su sobrina para que los médicos me den información), que esto ye un hospital y tien normes.- Pues mire, no se lo voy a explicar, porque va a dar lo mismo, todos los días les digo que no puedo llamar hasta la una y media y a las nueve de la mañana los tengo en casa así que calcula.....- Bueno, pues mañana, piénselo mejor y le levantamos, hoy ya no puede ser. - Papá cerdito, se enfada y empieza a despotricar diciendo que ellos están allí pagados y que si no les gusta que se vayan y que en una mina quería verlos él.- A ver, hombre, no te enfades, ¿Qué quieres, sentarte?.- Sí, porque tengo tos y viénenseme les flemes a....- Déjalo, déjalo, no me des explicaciones.- Cojo la manivela de la cama y la subo hasta que queda semi-incorporado.- Se le llenan los ojos de lágrimas y me conmueve mientras me toma la mano y me dice.- Ayyyyy mocina, cuántu vales, esto que faces por nosotros no se paga con dineru.- Bueno hombre, no te preocupes que no es para tanto.- En esto interviene Mamá Cerdito de nuevo.- ¿Ves?, ¿Ves como yes un mentecatu?. Luego ríñesme a min, pero que más querrías tú que tar comigo en casa y no con estes brujes, pero te está bien empleau, pa que veas.- Entonces él me mira con ojos suplicantes y me dice.- Marchaos ya, que va a facese muy tarde. Mira a ver si puedes acompañar esta muyer al bancu, que non sabe sacar perres, y llévala al súper a compara algo de comer. Hijo mío, pórtate bien y cuida mucho de tu madre, no la hagas enfadar.- Entonces ella, que ya ha cogido carrerilla, empieza.- ¡Que ascu de hombre!, tou el día esigiendo, Los de tu familia soes todos muy esigentes, non se puede tratar con vosostros, pues si vas a ponete asina comigo non vengo más, y cuando llegues pa casa, cojo les lleves de la otra casa y me separo. ¡que lu sepias!.- Yo la cojo del brazo mientras intento convencerla de que no se ha metido nadie con ella, pero da lo mismo, ella dice, que sabe muy bien lo que dicen de ella y que nunca la ha engañado nadie. - Salvo los de los audífonos.- Digo yo por lo bajini para que me oiga todo el mundo menos ella.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me he reído muchísimo, te salen bordadas las crónicas locales, no dejes de ilustrarnos con tus vivencias.
ResponderEliminarEnhorabuena, un beso.
OBM-
Popi eres genial!!! si me quiero reir veo tus entradas..tengo muchas ganas de conocerte guapa!! soy Pilar la mama de Miguelin un besu!
ResponderEliminarMuchas gracias Pilar, bienvenida a les avutardes, estoy encantada de que te gusten, creo que mi amiga Bill, (ese es su seudónimo aquí en el blogg) sí que te conoce, podemos organizar un día un tecito.... Espero que sea pronto. Besín guapa.
EliminarHola Avutarda
ResponderEliminar