BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



sábado, 10 de diciembre de 2011

MI PADRE

Querid@s vutarder@s, esto que publico a continuación es un texto que me pidió mi hermana par hacer un montaje teatral. Quería la despedida de una niña a su padre en el momento en que este muere. Lo tuve muy fácil, sólo tuve que sacarme del alma la niña que soy cuando me acuerdo de él.




Mi padre se fue de viaje el día del cumpleaños de mi madre, yo creo que fué a comprarle un regalo. Mi padre hacía los mejores regalos, un día me regaló el ruido del mar metido dentro de una caracola porque me daban miedo las olas. Así aprendí a nadar. A mi padre le encanta viajar, ha ido a muchos sitios, cuando vuelve lo que más me gusta es que me acueste él y me cuente sus viajes. Una vez estuvo en un país donde los hombres se ponen un pañuelo en la cabeza, además no llevan pantalones como los señores de aquí, allí se ponen unos vestidos muy bonitos que se llaman chilabas. Algunos hombres de este país son de color azul, que sí que se llaman así, los hombres azules. Los vio mi padre montado en un camello. Los camellos pueden aguantar mucho rato sin comer ni beber agua, por eso les llevan por el desierto, porque a los coches hay que echarles gasolina y en el desierto no hay gasolineras. Los hombres del desierto viven en unas casas de telas preciosísimas todas con hilos de oro y plata. Por las noches preparan un té riquísimo porque le ponen mucho azúcar, como yo en los yogures. Se juntan todos y le cuentan sueños a la luna para que les regale sueños bonitos. Mi padre lleva algunos sueños del desierto en el bolsillo del abrigo, luego me los cuenta cuando me lleva al médico porque me duele la tripa. Otra vez estuvo en un país que tiene un sitio que le llaman el malecón. Al principio a mí me daba miedo el malecón porque pensaba que era un señor malísimo, como el conserje de la casa de mi abuela que se llama Tomás y siempre nos regaña y nos quita la pelota. Luego mi padre me explicó que el malecón es una puerta que le hacen al mar para que puedan pasar los barcos. En ese sitio, la gente era de color marrón, como el pan integral que come mi madre. Mi padre dice que los hombres están todo el día cantando y tocando música para que las mujeres bailen una cosa que le llaman salsa. Es un baile que se hace moviendo mucho la cintura pero sin hulahop. A mí me da mucha risa lo de la salsa porque me las imagino como las albóndigas que hace mi abuela, todas marrones bailando en la cazuela cuando el caldo hace pompitas. En este país de las albóndigas plantan unos palos que tienen azúcar por dentro. Caña de azúcar se llaman los palos. Luego le dan un poquito a mi padre para que se la lleve a los hombres azules y que puedan preparar el te. Mi madre dice que tardamos mucho tiempo en viajar porque tenemos que llevar el cuerpo de un lado a otro. Pero que ahora mi padre puede viajar donde quiera porque se ha dejado el cuerpo. Es verdad lo que dice mi madre, mi padre se olvidó del cuerpo y se fué sin él, por eso se lo guardaron en una caja, para que no se le pierda. Dice mi madre que a lo mejor ya no quiere volver a usarlo porque es más cómodo viajar sin el cuerpo, dice que es como cuando fuimos a aquella playa de Portugal y nos bañábamos sin nada y daba mucho gustito el agua por las piernas y la tripa. Yo al principio me puse triste porque pensé que mi padre sin su cuerpo no podrá volver a llevarme a montar en barca ni al médico pero luego cuando me dormí vino a hablar conmigo y me dijo que aunque yo no lo vea siempre viene conmigo, que como ahora puede viajar tan deprisa puede venir a todos lados donde yo esté. Le he dicho a mi madre que yo también me quiero dejar el cuerpo en una caja para poder ir más deprisa, pero dice que no puede ser porque está creciendo mi cuerpo y si lo dejo vacío ya no crece más y me quedo siempre tan pequeña como ahora. Mi padre viene todas las noches y me cuenta sus viajes. Ayer estuvo en un país muy bonito donde había muchos pobres, a mi padre le encantan los pobres, siempre deja el coche abierto para que puedan dormir calentitos. Dice mi padre que en el país de los pobres se lo pasan muy bien porque no tienen que barrer, ni quitar la mesa ni nada, sólo están todo el día jugando. Le he dicho que vaya al país de las jirafas para que me cuente como son porque dice mi seño que son unos animales que tienen el cuello tan largo como un tobogán. Cuando mi padre se tire por el cuello de una jirafa va a venir a contármelo y a lo mejor le trae una a mi madre de regalo de cumpleaños.

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