Hola vutrder@s, como habéis visto esta entrada se llama en la espesura, y no me refiero a la del verde follaje que nos rodea, no, me refiero a la espesura de mi mente, que yo creo que me ha debido de entrar algo de niebla y me ha dejado en un estado de confusión aún mayor del habitual. Llevo una semanita.... Pero cuando me alarmé realmente fué ayer. Tengo el calentador de gas agonizando, la última vez que estuvo aquí Anticiclón (ya sabéis, mi cuñado soleado) que es fontanero, le dió la extrema unción y me dijo que era cuestión de días, que sólo nos quedaba esperar. De modo que quedó en volver próximamente a instalarme un termo eléctrico recién nacido, pero las cosas se le han ido complicando y no ha podido venir. El caso es que como el calentador amenaza con no pasar del fin de semana pues decidí llamar a Leroy Merlín con la estrategia habitual, es decir la de hacerme pasar por un ser humano, y preguntar por los calentadores. Me atendió un chico amabilísimo y yo muy precavida había cogido un cuaderno de notas para apuntar lo que me dijera.
- Mire señora, en cuestión de calentadores el precio varía en función de las distintas prestaciones según las necesidades.
- Ya estamos, pues yo básicamente tengo las mismas necesidades que cualquier ama de casa común, osea que me escuchen, sepan cuando ovulo para tener un poco más de cuidado, me masajeen los pies y los riñones de vez en cuando y algún domingo me suban el desayuno. Con eso más o menos me conformo, pero dada mi dilatada experiencia en la adquisición de electrodomésticos, teléfonos, computadoras y demás inventos de Belcebú, mucho me temo que no hay calentadores de esas características ¿verdad?.
- Jajajajaja qué graciosa es usted señora, pues no, las características del calentador son otras. Por ejemplo si su agua tiene mucha cal necesita un calentador con ánodos de magnesio para evitar el óxido y con una resistencia antical para que le dure más tiempo. Luego también los hay con el calderín protegido y doble resistencia, pero ya le aumenta mucho el precio. Lo mejor que puede hacer es venir por aquí y ver la exposición.
- Ah, muy bien, pues muy amable, en una hora más o menos estaré por ahí.
- Muy bien señora, yo estaré desayunando pero cualquier compañero estará encantado de atenderla.
- Sí, hasta que me vean la cresta, como siempre. Bueno adiós.- Dicho y hecho, me he puesto el traje de camuflaje y me he dirigido hacia allí. Nada más llegar he preguntado en un mostrador que ponía información.
- Perdone por favor ¿sería tan amable de indicarme dónde está la exposición?.
- ¿Cual de ellas?.
- Ah, ¿es que tiene varias?. Yo pensaba que esto era una tienda de Bricolage y resulta que es como el museo del Prado. Pues no sé, yo he llamado para informarme sobre un calentador y me han dicho que pase a ver la exposición.
- Ah, entonces es la de fontanería, segundo pasillo a la izquierda, allí pregunte al compañero.- Desde luego la exposición no podía ser más cutre, estaba toda en el mismo pasillo, no había espacio para apreciar las obras y la iluminación era nefasta, de modo que todos los calentadores parecían iguales. Lo único que los diferenciaba eran unas pegatinas con un señor dibujado, o dos o tres, todos en fila. Se conoce que había obras que tenían varios autores. En cuanto he visto a un chico con la camisa verde pistacho le he identificado como "el compañero".
- Perdona majo, es que quería comprar un calentador.
- Ah, ¿y sabe usted como lo quiere?.
- Pues sí, más o menos. Necesito que tenga dos gónadas de potasio, un búnker blindado y que sea muy revolucionario. Vamos, casi casi subversivo.
- Perdone señora pero no sé de qué me habla.
- Ahhhhh no. No me vengas con el truquito de siempre de que no sabes de que te hablo en cuanto descubres que soy una avutarda. Esto es racismo. He hablado con un chico hace una hora y me ha explicado todo esto que te he dicho.
- Mire señora, lo de menos es que sea usted una poularda, yo le aseguro que eso que usted me dice no tiene nada que ver con los termos.
- ¡Poularda!. ¡Me has llamado poularda!. Mira, eslabón perdido, lo primero es que soy una avutarda ¿entiendes? una A-VU-TAR-DA. Y lo segundo es que te aseguro que todos estos datos me los ha dado un compañero tuyo hace una hora por teléfono.
- Vale, vale, no se altere A-VU-TAR-DA, mire, vamos a hacer una cosa, yo llamo al compañero que la ha atendido y ustedes se entiendes ¿de acuerdo'.
- Me parece bien.- Al cabo de quince minutos ha aparecido otro chico con cara de suficiencia que me ha dicho.
- A ver doña Avutarda, ¿qué es lo que le ocurre?.
- Pues que le he dicho al primate de la camisa verde que quiero un calentador con gónadas de potasio, que tenga el cubo protegido como un búnker y que sea muy revolucionario y me ha dicho que no sabe de qué le hablo.
- Pues yo tampoco, la verdad.
- Pues todo eso me lo has dicho tú, que lo he apuntado en un papel. Aquí lo traigo. Gónadas de potasio para el óxido, el calderín protegidísimo y doble resistencia con tratamiento anticlerical.
- Señora, le he dicho ánodos de magnesio, calderín protegido y doble resistencia antical.
- Pues eso, no sé que más da gónadas que ánodos, seguro que si en unas fabes pongo potasio o magnesio nadie nota la diferencia, el calderín es un cubo y si tiene que estar protegidísimo pues es como un búnker. Y si cualquier País tiene un movimiento de resistencia y además doble, es un país muy revolucionario. Lo de anticlerical es deformación profesional.
- Bueno, ha sido un malentendido.- Decía secándose el sudor.- Supongo que es que el agua de su casa es muy dura.
- Pues es un agua normal, transparente, con dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno.
- Digo que tendrá bastante cal. ¿De cuantos litros lo quiere?.
- Pero que yo quiero que me caliente el agua, no que me haga un botellón en la cocina.- El chico iba recorriendo toda la gama cromática que tiene la piel de los humanos, primero amarillo, luego rojo, luego púrpura...
- Señora, digo que cuantos litros de agua quiere que le caliente.
- Todos.
- Vale, déjelo. ¿Cuantos son en casa?.
- Seis, contando lo perruno, lo gatuno y el hámster.
- Pero para ducharse son tres ¿no?.
- Sí.
- Pues mire, entonces llévese este de ochenta litros y nos curamos en salud.
- Vale, ¿pero no lo hay de ochenta litros y de un sólo autor?. Es que parecen más baratos.- Entonces el chico se ha puesto a llorar ruidosamente y me ha pedido cinco minutos de descanso. Cuando ha vuelto traía los ojos como dos huevos duros.
- ¿Qué quiere decir exactamente con lo de un sólo autor?.
- Pues que en la exposición veo que los termos tienen unas pegatinas con un muñeco, o dos, o tres, y he supuesto que son los autores de la obra, me doy cuenta de que los de un sólo autor son más baratos.
- Señora, por favor, esa pegatina indica el número de personas que se pueden duchar seguidas sin que se vacíe el termo. Mire, si es por el precio, llévese este que tenemos de oferta. Si excede su presupuesto yo le pago la diferencia pero por favor- En este punto se ha arrodillado con las manos juntas y me ha dicho con los ojos llenos de lágrimas- Lléveselo ya.- Así que me lo ha puesto en el carro junto con unos instrumentos de tortura que asegura que son imprescindibles y que se llaman latiguillos, tacos y otros nombres igual de horrísonos.
Todo hubiera quedado en una aventura más de la avutarda en un centro comercial si no fuera porque por la tarde fuí a tomar el té con Hallazgo y hablando de literatura le dije.
- El otro día dejé a Madre muda cuando me dijo que se había leído un libro que se llama "Un breve encuentro". Se disponía a explicarme la sinopsis, el autor y demás cuando le dije. Ya sé cual es, lo he leído. El autor se llamma Sandor Maray. Qué risa amiga, se quedó sin habla, y eso en Madre es inusitado. Le quería hablar también de aquel que me prestaste sobre un juez que vivía con su cocinero y su sobrino en la india, pero no me acuerdo del título ni del autor.
- Ah, sí, en Djarleeng.
- Ahhhh, ¿se llama Endarlin el autor?, espera que lo apunto.- Mi amiga me miraba estupefacta.
- No, digo que tiene lugar en un sitio que se llama Djarleeng, como el té que toman los ingleses.
- Ups, qué bien acabo de quedar, pues no te había entendido.
- Ya supongo, ya.- Al cabo de una hora le estaba relatando algo sobre una propiedad que tenía una casa principal y una cabañita al lado y dije.
- Está la casa y la cabaña añeja.
- ¿La cabaña añeja, se llama así?.
- No, la llamo así porque está al lado de la casa y comparten un muro.
- Perdona avutarda amiga, pero ¿no querrías decir aneja o anexa?.
- Siiii, eso he dicho ¿nooooo?.
- Creo amiga que necesitas descansar y tener más paciencia con los dependientes de los comercios. A lo mejor no siempre es culpa suya.......
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
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