BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



domingo, 8 de mayo de 2011

.TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

Aaaaiiiiiiinnnnnnsssss Gutarder@s de mis entretelas, hace ya varios días que no os cuento como van las vidas avícolas y rurales, pero es que estoy liadísima. Todos los días mantengo una discusión con mi madre al respecto. Y es que resulta, que me ha prestado una novela negra de un autor sueco buenísimo (desde aquí os lo recomiendo, se llama Hening Mankell) y como ella lee a una velocidad que parece un androide, además vive sola, está jubilada y su nido está en un piso, pues no comprende que yo aún no haya llegado a la mitad. Todos los días me pregunta.
- ¿Has vuelto a leer?.
- Mamá, lo preguntas como si fuera una adición que estoy dejando, es como si me preguntaras ¿has vuelto a jugar al pócker?.
- No, te lo pregunto como si fuera algo inusual, como el que pregunta ¿has ido mucho por Venecia ultimamente?.
- Pues yo no sé con cuanta frecuencia viajas tú a Venecia, pero yo leo todos los días.
- Pues yo no he ido a Venecia desde que me casé, pero por la velocidad a la que lees para tí como si hubiera vuelto hace un cuarto de hora.
- Mamá, es que ya te he dicho que yo no tengo tanto tiempo como tú.
- Huy, yo tampoco tengo tiempo, lo que pasa es que ordeno mis prioridades.
- Ah sí?. ¿Y como las ordenas?.
- Pues en vez de limpiar todos los días el polvo, leo, en vez de fregar la cocina dos veces al día leo, en vez de  pasar la aspiradora convulsivamente leo, en vez de invertir horas enteras en preparar comidas llenas de colesterol leo.... así las ordeno.
- Claro, pues yo en vez de tener una moqueta de polvo sobre los muebles limpio, en vez de dejar que las pelusas invadan mi hogar paso la aspiradora, en vez de dejar que lo alienhija y lo moruno mueran de desnutrición cocino, para que los cacharros resultantes no se salgan por las ventanas limpio la cocina, para que no les den un euro al salir de su trabajo e instituto respectivamente les lavo la ropa, se la plancho y se la coso... En fin, que yo mis prioridades las abandoné el día en que me creí el cuento ese de la felicidad conyugal y familiar.
- Pues hija, yo no lo entiendo, el polvo te lo podría limpiar lo perruno, le atas el plumero al rabo y con lo que lo mueve te deja la casa niquelada en un momento, los bípedos pueden comer bocadillos, yogures y fruta que son sanísimos y en cuanto a la ropa, yo que tú les compraba unos uniformes y se los lavaba los viernes.
- Yo lo que no entiendo es como mi hermana y yo hemos llegado a la edad adulta sin más secuelas porque habiéndonos críado contigo es un misterio.
- Es que yo me he ocupado más de la parte cultural y espiritual que de la física.
- Pues eso te digo, que con lo poco física que eres no me explico que no hayamos llegado ya a ese grado de meditación de alimentarnos con un grano de arroz una vez al mes mientras levitamos leyendo libros de Mankell.... Se ve que papá era más materialista.
- Ah, sí, tu padre el mundo de lo material lo dominaba que era un primor, sobre todo si los materiales eran de Rioja. Luego además es que lo de la parte espiritual se le había quedado anquilosada por la influencia de Monseñor de Balaguer y había sufrido como una especie de efecto rebote que me hizo redoblar mis esfuerzos para que crecierais dentro de la ley.
- ¿Qué dices de crecer dentro de la ley mamá ni que hubiéramos vivido  como forajidos?.
- El pelo de un calvo faltó, si por tu padre hubiera sido....
- ¿Pero estás tratando de decirme que papá era un delincuente?.
- No, un delincuente no, sólo que era autócrata, vamos que la ley y el orden se los pasaba igual que la esponja por las mañanas, por los cataplines. ¿Tú no te acuerdas del día que fuimos todos al safari park?.
- Pues no. ¿Qué ocurrió?.
- Pues nada, eso es una especie de parque zoológico en el que los animales están sueltos de modo que el recorrido lo haces en coche. Nada más llegar, el guardia de seguridad nos advirtió que quedaba terminantemente prohíbido llevar las ventanillas bajadas por nuestra propia seguridad. Vosotras erais muy pequeñas e ibais en el asiento de atrás. Tu padre fué oír lo de la prohibición terminante y sacar el codo por la ventanilla diciendo que hacía un día cojonudo y que no veía peligro ninguno en cuatro mandriles. Recuerdo que llevaba unas gafas de sol de los moros imitando a Jack Nicholson en una peli de moteros. No habíamos recorrido ni cuatrocientos metros cuando un mandril de esos tan inofensivos metió la mano por la ventana de tu padre y le propinó una colleja que le puso los ojos saltones como un langostino.- Yo es que no podía parar de reírme imaginándome la escena.
- ¿Y papá qué hizo?.
- Lo primero reintroducirse los ojos y lo segundo dedicarle un epitafio al mono acordándose de su parentela, de Darwin y de Charlon Jeston en el planeta de los simios, aunque yo supuse que se refería a Charlton Heston. Pues no había acabado de echar cagamentos cuando no sé si el mismo mono, o su primo que se sintió aludido volvió a meter la mano por la ventana y arrebatándole las gafas de sol se puso a hacerle pedorretas, cuando yo creía que la vena de la frente de tu padre iba a estallar de cólera, el mono se plantó en el capó agitando las gafas delante de aquel homo conductus color púrpura que exhibía su dentatura y profería todo tipo de improperios. Aquello ya fue demasiado para tu padre y para tu hermana, la segunda, al ver que el techo del coche estaba lleno de monos que trataban de colarse por las ventanas a ver si el resto de homos también teníamos gafitas y complementos, se puso a llorar con la boca abierta que menos mal que las ventanas estaban cerradas, si no cualquier mandril la confunde con una cueva y se aloja dentro. Tu padre echó el freno de mano y se salió del coche gritando.
- ¡Mono hijoputa, ven aquí!. Ven aquí ahora mismo te digo.- Acompañaba la orden con un gesto perentorio del dedo índice apuntando hacia el suelo.
- ¿Y el mono venía?.
-Sí, se le acercaba por detrás, le daba un pellizco y de un salto se volvía a subir al capó con las gafas puestas. Pero lo mejor fue cuando se dieron cuenta de que se estaba quedando calvo y que fuera del coche las claricies craneanas brillaban al sol. ¡Para qué queremos más! Le palmearon un par de veces, y viendo el ruído que hacían la calva y tu padre empezaron a llamar a sus hermanos y ya venían todos a probar el nuevo instrumento musical, que hacía percusión y rugía todo en uno..... Bueno, que tuvimos que salir de allí por patas con las ventanas cerradas y habiendo perdido tu padre las gafas y el amor propio y el sentido común porque luego todavía decía.
- A esos monos les dan algo, no es normal que sean tan agresivos, deben estar en celo.
- Pero qué agresivos ni que niño difunto, si lo único que han hecho ha sido quitarte las gafas de sol y pellizcarte un poco en el orgullo.
Pues no te creas tú que le sirvió de mucho la experiencia, al cabo de unos años estuvieron a punto de enchironarnos a los cuatro cuando a un policía municipal que le quería multar por saltarse un semáforo en rojo se puso a cantarle aquello de "Anda que te ondulen con la permanén....".

1 comentario:

  1. Como si estuviera viendo a mi padre! . Yo creía que mi padre era una especie rara,pero veo que el Barrio del Pilar tenía mas de un padre reaccionario de esos a los que las prohibiciones les convertían en el Vaquilla familiar.Cuánto daño hizo Paquito!

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