Hoooooolaaaaaaaa gutarderill@s.... Qué asco de tiempo tenemos aquí, es todo gris y húmedo, llevamos así toda la semana y claro así se me pone a mí el ánimo, plomizo perdido. Qué alegría me ha dado yamahawr manifestándose, claro que me veo en la penosa situación de pedirle disculpas por haber dicho que el misterio que sigue al de la santísima trinidad es el de mi huerta, tiene razón en que es el de el seguro escolar del centro al que acuden sus hijos y hasta hace dos años lo alienhija. Recuerdo que debe hacer ocho años más o menos que pedimos a dirección la póliza de dicho seguro y nos dijeron que la buscarían. Yo lo que pienso es que deben haber abierto un campamento arqueológico en algún país africano para rescatarla, si no no me explico la demora, seguro que es de "Seguros Nefetiti", o algo por el estilo.... Pues recordando a mi amiga y los tiempos de cole, me han ido viniendo a la cabeza algunas anécdotas de nuestros hijos que me han parecido dignas de ser compartidas con vosotros. Para predicar con el ejemplo, empezaré con lo alienhija. Tendría ella unos dos años,cuando yo no sé a qué evento familiar acudimos, debía ser una comunión, un bautizo o algo similar, el caso es que no se separaba de mí ni para mear. Esto es literal como podréis comprobar a continuación. Como no podía ser por menos en una celebración familiar, yo estaba menstruando (yo los ciclos los tengo a razón de los eventos importantes en mi vida, bodas, entierros, bautizos....), como en esos sitios no sabes cuando vas a poder ir al baño, llevaba además del tampón, una de esas cosas que huelen como las nubes y que se llaman compresas. En un momento determinado, me dí cuenta de que el tampón no daba más de sí y que estaba contaminando la lámina de nubes, de modo que seguida por el pollito me fuí al baño. Por supuesto entró conmigo hasta el mismísimo inodoro y observaba atentamente cómo yo, me cambiaba el tampón y dejaba la lámina de nubes comprimidas que todavía aguantaba un uso. Ella no decía nada, pero yo notaba que estaba impresionada, anoté mentalmente darle algún tipo de explicación al llegar a casa y volví al comedor. Estabamos dispuestos en mesas alargadas, y en la que nos sentábamos nosotros se sentaba al mismo tiempo mi abuela, a la que mi hija llamaba "labís". Entonces mi retoño, poniéndose de puntillas para ver mejos, pió a pleno pulmón.
- Labíiiiiiiiiiiiiiiiiiissssssssss, mamá es una cochina, se ha vuelto a poner un pañal con cacaaaaaaaaaa.....- He de confesar que en ese momento sentí un súbito deseo de coger el polluelo y entregarlo al cocinero para que lo sirviera al chilindrón.
En otra ocasión, estábamos las dos en casa y lo alienhija tendría más o menos la misma edad, yo esperaba una llamada importante del director de mi banco para consultar una operación, estaba en el baño con la puerta abierta como no podía ser menos dado el carácter de mi progenie cuando sonó el teléfono. Lo alienhija puso los ojos como platos y salió corriendo a cogerlo.
- ¿Ziiiiiii quién ez?...... Epeda un poquito, te dejo en la tantería, ahora mengo.- Se acercó al baño, me miró y salió corriendo de nuevo.
- Madio, mi mamá zi eztá pedo no ze puede poned ze eztá lavando el pepe.- Podréis comprender que tardara en volver a hablar con Mario, el director de mi sucursal de Cajamadrid.
Estas y muchas otras han ido componiendo un anecdotario materno-filial que han hecho de mí una verdadera personalidad en mi barrio, pero no era la única, también los hijos de mis amigas tenían talento. Una vez fuí al colegio de lo alienhija a contarles cuentos a ella y los niños de su clase. Tenía un compañero que ya apuntaba maneras, era un tarabillo con los ojos más grandes que los pies y que parecía que se hubiera tragado un rabo de lagartija. Yo lo llevaba todo preparadito, les senté en corro, hicimos el círculo mágico que era un ritual que tenían en la clase y consistía en decir."Uno, círculo mágico, dos, círculo mágico, tres, círculo mágico. vemos escuchamos y callamos". El niño en cuestión se llama David y estuvo apuntándome el ritual a voz en cuello desde que llegué. Cuando empecé a contar pregunté.
- A ver, ¿quien de vosotros sabe por donde empiezan los cuentos?.- Se alzaron un montón de manos, pero la de David temblaba y con la otra se sujetaba la colita como si se fuera a hacer pis de emoción mientras musitaba muy nervioso.
- Yo, yo, yo, yo....- Antes de que al niño le diera un telele murciano le dije.
- A ver David, dínoslo tú.- Entonces se levantó, nos miró a todos creando espectación y dijo muy sonriente.
- ¡Por la tapa!.
Otro día que estábamos en la piscina unas cuantas madres con nuestros retoños, de pronto viene David llorando, con la boca igual que un túnel de metro y le pregunta su madre.
- ¿Qué te ha pasado?.¿Porqué lloras?.
- Es que me he caído y me he dado un golpeeeeeeee.
- ¿Dónde te has hecho daño?.- El niño paró de llorar en seco y se quedó meditabundo, al cabo de cinco minutos, reanudó el llanto y dijo señalándose el tobillo.
- Aquíiiiiiii en el codo del pieeeeeeeeee.-
Eran estas y otras muchas salidas del estilo las que amenizaban nuestras jornadas de piscina, parque o piscina de bolas, pero la que se lleva la palma fué la de mi amiga Yamahawr con uno de sus gemelos. Se encontraba mi amiga hablando con su hermana, cuando viene su niño y tirándole de la blusa le dice.
- Mami, me pones la película de.....- Entonces juntó su dedo índice con el pulgar formando un círculo mientras metía y sacaba apresuradamente su otro índice. Mi amiga, con actitud de madre a las siete de la tarde y hablando por teléfono no reparó mucho en el gesto y le dijo.
- Esperate un poquito que estoy hablando con la tía.- A los cinco minutos, el niño, con actitud de hijo de cinco años a las siete de la tarde y con madre colgada del teléfono, volvió a insistir.
- ¡Mamaaaaaaaá! Que me pongas la peli de.....- Y volvía a repetir el gesto con insistencia. Esta vez mi amiga sí se dió cuenta y se quedó con los ojos al aire.
- Pe pe perdona hermana, pero tengo que colgar, creo que tengo un problema.
- ¿Qué te pasa?. Se te oye pálida.
- S s sí, es que no sé si los niños se me han colado en el dormitorio el sábado por la noche sin que me de cuenta.... Bueno, que tengo que hablar con mis hijos y es urgente, luego te llamo.- Colgó el teléfono, respiró hondo, se sentó haciendo acopio de paciencia, de vocabulario y de vergüenza ajena y propia y se dispuso a pasar el típico trance de las abejitas y las flores, o de un tranvía llamado deseo, según el niño.
- A ver hijo, yo no sé que es lo que has visto o te han contado, pero ese gesto que haces con la manita, no está bonito, estamos hablando de un acto de amor y.....
- Jo, mamá, qué pesada eres, ¿No podemos hablar de esto mañana?. Me habías prometido ponerme la peli.
- ¿Yo, te he prometido ponerte una película X?.
- No, mamá, la de X- man no, la de el señor de los anillos......
He pasado un rato estupendo acordándome de todos estos niños a los que he visto crecer y a los que quiero tanto, aún quedan más anécdotas en el tintero que trataré de recordar y contaros en próximas avutardas.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
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