BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



miércoles, 9 de marzo de 2011

CEBOLLAS Y LO QUE RIMA......

Aaaaayyyyyyyyy vutarder@s del alma, toy gotada, non puedo con mio alma. Ahora es cuando todos os estaréis preguntando muertos de intriga. ¿Qué le acontecerá ahora a la avutarda?. Pues bueno, paso a desvelar el misterio insondable. Empezaré por el principio. Ayer fuí a la plumiquería que es el sitio al que vamos las avutardas a arreglarnos el plumaje cuando está próxima la primavera y el cortejo. He de confesar que no me gusta nada, porque una de las consecuencias que tiene lo de pensar tanto y tan bien, es que nos quedamos algo ralas del cráneo. Vamos que la brillantez de mis ideas se aprecia físicamente. Esto se traduce en que la variedad de peinados que me puedo hacer es muy limitada. Pero siempre está el plumiquero de turno que se denomina a sí mismo estilista y cree que tiene la solución, tanto para la pérdida de plumaje como para la apreciación de los brillos. Como ya me conocéis, sabéis lo poco que me gusta discutir y que no soy nada aficionada a meterme en conversaciones absurdas y banales..... Así que hice acopio de valor y me preparé para enfrentarme con un estilista nuevo, porque la mía de siempre está de baja por maternidad. La primera me la dieron en la frente en el momento de lavarme la cabeza.
- Huy, qué escasez, tiene un plumaje muy pobre señora ¿Sabe usted que hay ampollas?.
- Yes, you are.
-¿Como dice?.
- Como me preguntas en inglés te respondo en el mismo idioma.
- No, le decía que para este problema que usted tiene, hay unos tratamientos muy eficaces.
- Si, lo que pasa es que ninguno os queréis someter a terapia.
- ¡Pero de qué está hablando!
- Pues de eso, de mi problema, que es la cantidad de incompetentes que me encuentro en mi vida cotidiana, y que ninguno queréis poner coto a vuestra idiotez por muy eficaz que sea el tratamiento.
- Señora, yo hablaba de su escasez de plumaje.
- Y yo de la tuya de masa encefálica. Mira guapa, me miro al espejo todos los días, y sé muy bien el aspecto que tengo, y he de decirte, que mi aspecto es así para hacer justicia, porque si encima de ser brillante, inteligente, graciosa, salerosa, ingeniosa y todo ese conjunto de dádivas de las que gozo, estuviera buena, ya sería un escándalo. A ver si lo has entendido, que yo no estoy buena por no abusar, vamos por conciencia gremial para que las féminas mediocres de pensamiento y ausentes de talento, tengáis alguna posibilidad. Ahora, no es necesario que me des las gracias, con que me peines en silencio o hablando de Belén Esteban ya es suficiente.- Ni que decir tiene que el resto de la sesión transcurrió en un tenso silencio.... Pero la muy bruja se sirvió la venganza en caliente. Como para cortarme las plumas y peinarme me quito las gafas, no soy muy consciente de lo que me hacen hasta que terminan. Para no ahondar más en mi dolor, os diré que me dejó como al príncipe de Bekelar. Un tazoncito liiiiiiiiiiiisooooo, pegadiiiiiiiiiito a la cabeza, que acentuaba si cabe aún más lo preclaro tanto de mi intelecto como de mi cráneo. Cuando salí de allí echándole todo tipo de maldiciones, me oculté bajo un paraguas y corrí a mi casa a lavarme la cabeza. Ahora ya tengo un aspecto más normal, aunque sigo teniendo un aire de paje de Isabel II que.....
Vosotr@s que me miráis con buenos ojos, estaréis pensando "Pobrecita la avutarda, cuánto ultraje y vilipendio. Seguro que aquí acaban sus cuitas". Pero no, vutarderines, la segunda parte la he tenido que afrontar hoy. Como ya os dije, venía barruntando la posibilidad de sembrar algo en el huerto.... Pues bien, es época de cebollas, y como estamos en menguante me he dicho. A por ellas que son pocas y cobardes.
He acometido la labor con mucha gana, he cogido mi set de jardinera, que se compones de una pala, un rastrillo y unas tijeras de podar, mis guantes de flores, mi hazada y un saco de abono de veinte kilos que casi me desmoraliza de una lumbalgia. He empezado a cavar los surcos en la huerta, pero me habían dicho que la tierra tenía que echarla hacia un lado, pues no había forma vutarder@s, a mí se me venía hacia los pies, con lo que he acabado sin ver el surco de la montaña de arena que tenía delante, más bien parecía una pequeña colina. Luego he procedido a hacer agujeros más pequeños en el surco con una pala de metal pero que mide más o menos lo que miden las de los niños en la playa, con esta longitud tenía que sembrar agachadísima. Llevaba del orden de unas veinte cebollas metidas en sendos agujeritos y las venas de mi cabeza parecían varices a causa de la postura, en esto ha llegado paseando Mr. MArshall.
- Hi, vutarda. How are you?.
- Pues hombre, podría estar mejor.
- Qué hases? Estás sembruanro?.- Así es más o menos como suena.
- Sí, estoy sembrando cebollas.
- Ah, y porqué te agachas tantou?.
- Porque me apasiona la vida del subsuelo y estoy enganchadísima a un culebrón de lombrices, no te jode.....
- Bueno pues que te sea leve.
- Y a tí que te atropelle un talgo.- He murmurado yo, al ver que no se ofrecía a echarme una mano.
Cuando ya había plantado sesenta cebollas (he comprado cien), ha empezado a nublarse con amenaza de llover como sólo en Asturias sabe hacerlo. De modo que he pensado, bueno, termino con estas por hoy y ya mañana planto el resto. A estas alturas del proceso, sólo me restaba, echar el abono entre cebolla y cebolla y cubrir con tierra de modo que las cebollas y el abono quedaran enterrados pero con los pelos para afuera (lo de los pelos lo digo por las cebollas, que el abono era calvo). De modo que he procedido a abrir el dichoso saco que así cerrado parecía inofensivo. ¡No os lo vais a creer vutarder@s!, tengo en mi poder las armas de destrucción masiva de Irak, pero no son químicas, son orgánicas. Tengo que teñirme el plumaje (pero juro que en mi casa), porque me han salido mechas nada más abrir el saco de marras. No os podéis imaginar la gracia que me hacía meter la mano allí, olía peor que el caso Gurtel y la operación Malaya juntos. Pero he hecho de tripas corazón y allí he introducido mi palita con la misma cara que si tuviera que cenar con Blas Piñar. Estaba esparciendo el abono entre las cebollas cuando de nuevo ha pasado Mr. Marshall de vuelta.
- ¿Y ahora qué hases?.
- Exámen de conciencia.
- ¿Porqué huele tan mal?.
- Será por la tuya, la mía está muy limpia, la conciencia digo. Estoy abonando las cebollas.
- ¿Y no te da asco pensar que luego te las vas a comer?.
- No más del que me dan algunas visitas y me aguanto.
- Bueno, pues te dejo con tu siembra, que se me va a pegar el olor.
- Sí, lo malo es que lo mío se cura con una ducha y lo tuyo ni con electroshock....-
Finalmente he terminado con el abono y me tocaba cubrir con tierra. Bueno, pues eso que parece tan fácil como es coger la azada e ir echando la tierra entre las cebollas, debe necesitar el máster en vegetación y el doctorado en horticultura, porque la tierra se iba para cualquier lado y cubría el abono, las cebollas con pelos y todo y a lo perruno, que estaba brindándome su apoyo moral. Así que después de echar la tierra encima, me ha tocado ir con el rastrillo a modo de peine, sacando los mechoncitos de hierba de cada cebolla. Me he sentido como haciendo mechas a la cabeza de un gigante. Lo peor ha sido cuando he querido volver a enderezarme, no había forma de recuperar la pose de avutarda erectus, de modo que sigo siendo avutarda sapiens, pero escuadrus, o sea en ángulo de noventa grados.

2 comentarios:

  1. Querida Vutarda, que suerte teniendo, ya pudiendo ser incluida en dos juegos de cartas. En la de animales salvajes y en la de familias, siendo la madre hortelana. Acabando de colocar la habitación de lo ratiti, que aprovechando su ausencia a las granjas de las vidas, llamando a la vaca de pechos infames y bigote y siendo que pintando. Quedando los cuerpos mios como los tuyos tras pasar por la huerta. Más valiendo que no helándose las cebollas para así evitando los gritos que rimando. Esperando que este verano pudiendo disfurtar de una buena ensaladita por esas tierras. Besu

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  2. Vutarda amiga,
    Con respecto a tu nuevo look, a mi me pareció que estabas muy guapa, eso sí, sobreexpuesta pero muy sepsi...
    Lo del culebrón de lombrices...por favor! díme dónde o echan! me encantaría verlo!seguro que es muy emocionante, con sus enredos y eso...
    Las cebollas: espero que a tu regreso te lleves una sorpresa y luzcan fuertes y robustas cual olivo centenario.Las granjas virtuales son un pelín mas sencillas que las reales, pero al final te dá codo de tenista o no se qué...casi mejor las reales.Además, si hubo y hay tantos agricultores, será porque es fácil y divertido, y entretiene mucho, no?...
    Bueno, recuperaté de tu amago de lumbalgia y hablamos pronto.
    Un beso!

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