BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



viernes, 4 de marzo de 2011

CARNAVALES

Hooooolaaaaa vutarder@s, hoy ha sido un viernes de lo más raro. Lo alienhija no ha venido a comer, con lo que me las prometía muy felices cosiendo y haciendo mis cosillas, pero como siempre los hados me han estado espiando y se han confabulado para que tuviera más de cincuenta llamadas al timbre. Lo perruno se ha quedado afónico y ahora ladra por señas, de tanto avisarme. Ella no entiende que estoy en la ducha y no puedo salir así a recibir, dice que ella sale desnuda y nadie la dice nada..... Bueno, el caso es que me ha dicho Yamahawr que hoy celebran los carnavales en el colegio al que durante nueve años y además me ha pedido que os narre alguno de los hechos paranormales acontecidos en mi vida con motivo de estas fiestas. A mí me encanta disfrazarme y durante algunos años le he puesto mucho esmero a escoger un disfraz junto con lo alienhija para formar un equipo divertido. El primer año que me disfracé fuimos las dos vestidas de vaca y ternera, Nos pintamos la cara de blanco con manchas negras e íbamos monísimas, el disfraz de lo alienhija, que contaba por entonces con cuatro años, era muy tierno y muy gracioso, el mío me parecía similar hasta que llegué al colegio y todo el mundo clavaba su mirada en mí con aire de reprobación. Al principio pensé que era por ver a una persona mayor disfrazada de vaca, pero luego me dí cuenta de que otros padres también iban disfrazados, de modo que no entendía muy bien a qué se debía tanta mirada y tanto cuchicheo, entonces se acercó a mí el padre de dos niñas amigas de mi hija.
- Hola, no te reconocía.
- Bueno, de eso se trata.
- Muy original el disfraz, aunque un poco subido de tono no?
- ¿Subido de tono?. Oye, yo comprendo que estoy muy buena, pero voy disfrazada de vaca, no de "pin-up".
- Ya, pero vas de vaca desnuda....
- ¿Cómo que de vaca desnuda?. ¿Qué querías que viniera de vaca de Armani?.
- Es que no sé si te has visto, pero esas ubres, van dando un cantazo....- Me quedé perpleja con lo que oía, pero corrí al cuarto de baño buscando un espejo. Efectivamente, cuando me ví con los ojos de aquel padre me dí cuenta de que las ubres del disfraz estaban echas un poco subliminales, como insinuando unos pezones o algo... No os lo creeréis vutarder@s, pero me costó auténtico trabajo salir del baño, me sentía una vaca en una barra americana y yo no estoy hecha para el top-less ni siquiera disfrazada. Acabé atándome una chaqueta a la cintura y simulando algo aquellas exuberantes protuberancias.
Otro año, decidí que nos vistiéramos de Astérix y Obélix a razón de nuestro mutuo tamaño. Fue un auténtico éxito, no me reconocía nadie por mi auténtica personalidad y todos los niños querían hacerse fotos con nosotras. Lo cierto es que yo estaba tan metida en el papel que a punto estuve de coger un pedrusco enorme a modo de menhir. Lo mejor fue cuando llegó lo moruno, que se incorporaba a la fiesta más tarde y no tenía ni idea del disfraz que llevábamos. Él iba de paisano y cuando entró se puso a buscarnos con la mirada. Enseguida reparó en el Obélix que le miraba sonriente bajo aquel bigote pelirrojo, pero me dí cuenta de que no me reconocía, de modo que me acerqué a él y dije ahuecando la voz.
- ¿Tienes fuego moreno?.
- Eh, s ss ssí señor, un momento.- Decía temblando como una hoja mientras se rebuscaba en el bolsillo de la chaqueta. Yo me apoyé en su hombro agitándome del esfuerzo por contener la risa, mientras le veía buscarme desesperado para que le salvara de aquel extravagante  gordo con trenzas que le hacía ojitos.
- Per ppperdddonnne  pero es que estoy buscando a mi mujer, porque yo estoy casado y soy heterosexual ¿sabe?.
- Eso es porque no has probado mi menhir, ladrón.....
- Oiga, con todo respeto le ruego que haga el favor de tomar distancia, me siento acosado.- Ya no pude más, me acerqué a su cara con claras intenciones de darle un beso, pero cuando ví que sus ojos me rozaban el bigote con clara expresión de pánico le dije con voz normal.
- Anda que estás tú bueno, no me reconoces ni por el olor.- Pegó un salto hacia atrás y mirándome de hito en hito me dijo.
- No te he soltado un par de hostias porque estamos en un espacio infantil. Es que no te reconoce ni la madre que te parió. Eres mismamente Obélix. ¿Y la niña, quién es Ideáfix?. - Cuando nos vió juntas no podía parar de reírse, la verdad es que ese año hicimos furor.
Al año siguiente, yo había abierto una tienda de frutos secos y chucherías justo enfrente del colegio, por la mañana estaba yo sóla, pero por las tardes, tenía una chica contratada para que me echara una mano porque yo sóla no daba a basto. El día del carnaval había decidido disfrazarme de jeque árabe y unas amigas mías iban de doncellas de mi harén. Me había puesto una Chilaba de rasete verde con bordados dorados, muy palaciega ella, un turbante dorado con una piedra de plástico rojo arriba que simulaba un rubí, y me había pintado un bigote y una perilla. Llevaba las manos llenas de alhajas de plástico y como ya había menos jaleo en la tienda, dejé a la chica sóla para darme una vuelta por la fiesta. Estaba yo con mis huríes tan a gusto haciendo cola para coger un chocolate con sobaos que nos daba el AMPA todos los años, cuando de repente ví llegar un grupo de niños corriendo en manada, como los búfalos.
- ¡Que está la policiía en la tienda!. ¡Preguntan por la dueña!.- Yo, del susto, salí corriendo y no me acordé ni de las trazas que llevaba. En efecto, cuando llegué a la tienda, me esperaban dos agentes muy serios.
- ¿Es usted la dueña de la tienda?.
- Sí señor, ¿en qué puedo ayudarles?.
- Querríamos comprobar que tiene toda la documentación en regla.
- ¿Ahora mismo?. ¿Pero no ven ustedes como tengo esto?.
- Pues sí, pero estamos haciendo una inspección y tenemos que comprobar que todo está en orden.- Echando humo por las orejas, me dispuse a sacar la carpeta con la documentación, que no sé si sabréis, que es mucha. Se la iba pasando y ellos se miraban y se hacían señas. De vez en cuando me miraban por encima de los papeles y se veía que contenían la risa. Yo estaba cada vez más cabreada.
- Pues sí, parece que está todo en orden. ¿La licencia la solicitó usted misma o fue a través de gestoría?.
- Pues yo misma, ¿pero eso qué más da?.
-Nada, nada.- Decían ya con cara de circunstancias.
- ¿Y el libro de visitas?.
- Lo tienen delante.
- Sí, pero ¿también lo solicitó usted?.
- Pero bueno, ¿Y a ustedes qué les importa si lo solicité yo, o el espíritu herrante de Groucho Marx?
- No, por hacernos una idea.
- ¿Por hacerse una idea de qué, de cómo tocarme un poco los ovarios?. Miren les he enseñado la licencia de obra, la de apertura, el carné de manipulación de alimentos, el libro de visitas, el contrato de mi empleada y las hojas de reclamaciones. ¿Desean que les enseñe algo más o puedo marcharme ya?.
- Si nos pudiera enseñar la marca de cuchillas de afeitar que usa.....- Decían los dos muertos de risa.
- Oigan, si me quieren ustedes cabrear, están acertando de pleno, ¿se puede saber qué les pasa?.
- Nada, nada, que estábamos pensando si se afeitaría usted para ir a solicitar todas esas licencias o también fué luciendo mostacho.
- Pues no, miren, para solicitar las licencias fuí luciendo patillas a lo Curro Jiménez, y para ponerles a ustedes una denuncia en el ayuntamiento voy a lucir el mismo look, pero con trabuco.- A estas alturas, ya es que rodaban por el suelo de la risa. Cuando de pronto reparé en la cara de mi empleada que no sabía si hacer pis o beber agua.
- ¿Y a tí que te pasa, son amigos tuyos estos dos.
- No, es que estás sudando y se te está corriendo la barba por el cuello hacia el escote.
- ¿Que se me está escurriendo la barb....?.- Entonces me dí cuenta de la pinta que tenía. Llevaba el turbante torcido, y el bigote y la barba se me estaban deshaciendo allí mismo. Aquellos dos, no podían más de la risa, es que tenían los ojos llenos de lágrimas.
- Perdone señora, ¿O deberíamos decir Mulay?. Es que está usted la mar de graciosa con esa pinta y entregándonos los papeles tan seria.
- Pues mirad, ahora os acercáis al chino de más abajo que creo que va de Faraona y está cojonudo con el traje de faralaes.

1 comentario:

  1. olvidando querida Vutarda que en esas de:"aquí la licencia, aquï el libro de visitas", apareciendo la vaca de ubres turgentes con cencerro y mostacho (este natural). Hoy pasando mucho frio como siempre y disfrutando de chocolate. Acompañándome una vampira preciosa que cayendo rendida en la cama nada más llegar a los hogares. Despidiéndose la doncella de tu harén. Besu y gracias

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