Buenas noches vutarder@s, hoy de nuevo es sábado y me toca estar de mal humor, pero he decidido negarme a la estadística. Me he levantado temprano, he realizado las labores de liberación y me he dado a la jardinería. Es un hobby que me encanta, me relaja y me satisface muchísimo. No hay sensación comparable a la de levantarse e ir a saludar a las plantas. Normalmente a eso de las nueve y media, que es la hora a la que amanezco, aún están cuajadas de rocío, y parece que acaben de salir de la ducha. Además este clima tan prolífero nos permite tener flores durante todo el año. Naturalmente cada una en su temporada, pero se dan bien, incluso plantas que son más propias de climas mediterráneos, como la buganvilla. Esta es una planta que yo conocí en Marruecos, está florida durante prácticamente todo el año y las hay de todos los colores. Tienen unas flores que parecen de papel y unas tonalidades de lo más variopinto. Pues como os decía, he dedicado gran parte de la mañana ha plantar los bulbos de los tulipanes, los narcisos, los jacintos y los ranúnculos, que a pesar de lo horrísono del nombre dan una flor preciosa. Luego me he dedicado a trasplantar algunas prímulas que me he comprado para aliviar el luto de las que no me han aguantado el invierno. Y he rellenado unas macetas muy bonitas de color fucsia con unos calanchoes que me cogí el otro día. Además estoy practicando los primeros auxilios a mi peonía, que está en la UVI. Fue un regalo de una amiga, y la cuidé durante todo el verano. Dio nada más una flor, pero era espectacular y con un olor increíble. Cuando tiró las hojas, la pasé al huerto, porque me habían dicho que era una planta que necesita mucho espacio. Durante todo el invierno iba a verla. Se había quedado en un único palo que parecía que estaba seco, pero hace cosa de un mes, cuando los rosales empezaron a echar brotes, ví, como del palo iban saliendo unos bultitos que se han ido convirtiendo en cuatro brotes pequeñitos. Como os digo, estaba que no cabía en mí de gozo y todas las mañanas la saludaba, la cardaba la tierra de alrededor, ponía repelente de ratones y caracoles..... Vamos, ni el principito con su rosa era tan cuidadoso. El otro día quise enseñársela a mi amiga y cuando llegué al huerto, ví que tenía una inclinación extraña, cuando traté de enderezarla, me quedé con el palo en la mano y un trocito de raíz rota. Se me llenaron los ojos de lágrimas vutarder@s. De verdad me dolió mucho, después de sobrevivir al invierno y con las espectativas de cuatro flores para este año, me había encariñado mucho con ella. Yo soy una avutarda muy responsable, y considero que si te haces cargo de algún ser vivo, es para cuidarlo, amarlo y respetarlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza todos los días de su vida. Es un compromiso que contraigo con todos mis bichos y plantas, por lo que hago todo lo que está en mi mano porque estén bien cuidados, sanos y confortables. Este año, viendo que el invierno pasado tuve que guardar luto por una buganvilla, un leptospermum, varios geranios y un rosal enano, estaba decidida a guardar a mis plantas del hielo fuera como fuera. Como algunas son tan grandes que no las puedo meter dentro de casa, me puse a buscar en internet y encontré que, efectivamente, existía algún tipo de material ideado para guardar los limoneros y otros árboles delicados, del frío. Así que ni corta ni perezosa, me subí en Belinda y me acerqué a la tienda de bricolage y jardinería. Yo creo que ya me conocen e inexplicablemente me huyen, porque cada vez que trato de hablar con algún dependiente huye despavorido.
- Ooooooooiiiigaaaaaaaaaaaaa, que soy una avutarda, no un velociráptor. - Nada, como alma que lleva el diablo. Anda que si llego a ser un avestruz..... Por fin consigo camuflarme entre dos ficus y cuando el responsable de la sección de jardinería está distraído, le suelto el bolso en un pie para que no huya.
- Buenos días caballero. Mire, yo venía buscando unos abrigos para mis plantas.
- Pardónime siniora, mi no es de aquí. Mí, no entender.
- Mira guapo, no te va a servir de nada hacerte el sueco porque te he oído tarareando una asturianada de Vicente Díaz, signo inequívoco de que eres fauna autóctona. Así, que haz el favor de atenderme, que a pesar de ser un ave, pago al contado como cualquier humano.
- Bueno, está bien. ¿Qué desea?.
- ¿Cuantos puedo pedir?
- ¿Cuantos qué?.
- Cuantos deseos. Porque si sólo es uno, pues la paz mundial, pero si tengo alguno más, pues salud, dinero y amor.- El dependiente ponía los ojos en blanco y resoplaba.
- Quiero decir, que qué desea comprar.
- Ah, ya te lo he dicho, unos abriguitos para las plantas.
- Señora, los Santos Inocentes todavía no han llegado y si esto es una cámara oculta no le veo la gracia.
- Yo no sé que os pasa a los que trabajáis en grandes superficies que parece que habláis esperanto. No te he dicho nada de inocentes ni de cámaras. Digo que me des unos abrigos para las plantas que se me quedan heladitas las pobres.
- Señora, no sé de qué me está hablando. Aquí no vendemos abrigos.
- Pues yo he leído en internet, que hay un material para aislar a las plantas del frío.
- Pues haber empezado por ahí, lo que usted quiere es una tela térmica y translúcida para proteger sus plantas.
- Chiiiiiicooooo. Si parecías un tenderillo normal y resulta que eres de la NASA. Bueno, aunque lo hayas dicho con esos palabros, creo que eso es lo que quiero, sí. Pero vamos, que si eso no es la definición snob de un abrigo para plantas, que bajen el altísimo y el doctor Granados y lo vean.- A estas alturas, el muchacho caminaba delante de mí persignándose diciendo no sé qué de que los cuervos te sacan los ojos y las avutardas el instinto asesino.
- Mire, esto es lo que tenemos, puede usted elegir, entre estos sacos que ya vienen hechos, o la tela en un sólo trozo y ya la corta usted.
- Pues me la voy a llevar para cortarla porque los sacos esos son horrorosos, parecen hábitos, y mis plantas son seglares. ¿No tienen algo estampado?. Es que así blanco entero, van a parecer del Klu Klux Klan.
- Pues me parece que es lo único que tenemos.
- Pues hijo, a modo de sugerencia, algún estampado en la tela no vendría mal. Un tejido en espiga, un príncipe de gales y algún floral ligerito para las más jóvenes.
- Pues mire, va usted a atención al cliente y lo deposita en el buzón de sugerencias.-
Así que me vine para casa con la tela espacial aquella, que la deben haber importado de la luna, porque tiene un precio galáctico. Cuando llegué les corté a cada una su abriguito y así hemos conseguido sobrevivir al invierno casi todas menos el leptospermum, que yo creo que es que es una planta depresiva y se muere de aburrimiento.
Como os decía, después de haberla abrigado, abonado, desparasitado y todos los participios que se os ocurran, mi peonía, ha sido víctima del pisotón de cualquier animal o humano que ven menos que un pez frito.
Así que con mucho cuidado le apliqué un ungüento que tengo para las heridas de las plantas, le puse tierra nueva y algo de abono en un tiestito y la volví a plantar dejándola en el repecho de la ventana de la cocina, para que no pase frío y me oiga más cerca. No paro de cantarle y darle besitos con el pico a ver si consigo que reviva. Por eso os pido, vutarder@s, que la incluyáis en vuestras oraciones u otros rituales a ver si entre todos conseguimos que resucite.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
Hola avutarda: efectivamente la peonía es una flor muy delicada, y en su historia reciente participó en dos acontecimientos importantes:
ResponderEliminarEn el cuento de Rosa Caramelo, la elefantita solo de alimentaba de anémonas y peonías para mantener su delicado color rosado y su mente de elefantalolitaquemataporsuimágen en estado de alerta, en busca de un elefante que los tuviera bien puestos y le pusiera un terrenito con su pequeño río para gozo y disfrute de ella y su progenie, claro que dicho terrenito tenía que estar lleno de las citadas flores para que sus baberitos blancos lucieran impolutos sobre su carne rosada. El otro acontecimiento me lo contó tu madre (antes de que se publicara Rosa Caramelo, uno de los primeros cuentos feministas que, bydeway, debería ser de lectura obligatoria en gimnasios y salas de operaciones estéticas).
Cuando ella se casó, boda suigéneris pese a la oposición de su suegro romántico y comunista donde los hubiera, su abuela Teresa le regaló el ramo de flores. Dos de sus hijos, Ramón y Manolo, habían trabajado en una floristería de las de toda la vida en la calle de Ríos Rosas. Tu madre le pidió un ramo de flores silvestres y la abuela Teresa le presentó el más bonito, el más colorido, el más sencillo del mercado, con toda la vistosidad del campo de mayo en un pequeño ramillete, por supuesto había anémonas y peonías. Para su madre supuso el mejor regalo, cuando me lo contó percibií en su mirada una leve nostalgia, de aquellas que solo le salen cuando habla de su abuela y su casa de María de Guzmán.
Solo por eso yo prometo rezar oraciones paganas por el bien de la peonía, flor de antepasado noble.
amiga,has pensado en escayolarla?
ResponderEliminarfijaté que curioso, que en la dehesa de al lado de casa de Moral( y supongo que en muchas zonas de la sierra) salen solas las muy capullas! claro, que deben ser silvestres, pero son preciosan también.
Mi madre y yo somos fans de la buganbilla.La intentó poner en casa, pero los fríos serranos acabaron con ella.Debe ser que necesita climas mas húmedos y casas en las que hagan bizcochos de plátano...
Tengo unas ganas de ir a visitarte,maja....
Ya te llevaría una palmera cargada de dátiles,pero creo que no empenta mucho allí.Te llevo los dátiles sólo entonces,vale?
Besos mil!
Querid@ Obama, no sabes cómo te agradezco el comentario, recuerdo por las fotos, que el ramo de flores de mi madre, era espectacular, verdaderamente es el ramo de novia más bonito que yo he visto en mi vida, pero desconocía que la autora de Rosa Caramelo se inspiró en él para escribir el cuento. Me siento todavía más unida si cabe a mi peonía. He de decir, que en homenaje a la elefanta del cuento, también tuve una anémona, pero tristemente pereció de una helada traicionera en la época pre-abrigos. Me doy cuenta de que viene siendo urgente presentaros a mi bisabuela Teresa, si no no os váis a explicar mis aristrocráticas maneras. Gracias Besu.
ResponderEliminarQuerida Ana, lo de las palmeras datileras me parece una buena idea, yo creo que sí que se darían bien, aquí no sé si las que hay son datileras pero caribeñas seguro, las hay en muchísimas casas indianas, y ahora que lo pienso, mis tíos tienen una en su casa que les trajo mi prima de Canarias y se les ha críado estupenda. Lo de la escayola lo contemplaría en caso de que la lesión fuera en el tronco, pero la padece en la raíz misma no obstante, te agradezco el consejo y le traslado tu empatía. Os iré dando partes médicos diarios. Besu.
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