Buenas tardes vutarder@s, hoy sí he conseguido fugarme de lo alienhija, e irme yo sóla de picos pardos. Bueno, quien dice de picos pardos dice a pasar la ITV a Belinda. Ya me he ido concienciando desde bien tempranito, así que nos hemos puesto guapas las dos y nos hemos presentado allí. Yo ya tengo comprobado que no hay como poner cara de ser muy gilipollas y preguntar a todo.
-¿Eh?.- Oídme, no falla, el mecánico de turno empieza a compadecerse de tí y termina haciéndolo todo él mientras se seca la lágrima que le has causado poniendo cara de "él nunca lo haría". Finalmente te pasa la mano por la espalda y te dice.
- Ya está señora, ya pasó. No tiene usted que volver por aquí hasta dentro de dos años.- Entonces vuelvo a poner la cara de listísima, o sea la de siempre, y arranco derrapando como Avutarda Bond dejándolo estupefacto.
Bueno, después de esta breve interrupción volvamos al punto donde lo dejamos ayer. Creo que nos quedamos en el momento en que yo le gritaba a mi padre.
- No, padre, no permitas que tus inmaculadas manos estén tintas en sangre de galeno.- Cuando la vena de su cuello volvió a un tamaño normal y se reintrodujo los globos oculares en las órbitas, nos fuimos a preparar la canastilla y a llamar al padre de la criatura para informarle de que al día siguiente, el altísimo y el doctor Granados habían dispuesto traerla al mundo. Recuerdo que era el cumpleaños de mi hermana, así que fuimos a comer a casa de mi madre, que milagrosamente, ese día había puesto cinta de lomo. Me pasé el día hablando con mis tías, que ya tenían experiencia en lo de la cesárea, para ver lo que me esperaba. Por la noche, cené una trucha rellena, cogí mi bolsita y me dirigí a la clínica. Cual no sería mi sorpresa, cuando al llegar me dicen que no hay habitación y que me tengo que pasar la noche en la UCI de neonatos.
- No, mire, yo por hoy, ya he visto suficiente gente con problemas. No sé si de nacimiento, del Opus Dei o de los dos. Yo me voy a mi casa y mañana a la hora que me digan vuelvo.
- Señora, es que no se puede usted ir así.
- No, si no me voy así, me voy en coche.
- Que no puede usted abandonar la clínica.
- Mmmmmmmm.m,mmmmmm, mmmm,
- Perdone, es que no la entiendo.
- No pienso decir nada si no es en presencia de mi abogado.
-¿Pero para qué quiere usted un abogado?.
- Para que pague mi fianza.
- Pero si no está usted detenida.
- Ah, pues entonces, hasta mañana por la mañana.
- Señora, la cesárea está programada para las diez, así que a las seis de la mañana la esperamos.
- Me parece bien, lo de que me esperen digo, porque voy a llegar a las ocho.- Así lo hicimos, me volví a mi casa y conseguí dormir unas horas. Al día siguiente, mi padre estaba en casa a las siete menos cuarto.
- Papá ¿para qué has venido tan pronto?.
- Es que tengo contracciones.
-Desde luego padre, es usted un dramático. Vámonos antes de que rompa aguas o empiece a segregar leche y sufrir inflamación mamaria.....
Nada más llegar a la clínica me bajé del coche y dejé a mi padre y a mi marido negociando con los treinta coches patrulla que nos seguían. Mi padre había conseguido cruzar Madrid por la M30 a doscientos cincuenta kilómetros por hora, pero el milagro era que lo había hecho en un Fíat Punto. Al final no le detuvieron porque les convenció de que era el primer especímen de hombre, a punto de dar a luz.
A mí mientras tanto, me habían afeitado el plumaje, y me habían puesto un enema. No me hicieron caso cuando les dije que yo era como un reloj, sin tomar Activia ni nada, y que ya iba yo vacía de cualquier cosa que no fuera líquido amniótico y mi retoño. Estaba más ancha que larga, (literalmente), y mientras esperaba, que me llevaran a quirófano estaba leyendo una revista. Cuando por fín llegó mi turno, le dije a mi matrona que dejase entrar a mi marido a darme un beso.
- No, bonita, no le podemos dejar entrar, porque aquí hay muchas mujeres en paños menores y se podrían molestar.
- Bueno, pues entonces salgo yo.
- No, bonita, no puede ser porque estoy a punto de sondarte y no vas a poder caminar.
- Pues entonces que me espere en el pasillo.
- No, bonita, no puede ser porque es zona esterilizada.
- Mira amnesiquita, (que no te acuerdas ni de mi nombre), o me dejas dar un beso a mi marido, o te suelto el enema a chorro mientras me pones la sonda. Entonces sí que te vas a tener que esterilizar. Que a los pájaros eso de apuntar a la cara se nos da como hongos. ¿Me vas entendiendo?.- Al final, le dejaron entrar al pasillo y acompañarme hasta la puerta del quirófano.
Lo siguiente que recuerdo es una voz que decía.
- Acaba, acaba, que se despierta.- Se ve que no tenían experiencia anestesiando aves y me pusieron poca, porque aún me estaban cosiendo. La verdad es que no me dolía, quería preguntar por el bebé, pero estaba con la garganta llena de tubos. En ese momento, la cara de la matrona amnésica apareció ante mi vista y me dijo.
- Has tenido una niña preciosa, está en la incubadora porque ha pesado un kilo y novecientos gramos, pero está sana como una pera.- Entonces fué cuando la perdoné todos los pecados que hubiera cometido en la vida. El postoperatorio fué infernal, porque mi útero avutardado no se había enterado de que había parido y me puse con contracciones de parto. Es una experiencia poco recomendable, la de tener la barriga abierta del todo y tener contracciones. Me tuvieron que sedar, por lo que no fuí muy consciente de nada hasta las seis de la tarde. Cuando me desperté estábamos mi marido y yo en la habitación y me dijeron que me iban a traer a la niña. Cuando la ví, se me pasaron los dolores de golpe. No me podía creer que yo hubiera hecho aquello, con sus uñitas, sus pestañas, sus orejas.... era algo increíble. He de reconocer, que ya entonces tenía cara de pito y unos pies más largos que su antebrazo pero me pareció el pollito de avutarda más bonito y perfecto del mundo.
Al cabo de unas dos hora, empecé a recibir llamadas de familiares y amigos. La primera, fué de unos amigos de Barcelona.
- Hoooolaaaa guaaapaaa. ¿Qué tal el parto?
- Bien, pero ha sido una cesárea.
- Ah, vaya, ¿y el niño?.
- Pues también bien, pero es una niña. ¿Pero bueno, no os ha llamado mi padre para informaros de todo?.
- Pues sí, hija, sí que ha llamdo, pero lloraba tanto que no se le entendía más que "ya soy abuelo".
CONTINUARÁ.........
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
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Querida Yamahawr, lamento decirte que no existe testimonio gráfico del ataque de la lámpara. Yo también hubiera pagado dinero por conservarlo en papel además de en mi retina. Lo del asesinato con un bikini, no lo había contemplado aún, pero después de tu sugerencia, me he comprado un triquini con tanga para pasearme a lorza suelta por la consulta del infame doctor. Besu.
ResponderEliminarHola Avutarda: Perdona la ausencia, no he sufrido un marichalazo ni nada, es que las crónicas de intendencia doméstica no me sugieren nada digno de comentar. Es un problema porque de repente siento un vértigo extraño que me deja sumida en un estado de estupefacción profundo, como si fueran cosas de otro planeta, como ya se me va pasando y has cambiado de tercio, he vuelto a recuperarme (solo en parte).
ResponderEliminarVerídicamente estas crónicas del nacimiento de la avutardilla son más divertidas.
Recuerdo que fuí a veros y tu vástaga me recordaba, vagamente, un mix entre Paco de Lucía (por lo despejado de la frente y los pelillos de atrás) y ET (en el mejor sentido de la palabra, que inspira mucha ternura, y además la avutardilla estaba mejor).
Ahora que he vuelto a vivir en mí (creo) recupero la voz y la palabra.
Un besu.
Gracias Obama por honrarnos de nuevo con tu pluma. Lamento que te aburran las crónicas domésticas, eso indica que eres un@ indivídu@ liberad@ y sin ese tipo de obligaciones, a mí también me aburren lo suyo. Tienes razón en lo que dices de la avutardilla, ya de recién nacida se asemejaba a un alien pequeñito, de todos modos, era y es, LO MÁS. Te agradezco de nuevo tu comentario. BEsu.
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