Queridos vutarder@s, he estado tan ocupada con mis ciberconejos y mis cibercultivos.... , vamos, las ciberpatatas me han salido tan bien, que me estoy planteando sembrar patatas de las de verdad. Aquí, todo el mundo habla de sembrar y tener animales como si fuera lo más normal del mundo. A mí la verdad es que me alucina, mis vecinos por ejemplo, comen unos pollos, que pesan cuatro o cinco kilos cada uno. Claro son críados en casa, pero es que yo..... yo...... yo, vutarder@s he de haceros una confesión de mi lado oscuro. Tened presente antes de condenarme a la hoguera de vuestras conciencias, que es mi Darth Vader el que habla y que en mí como en todo ser vivo, habita también en mi interior un maestro Yoda. Confesarme voy a (¿veis?, ahora habla Yoda). Soy racista vutarder@s, pero no un poquito, no, soy del Klu Klux Klan de las aves, el tercer reich de lo plumífero, la Esperanza Aguirre de los ovíparos, el Blas Piñar de lo plumífero..... Odio a las gallinas con toda el alma. No lo puedo evitar vutarder@s, me superan. Nada más que intuyo un especímen de esos, se me erizan las plumas, siento nauseas, toda yo emito rechazo. Es que no me cae bien ni la del cocoguagua vamos. Pero claro, luego tienen esos huevos, tan amarillines, tan sabrosos. Esos pollos al chilindrón, en pepitoria, asados, al ajillo. En fin, que soy una racista y además caníbal, no lo puedo remediar, sé que parece una incongruencia, pero es así. Como dice una vecina de mi pueblo. "Yo soy yo y toy aquí, en que paezca mal a quien sea tengo que acetame." Pues yo acétome como soy y me remito al refranero popular asturiano que cita sabiamente. " K un ye K un y K dos, una piragua". Claro, con este pequeño defectillo que me asola, me he convertido en una gorrona de huevos, mis vecinos me ven mirarlos con ojos golositos y claro, me dan una docenilla de vez en cuando que yo administro como si fueran petróleo. Hoy, precisamente he estado de visita en casa de una vecina del pueblo de Güelita, y me ha regalado una docena. La mujer me decía con mucho sentido.
- Pero muyer, con esi güertín tan guapu que tienes, yo como tú, cerrábalo a la mitá, facía un gallinerucu y metía media docena de pites y algún pollu de engorde. Así dabénte güevos, y carne pa caldu y a los cuatro meses teníis pollu pa un añu.
- Sí, si yo las tendría si no me dieran tanto asco y tanto miedo.
- ¿Pero mieu de qué?. ¿Qué te van facer les prubiquines?.
- Pues picarme mis carnes morenas.
- Huy picate, si non comen carne, dasyos un pocu maíz, un pocu trigu y algo de piensu y ponen un güevu diariu. Aluego, cuando dejen de poner matésles.
- ¿Que las mate?. ¿Pero como las voy a matar si no me atrevo ni a acercarme a seis metros?.
- Ná, non ye difícil cógesles pel pescuezu y atícesyos un hachazu, no se enteren.
- Mira, tu tieneslas en gallineru y cébesles per un furacu, así non tienes que velas pa nada.
- Bueno, preguntaré a lo moruno que si él quiere hacerse cargo.
- Claaaarooo, y aluego na cuadra pones unos conejinos.
- ¿Para qué quiero unos conejinos si no ponen huevos ni nada?.
- ¡Anda!, pues pa comelos que saben que escoñen.
- ¿Pero es que tú puedes comerte unos bichos que los conoces de toda la vida?.- Decía yo, temiendo por mi integridad física, puesto que soy un ave de muy buen ver.
- Home, si ye un perru o un gatu non, pero un conejo... si nacen pa eso.
- No, mira, yo no soy capaz de matar ni los ratones, que cada vez que los cazo los suelto en un seto, como para matar un conejito, con lo monos que son, tan suaves, tan peludines....
- Tan jugosines al ajillu o en fornu, o con patatines......
- ¡Calla!, que a este paso me vas a volver vegetariana. Mejor sigue contándome lo de las patatas, que esas me dan menos pena, como no hablan.
- Ni los conejos tampocu.
- Bueno, pero tiene ojitos acusadores.
- Pues pa les patates, lo primeru, ye paliar el güertu, después, faces unos rieguinos con la fesoria, y luego vas colocando les patates...
- Querrás decir les semilles.
- Non, fiya, les patates no son de grana, tienes que poner una patata con guañu.
- Pero entonces, vaya gracia, osea, que yo lo que hago es enterrar una patata, regarla y volver a sacarla después de unos meses.
- Non, muyer, tú plantes una patata, y luego de cada una salen varies.
- Ahhhhh, osea que tienen hijitos.
- Bueno, pues tienen hijitos. Pero volviendo a la siembra, en tapándoles con tierra, tienes que sayales. Después non ye más que regales y pa Mayu, salen más guapes que una flor.
- Vamos a ver si lo he entendido. Primero voy al huerto y le pego unos palos, luego le hecho agua con la azada, después coloco a los padres por parejas, los tapo, les pongo un sayo y los riego y en Mayo dan a luz unas patatitas muy hermosas.
- ¡Pero qué dices de dar al güertu con un palu ni echar agua con la fesoria.....!
- Tú me has dicho que palee el huerto y luego que haga unos riegos con la fesoria, después que les ponga un sayo ....
- No, yo lo que te diji fué que paliaras el güertu, que ye remover la tierra con una pala, luego que ficieras unos rieguinos, que son unos surcos con la fesoria, luego que coloques les patates, pero no por parejes, de una en una y a medio metru, luego que las tapes con tierra y que las sayes, que ye, remover la tierra de alredor de la patata, después riéguesles y en Mayo sáquesles.
- Hija, pues qué difícil me lo has dicho la primera vez. ¿Y cada cuanto las riego?.
- Hom, pues según, como te lo pida la tierra.
- Ah, no, eso sí que no. Yo soy muy sociable, hablo con los vecinos, con el coche, la cocina, la máquina de coser, los caballos y hasta con un sordomudo por teléfono, pero si un día el huerto me dice "buenos días", me espatarro del susto. Mira, mejor las compro congeladas de esas para freir de Mercadona, que esas no te dicen ni Pamplona.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
Querida Vutarda, no estaría mal que como represalia por lo que te hicieron en tu cumpleaños les pusieras un gallinero a lo moruno y a la alienhija. Luego les recompensas con unos bizcochitos y unas tortillinas. Besos
ResponderEliminarCuanta razón teniendo, Yamahawr de mis entrañas, pero estoy pensando, que para darles su merecido, debería ponerles un gallinero orgánico y hacerles un ciberbizcocho y una tortilla virtual, como mi regalo. Tú pudiendo también recoger y podar pinos y piñones virtuales, además piñones tiene una rima estupenda. Besu.
ResponderEliminarMi querida granjera,
ResponderEliminarhas de hacer caso a la vecina y ponerte un gallinero y plantarte unas patatinas.Debe ser de lo mas satisfactorio.Que decir del dinerillo que te vas ahorrando.
También podrás ingresar en la hermandad secreta del intercambio de huevos,que a tí te los dan normales, pero los de el resto de los vecinos tienen en su interior misiones secretas emocionantísimas!
Yo en tu caso me animaría, sobre todo ahora que va a llegar la primavera.
Un besu!
Hola Avutarda, Yo estoy de acuerdo contigo en lo de las gallináceas, son muy guarraas (o al menos lo parecen), muy antipáticas y (dicen) muy putas, aunque eso,según como se mire, no es malo.
ResponderEliminarEn cuanto a lo delm huerto también coincido en mantenerlo como tal y comer sus vegetales, debe ser horrible criar animales para luego matarlos, con permiso de Nordine y de su familia de Bruselas, claro.
Espero que el amigo americano haya encontrado alguna distraición fuera de la sombra de Nordine.