Madre mía vutarder@s qué día tan laaaaaargoooooo. Yo no sé porqué es, que los fines de semana me suelo encontrar mal, yo creo que es mi subconsciente, que me previene de las intensas sesiones familiares, porque es que verdaderamente los sábados es que no sé donde esconderme. Lo moruno, de vez en cuando desarrolla una vena de docente de los sesenta que es insufrible, y lo alienhija una de concursante de cifras y letras, que todo lo sabe, a todo contesta y ella es omnisapiente (esta vez, mucho más de sapo que del verbo). Los viernes, lo moruno después de cenar, elige peli, se acomoda en el sofá y a los diez minutos se esnuca, dejándome en la butaca con un coñazo en la tele y sus ronquidos de banda sonora. Lo alienhija, con eso de que no tiene que madrugar al día siguiente, se pone uno de esos seriales infumables para adolescentes, tipo física y química (serie a la que yo, mejor llamaría "el aquelarre") con lo que a la tele de arriba tampoco se puede subir, así que yo, o me quedo haciendo punto en la butaca, o cojo un libro y me dan las tantas. Lo moruno amanece en el sofá, tal que a las ocho, tan fresquito él, con diez horas de sueño a la espalda. Aguanta un poquito en el sofá, y cuando considera que ya hemos dormido bastante, se traslada a la cocina (que queda justo debajo de mi cama) y se pone a recoger haciendo todo el ruido posible y con el Vaughan radio a todo trapo. Es como volver a la época esa en que los niños tienen dos años y su reloj biológico no entiende de sábados y de domingos, se despiertan igual con una energía que te hacen pensar porqué no les pusiste Duracell de nombre. Pues lo moruno igual, yo remoloneo un ratito en la cama tapándome la cabeza con su almohada, pero llega un momento en que de no respirar adquiero un tinte azulado que no me favorece nada, así que me levanto haciendo esfuerzos por no ladrar. Entonces me siento a desayunar, para mí el desayuno es el momento más importante del día y me gusta hacerlo con calma, tomándome mi tiempo, viendo noticias, disfrutando del sol que entra por la ventana, entrando despacito en el día, pero cuando tengo el colacao a medias, llega lo moruno con la cofia, me retira el vaso y me dice.
- Hala, venga, a mover el culo, que yo ya estoy terminando de recoger la cocina.
- Buenos días mi amor, yo también me alegro de verte.- Entonces me levanto, me dirijo a la cocina y ahí es donde verdaderamente empieza la batalla campal.
- Cariño, tienes la nevera echa un asco.
- Ah, ¿Pero la nevera es sólo mía?.
- No, es de todos, pero no la limpias nunca, le he limpiado dos chorretones de kétchup y he tirado un puerro que se había congelado.
- Pues para llevar cuatro años sin limpiarse no está mal. ¿No has encontrado un fósil de chirla ni nada?.
- Cariño, ¿cuando fue la última vez que barriste debajo de la mesa?
- Ayer, ¿por?.
- No puede ser, si casi me ha hecho falta una orden de deshaucio para las migas y las pelusas.
- Qué raro, viviendo con una adolescente que no para de traer amigos a merendar, un albañil, un perro, un gato y un hámster no me explico semejante fenómeno.
- Ya, pues como te lo cuento. Cariño, la bolsa de la basura hay que cambiarla de vez en cuando.
- ¡No me digas!. ¿Pero lo de que son reciclables no quiere decir que se vacían sólas?. Y deja de llamarme cariño, que diciendo esas cosas es un eufemismo.
- No te enfades, gruñona, sólo quiero decir que tenéis que concienciaros un poco más, por ejemplo, la nevera la dejáis siempre mal cerrada y luego hace hielo.
- Vale, vale, que pareces una versión africana de Gracita Morales.- Me subo al baño, me ducho, despierto a lo alienhija para que venga conmigo a la compra y cojo la aspiradora. Después de pasarla por techos y suelos (en mi casa las arañas hacen huelga a la japonesa) quito la ropa del tendedero, pongo otra lavadora y le digo.
- Por favor, antes de irte, trae un poco de leña y pélame unas patatas.
- ¿Qué vas a hacer de comida?.
- Puré de verduras y tortilla de patatas.
- Joe, para un día que como en casa ya podías currártelo un poco más.
- Pues es que para currárselo como tú dices hace falta tiempo y tranquilidad, no un marido paraníco de la escoba, una hija adolescente y una nevera por llenar.- Me voy con lo alienhija a la compra y de paso hago deporte, ¿Que qué deporte hago?. Carring. El carring es un deporte que practicamos todas las madres durante la etapa en que los hijos viven con nosotras. Consiste en, a través de una serie de flexiones dorsales y unos cuantos estiramientos, ir sacando del carro, todo aquello que nuestros hijos meten de estranjis, e irlo devolviendo a sus estanterías, al tiempo que movemos el cuello de un lado a otro como las avestruces y tratamos de explicar al retoño de turno que no puede llevarse 150 palmeras de chocolate, 26 pares de natillas...etc. Cuando finalmente terminamos la sesión de compra y entrenamiento personal volvemos a casa y solamente nos queda hacer la comida, tender la ropa, encender la cocina, cebar a los animales y colocar la compra. Yo, que me gradué hace trece años en lo de la maternidad y ama de casa, ya lo puedo hacer todo simultáneamente si no viene el tocahuevos de turno a romperme la concentración. Pero este no era el caso de hoy, lo moruno, procedente del hogar del jubilado (el bar de los sábados) y con cara de dos sidras me dice.
- ¿Has secado las astilas en el horno antes de encender la cocina?.
- Sí pero como estaban muy negras las he dado un repaso debajo del grifo, antes de que me digas que no las limpio nunca, por cierto, con el carbón he hecho lo mismo pero sigue del color de tu conciencia.
- Desde luego, qué susceptible eres.
- Ay, que ver, con lo galante que te has levantado, ya me has dicho lo menos media docena de veces que me amas, estás de un cursi....
- Pues es que la cocina hace humo, y eso quiere decir, que tiene el tiro sucio, o que la leña está húmeda.
- Pues en mi caso será que el tiro estará porquérrimo y la leña inundada. ¿Porqué en vez de estar aquí plantado criticándome no tratas de encenderla tú?
- Porque no he parado.
- Tu cuerpo no sé, pero tu lengua...... De paso te diré, Mr, Próper, que te he recogido la ropa interior del baño, que los restos de champú en el espejo parecían nubes de algodón y que tu albornoz y tu pijama han quedado desamparados encima de la cama.- Finalmente, después de comer, he huído despavorida a casa de mi vecina a que me enseñe a rematar unos patucos que me estoy haciendo para dormir, le he preguntado que si sabía hacer bozales de punto, pero me ha dicho que aún no tiene perfeccionada la técnica. Cuando he vuelto a mi casa, lo alienhija me esperaba con una sorpresa.
- Mami, va a venir un amigo y se va a quedar a dormir, porque tenemos que hacer un trabajo para el cole.
- Genial, si quieres también puedes invitar a sus padres a cenar y si tienen algún primo okupa....
- Gracias mami, lo molas todo.- Después de recoger la cocina estaba viendo una peli cuando han llegado los dos indivíduos en vías de desarrollo. Llevarían media hora en su cuarto cuando han empezado.
- Mamaaaaaaá. ¿Computadora es una palabra compuesta?.
- No, hija, y tubérculo tampoco.- Diez minutos después.
- ¿Diálogo es un hiáto?.
- No lo sé hija, creo que en los tiempos que corren es un desuso.
- Mamaaaaaaaá. ¿Qué es un genocidio?.
- Pega dos gritos más así y lo averiguas in situ.
Bueno, vutarder@s de mi vida, que estoy del sábado hasta las tetas, a ver si les toca un viaje a Marte pero sólo de ida.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
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Querida Vutarda, sufriendo un ataque de risa leyendo "El mundo", de Millás. Cuando siendo capaz de reponerme y una vez acabada la lectura, volviendo a los mundos hogareños y como no pudiendo con las vidas me he decidido por sufrir el segundo ataque, y teniéndolo con tanto "cariño", "carring" y "huelgas japonesas". Siendo necesario que vuelva inmediatamente marzo, con sus horitas más de luz. Beso
ResponderEliminarQuerida Yamahawr, menos mal que por lo menos riéndose alguien de mi sábado, porque lo que es yo.... Ahora entendiendo porqué tendiendo un cuerpo espectacular tú y la amiga de las gemelas, es que teniendo que alimentar a familia numerosa y practicando el carring a nivel profesional, en cuanto a la profusión de "cariños" qué te voy a contar, es lo que tiene vivir en pareja, que te joden como en solitario pero por lo menos te llaman algo bonito. Alegrándome mucho de tus risas. Besu.
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