Estoy muy triste vutarderos, hoy se ha ido mi madre y aunque en algunos momentos me pone de los nervios, la voy a echar mucho de menos, la libertad sabe hoy un poco más a soledad, también vosotros deberíais lucir unos brazaletes negros en vuestros brazos virtuales, porque no me negaréis que nos ha regalado unas navidades paganas pero impagables. Los soldados de plomo del nacimiento lucen cabizbajos y meditabundos y los enanitos me han pedido Prozac, que llevaban sin medicarse desde que Blancanieves se fugó con el príncipe azul. El gorro turco cuelga huérfano de cabeza en el perchero y el gong se va a apuntar a una terapia de grupo con el arpa de Bécker. Me cuesta mucho tener humor, a mí, que no me corto ni con un cúter y me he reído hasta con un cólico nefrítico. Lo moruno ha dicho al ver la butaca en la que leía "El País".
- Joder, que vacía está no?.- Y el ente, ha subido detrás de mi la escalera y decía.
- ¿No te cuesta trabajo tragar cuando ves el gong de la abuela?.- Y lo perruno está acostado en la cama que ocupaba para mantenerle caliente el sitio, no sé cómo hacerle entender que esta noche no va a venir con la bata de cuadros que le queda cinco tallas más grande porque es mía, y esas zapatillas como de charol que suenan suavecito al subir la escalera. Nunca me imaginé que me costaría tanto despedirme de ella, cuando vivíamos a ocho kilómetros, tampoco nos veíamos tan a menudo, y creo que el secreto está en que no hemos tenido espacio para reencontrarnos hasta que no nos ha tocado convivir en esta casa que está tan lejos de la suya.
Mi madre y yo, hemos tenido por temporadas una relación a veces muy difícil, creo que porque ella ha tardado mucho tiempo en asumirse y aparecer con su cuellito arrugado como una tortuga que durante años no hubiera asomado más que la nariz. En mi relación con mi padre sin embargo hubo siempre mucha complicidad, a pesar de que no siempre fue una balsa de aceite, pero en los últimos años de su vida, ambos tuvimos la honestidad suficiente para reconocernos, aceptarnos y querernos sin tapujos. Mi padre era un impúdico para todo, también para querer, no tenía medidas, ni cortapisas, como diría mi madre, era como yo, un intenso. Vivía desaforadamente, sin orden, sin normas, sin nada más que un intenso amor por los demás e intuyo que una profunda soledad en su salvajismo, porque amaba de forma salvaje, comía de forma salvaje, bebía de forma salvaje y conducía de igual modo. Mi padre murió el día del cumpleaños de mi madre, de un infarto salvaje, como no podía ser de otro modo, y a lo largo de los años, he visto en esa coincidencia una especie de liberación simbólica para mi madre. Como si quisiera haberle regalado otro nuevo nacimiento a esa mujer la única para él, pero que no lucía bajo la sombra demasiado alargada de un marido educado en los 50 y llegado a la revolución de los sesenta con mucha ilusión y muy poco criterio. Mi padre era un brillante orador, carismático, amable y encantador en muchos aspectos, pero también era inconstante, demasiado fantasioso y algo inconsciente. Mi madre sin embargo, siempre fué más terrenal, más sólida, menos amable, más desengañada y con muchos más miedos. Mi padre era tan absoluto que, sin proponérselo, la eclipsaba, lo malo es que yo creo que ella misma se eclipsó por dentro, y ha sido precisamente la ausencia de mi padre, lo que la ha obligado a tener más presencia y constancia en nuestras vidas, teníamos que aprender a vivir sin él, y nos apoyábamos las unas en las otras, aún cuando a todas nos faltara solidez , creo que mi madre tenía miedo de no estar a la altura y por eso no se medía.....
Un día, después de una discusión bastante amarga me dijo.
- Yo creo que no me perdonas que sea yo la que sigue aquí, en vez de tu padre.- En aquel momento, la contesté que no era cierto, que con mi padre yo tenía una relación honesta, intensa y especial, pero lograda, que con ella, aún no había tenido tiempo de reencontrarme y que creía que ambas nos debíamos esa oportunidad. A día de hoy, creo que hemos conseguido aprovecharla, y no cambiaría nada de lo que ha ocurrido, más bien le doy gracias a la vida, por permitirme disfrutar de mi madre, de conocerla, de compartir con ella, el humor, el amor por los libros, la música, la educación de su nieta, mi vida y la suya, que por fin convergen en un camino que espero que sea muy largo.
Desde este rincón de Asturias brindo por tí mamá, no cambiaría ni un ápice de lo vivido contigo a lo largo de estos 37 años que llevamos juntas, creo que lo has hecho MEJOR QUE NADIE, y , aunque no te lo digo, por pudor, todo lo que debiera, Te quiero muchísimo. GRACIAS.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
Que declaración de cariño y reconocimiento, Popy. Me ha emocionado leerla, enhorabuena por esos sentimientos tan bien expresados y generosos. Gracias por compartirlos.
ResponderEliminarUn besazo.