Güenes tardes vutarder@s, aquí estoy pasando el domingo, el caso es que estoy esperando que de un momento a otro lo moruno se ponga de parto, lo perruno me pida fuego o lo alienhija me diga que le gusta Perales. Este está siendo un domingo tan tranquilo, que no parece que pertenezca a mi vida, si alguien se asomara por la ventana nos confundiría con una familia normal. Puede que sea una broma del destino y estemos viviendo un domingo de la vida de los Alcántara, mientras ellos están de excursión en un nacimiento con comandos de hamás, enanitos observadores internacionales, y un dinosaurio pastando... quien sabe, el caso es que tanta normalidad me escama, estoy por llamar a mi madre, para que me diga alguna de las suyas y recuperar la cotidianeidad, o a la Güelita y su ave, que da mas complicaciones que el que cubre el trayecto Madrid-Galicia. El caso es que con tanta tranquilidad, he tenido tiempo de poner al día mi correo electrónico, hoy me habían escrito dos amigas, la de Egipto, y "el hallazgo". Creo que no os he presentado al Hallazgo todavía, procedo a ello....
Todo ocurrió cuando un día mi madre, en una de sus visitas a los "drogaditos"(esto último es el nombre que les puso Güelita, no el diminutivo de colocaos), adquirió un libro de Maruja Torres, periodista y escritora a la que seguimos con cierto entusiasmo ambas dos, lo estábamos hojeando, cuando de repente mi madre me dice.
- Huy, mira lo que pone en la última página.- Me acerco a mirar y leo."Acabado de escribir en XXXXX(el nombre de mi pueblo) en el verano de 19.....), las dos nos mirábamos anonadadas, el descubrimiento era digno de la NASA por lo menos. ¿Os imagináis a una periodista de semejante calibre tomando café en el bar de mi pueblo?. El caso es que nada más llegar, me puse a indagar sobre el asunto y enseguida pregunté a mi amiga y vecina.
- Oye, ¿Tú sabes que aquí escribió un libro una escritora de cierto renombre?.
- ¿Ah, sí?. Pues no sé, pero tiene que ser amiga de la vecina de mi madre, porque tiene muchas amigas periodistas y viaja mucho, conoce mucha gente, además lee el mismo periódico que tú.- Las lágrimas me anegaban los ojos de la emoción, ¡imagináos vutarder@s del alma|, aquí, en este risco, se escondía una persona que leía El País. A partir de ese momento, mi curiosidad fue en aumento, más o menos sabía en que casa vivía, y además, conocía a su perra. El Hallazgo vive con una labrador golden retrevier, enorme, con una cachaza inmensa y una paciencia idéntica con la que yo ya me había cruzado en alguna ocasión. Entonces empecé a espiar, lo reconozco, acechaba a la puerta de la iglesia como un agente de las películas de Humprey Bógart, sólo que tuve que renunciar a la gabardina y el sombrero negro, pues en este entorno, habrían dado al traste con mis intenciones de pasar desapercibida, así que ataviada, con un vaquero, un mandil de cuadritos, una pinza en el pelo y mis madreñas, me colocaba detrás de mi ejemplar del periódico mirando disimuladamente por encima a ver si veía pasar a alguien con un ejemplar idéntico al mío. Pasaban los días, y no conseguía desentrañar el misterio. Mi fijación estaba empezando a adquirir tintes de obsesión, me sentía como Lécter esperando a Sarling, cómo Acab buscando a Moby Dick, como Epi llamando a Blas, como Aguirre soñando con Gallardón, así que empecé a acechar a la perra.
- Pst, pst, Pancha, ven bonita, toma guapa.- La pobre perra se acercaba con los ojos como platos y moviendo el rabo, pensando que le iba a dar una galleta.
- Pancha, tienes que hacerme un favor, mira, tu ama, sin saberlo, comparte pasiones ocultas conmigo. Necesito que le pases un mensaje de mi parte. Dile que vivo en la casa verde y que yo también guardo luto por Haro Técglen.... Ella sabrá entenderlo.- Susurraba yo febrilmente al oído del estupefacto animal. La perra, como es natural, me miraba y asentía en una muda promesa de entregar mi misiva, pero los días pasaban inutilmente, y nadie se acercaba a mi puerta. Entonces decidí pasar a un ataque más directo, y empecé a dejarme ver por el bar haciendo ostentación de mi periódico, pero nada, todo mi esfuerzo en vano, aunque notaba que al pasar por la puerta de su casa, la perra me miraba singificativamente, pero era tan difícil vernos a sólas... Por las noches me acercaba con lo perruno hasta su puerta, como quien no quiere la cosa, como el que pasea un perro a hacer puñetas de su casa, por hoby, pero en cuanto me acercaba a Pancha, lo perruno empezaba a insultar y ponerse intratable diciendo.
- Desde luego, tanto tiempo moviendo el rabo cuando te veo llegar, tanto ponerme panzarriba, aguantar a lo gatuno, a lo roedor y a lo alienhija, tanto levantarme de la siesta para avisarte de que llega lo moruno y encima hacerme la simpática, con el mal despertar que tengo... y todo ¿para qué?. ¿Para comprobar cómo me pones los cuernos con esta rubia de bote advenediza?. Y encima es mayor que yo. ¿Se puede saber a qué viene tanto Panchita guapa, y tanta mariconada?.- todo esto lo decía desde sus diez centímetros de altura y su cuarto kilo de peso, pero con voz bien estentórea, como para que se enterara quien quisiera oírla. Claro, la Pancha, nos miraba por encima del hombro, y mientras con una pata se atornillaba la sien suspiraba. Yo le hacía gestos de complicidad a la espalda de lo perruno, pero la otra se hacía la ofendida y me ignoraba. Esta situación estaba acabando con mis nervios, y ya contemplaba la posibilidad de pasearme desnuda frente a su ventana, cuando de pronto un día..... Me acerqué a casa de mi amiga a tomar un café y a pedirle que me dejara mirar el correo (por aquel entonces aún no tenía internet en casa), y ella me puso el café y me dijo.
- Vas a tener que esperar, porque está la vecina de mi madre mirando algo en internet.- Yo traté de contener mi emoción al preguntar.
- ¿La vecina de tu madre?. ¿Pero cual de ellas?. ¡No!, no me respondas si no es para decirme que es "Esa" vecina de tu madre.
- Estás un poco alterada, ¿no prefieres una tila?.
- No, más bien un orujo, si tienes.
- ¿Pero qué te pasa?.
- A mí nada, ¿por?.
- No sé, te tiemblan las manos, te muerdes el labio, y te enroscas el pelo compulsivamente.... ¿estás nerviosa?
- ¿Yoooooooooo?. ¿Yo nerviosa?. ¿Y norqué parices tesría que endrar yo nerviosa?.
- ¿Y tú me lo preguntas?. Poesía eres tú.- En ese momento abrió la puerta del comedor y preguntó.
- Está aquí mi amiga, ¿te pongo un café también a tí?. ¿Y a ti qué te pasa, por qué juntas las manos y miras al cielo?
- Por saber si va a llover.
- Llover, ¿aquí en Asturias?. Nooooooooo, no creo, sería rarísimo vamos.- En estas estábamos cuando oí que alguien se aproximaba desde el comedor.... Entonces ¡la ví!. ¡Era ella!, Se la reconocía indudablemente, llevaba el pelo blanco,cortito y rizado tenía los ojos risueños y arrugitas de la risa alrededor de los ojos y la boca, era delgadita, con aspecto frágil pero con una apostura firme, elegante. Yo debía tener la misma cara que cenicienta cuando conoció al hada madrina.
- Perdona que te aborde así, pero ¿Conoces a Maruja Torres?.- Me miró con expresión extrañada, no sé si por la pregunta o por el asalto a bocajarro.
- Sí, hemos sido muy amigas, ¿por?.- Entonces le conté lo del libro y le dije que me gustaba leer sus columnas de verano en El País.
- ¿Tú lees El País?.- Preguntó más extrañada aún, claro, que no me sorprendió su extrañeza, yo porque estaba avisada, que si me la encuentro así de sopetón por la calle, lo mismo me da un esparabán.
- Siiiiiiiiiii!, leo El País, y hasta libros!. ¿Tú tienes muchos libros en tu casa?.
- Si, bueno, tengo unos cuantos.- Decía la pobre desconcertada ante semejante demostración de entusiasmo. A partir de ahí no me acuerdo ni de lo que dije, sólo sé que tenía que parar mi verborrea para tomar aire de vez en cuando, y debió de ser en una pausa de esas, cuando me dijo que si quería pasar el jueves por su casa a tomar un té. Volví a mi casa levitando y me faltó tiempo para llamar a mi madre.
- Mamá, no te vas a creer el hallazgo que he hecho. He encontrado una señora que me ha invitado a su casa el jueves para tomar el té y hablar de libros.
- Pero a tomar el té virtual ¿no?.
- No, me parece que es té rojo.
- Quiero decir que será una cita por internet, porque por allí.....
- Que no, madre, que vive aquí, a cien metros
- Estás tratando de decirme que además de tu amiga, hay otra mujer en el pueblo que tiene libros y los lee?.
- Siiiiiiiiiiii.
La tarde del jueves se me pasó volando, no sólo hablamos de libros, sino de cine, de música, de la vida.... me dejó unos libros para leer en mi casa que fueron todo un descubrimiento. A partir de entonces nos visitamos y cambiamos libros, pastas, tés y opiniones. Estoy encantada con mi hallazgo, ahora se ha ido de viaje a Argentina, pero ha prometido escribirme y yo, esperaré a que vuelvan las oscuras golondrinas.
La actual crísis, me obligó a emigrar y dejar de vivir en una ciudad de 5 millones de habitantes para empezar a vivir en un pueblo de 60, ubicado en la montaña asturiana..... Estas son las crónicas de mis aventuras y desventuras en la ruralidad.
BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....
Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.
Superándote, amiga. Cuando lo perruno se puso intratable las lágrimas ya no me dejaban leer. A debido ser por ello que he pasado casi todo el día riendo. Nos hemos hecho un lunes al sol, bueno, a la niebla, pero en el variedad está el gusto. Besos
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