BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



sábado, 25 de diciembre de 2010

MI MADRE CONTRAATACA COMO EL IMPERIO

Bien dice el refranero que es muy sabio, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero precisamente por popular, el refranero, no tiene en cuenta un enfoque de género, por lo tanto yo añadiría, y la mujer la única "mamífera" que tropieza varias veces con su madre.
Era inevitable, por más que ella insiste en que su máxima ilusión en el ejercicio de su radicalidad, es ataviarse con un bikini, colocar una sombrilla en su salón y cenar un bocadillo de calamares el 24 de diciembre, a mí me sigue pareciendo mal dejarla sóla, por  lo que un año tras otro volvemos a tener el mismo debate.
- Mamá, anda, no seas así, hazlo por tu nieta.
- Yo, a mi nieta pretendo educarla en valores paganos y autóctonos, que no tienen nada que ver con un obeso mórbido al que hay que dejar una copita para colaborar con su posible alcoholismo, y que además de tener inclinaciones de voyeaur (si no no me explico ese afán por las chimeneas ajenas), se viste de rasete rojo, como si fuera a acudir a un club de carretera.
-Mamá, que tiene trece años, que la queda poco tiempo para disfrutar la magia de la Navidad.
- Pues si quieres nos pagas unas entradas para ver al Tamariz, que yo la última noche que caí en lo de la puta magia, estuve a punto de enchironarme cometiendo un delito ecologista contra cierta especie avícola que no quiero recordar.
- Desde luego, mamá pareces el avaro del cuento de Díckens, no sé que te costaba, venir, así pasaríamos unos días juntas y nos podríamos dedicar a restaurar algún libro....
Ante esta última tentación cede, pero sigue haciendo comentarios heréticos y blasfemando.
Nada más llegar a mi casa, lo trastoca todo, y es que mi madre se rige por los criterios de su fen shui particular, que tienen muy poco que ver con mis criterios de funcionalidad, cito un ejemplo.
-Hija, esta cafetera, que tienes aquí en la encimera, está pegando voces. ¿Porqué no la escondes?.
- Porque entonces para preparar el desayuno tendría que emplear dos horas en desembalarla, mamá, es que algunos tenemos el triste vicio de desyunar y tomar café después de comer.
- Pues hija mía, a mí me parece una ordinariez, además, con esa jarra recuerda a la vejiga de un animal, te quedarían mucho mejor algunos facsímiles antiguos.
- Mamá eso es una alacena, para contener menaje de cocina, que tú cualquier cosa con baldas la confundes con una librería....
- Menaje de cocina?. Pues hija, yo con mi plancha eléctrica, algunas latas de litoral y unos platos de plástico, paso el invierno, no sé para qué te hace falta tanto cacharro.
- Ya te digo, que para cocinar, es que a nosotros el alpiste y las latas no nos motivan, por mucho que te empeñes en que tengo mucho espacio desperdiciado y que me cundiría mucho más si me lo ordenaras tú, pero eso que tú llamas el armarito de puerta abatible bajo la vitro, es el horno, mamá, para asar la abutarda, recuerdas?
Así pasamos los primeros días, yo intentando mantener mi cocina a salvo de sus ideas y ella tratando de colocar decenas de libros en cualquier rincón que encuentra. Pero lo último llegó ayer a la hora de la cena.
Tras pasarme la tarde entera cocinando y aguantando los ácidos comentarios de mi madre desde el salón (naturalmente ella se pasó la tarde leyendo, porque le parece una ordinariez lo de cocinar), la verdad es que estaba algo cansada, así que cuando por fin nos sentamos a cenar tenía la agradable sensación de haber terminado tanto mis tareas diarias como los diálogos de besugo materno-filiales. Yo me encontraba enfrente del rincón en el que hemos colocado el nacimiento, cuando de pronto unas figuras me llamaron la atención. En este punto he de aclarar que las figuras de mi nacimiento son diminutas, al niño Jesús lo tengo que colocar en el pesebre con las pinzas de depilar porque abulta lo que una alubia pequeña.....
Entonces me encuentro con la colección de soldados de plomo de mi padre colocada en impecable formación frente al portal (Los soldados miden el doble que cualquier figura).
- Y esto?..
- Ah, lo ha puesto la abuela, dice no sé qué de un comando palestino.- Mi madre con la mirada perdida en el vacío se ponía hasta las orejas de mejillones a la marinera.
- ¿Mamá?. ¿Tienes algo qué decir?.
- Sí, que te han quedado un poco secos, yo normalmente, los dejo cinco minutos cociendo, porque si no menguan.
- ¿Que tú qué?. Si tú no sabes ni como se limpian, lo más cerca que has estado de servir mejillones fue en tu cumpleaños cuando abriste la lata de conservas.
- Güeno, pero he leído mucho y sé que se hacen así.
- Mira mamá, bien está que te hayas pasado toda la tarde leyendo mientras yo hacía penitencia en esta sauna, para prepararos la puta cena, pero que encima me restriegues tus habilidades culinarias....
- Culinaras, qué ordinariez, con lo mal que suenan esa palabra y cena en la misma frase....
- Bueno, da igual, me refería al nacimiento, que dice tu nieta que habéis colocado los soldados de plomo por órdenes tuyas.
- Ah, son un comando de Hamás.
- ¿UN QUEEEEEEEÉ?
- Un comando palestino, que solicita al niño que los judíos dejen de tocar los huevos.
- Mira madre, creo que te estás excediendo.
- Tú sí que estás excedida, cálmate un poco y cena, que se te están poniendo los ojos como a Sharón antes del coma.
- ¡Mamaaaaaaaaaá!
- ¡Quéeeeeeeeeeee!
- Pero ¿Tú es que no piensas darme una nochebuena en paz?
- Yo sí, eres tú, que te pones muy intensa, porque he decidido hacer un Belén solidario con la causa palestina.
- Bueno, y esa barrera de piedras que has puesto aislando la anunciación?
- Ah, eso es la franja de Gaza.
- ¡MAMAAAAAAAAAAAÁ!
-¡HIJAAAAAAAAAAA!.¿Qué pasa?. He cogido piedras del río para que hagan la intifada.
Me tuve que tomar dos vasos de vino para poder reaccionar, porque tenía las palpitaciones que aquello parecía una batukada....
Pero no paró ahí la cosa, cuando me levanté a servir el segundo plato, descubrí agazapados, entre el molino y el castillo de Herodes a tres enanitos de Blancanieves que le regalaron a mi hija con una colonia.
-¿Y estos qué hacen aquí?.
- Ah, esos son un infiltrado de la agencia efe y los observadores internacionales, no me digas que no son clavaditos a algunos representantes de la ONU.
Remitiéndome de nuevo al refranero, decidí unirme al enemigo y colocar un dinosaurio de plástico para solidarizarme con la causa jurásica.
Esta mañana, se ha levantado, se ha colocado un gorro turco que nos ha regalado por Navidad (no sé si para reivindicar la causa kurda), y se ha puesto a tocar un gong ornamental que tengo en la escalera, llamando.
- Oracióoooooooon, Soy el almuecín de esta santa casa, Oracioooooooón.
No quiero ni pensar en la noche de reyes que me va a dar, con lo republicana que es ella.........

2 comentarios:

  1. Amiga, pues a mi pareciéndome "divino" el nacimiento que redecorando tu madre. Ya siendo las horas de actualizarse. Mi cena navideña te la cuento en otro momento, sólo una pista, amanecienedo con dos peazos calenturas. Feliz felicidad

    ResponderEliminar
  2. jajajaja... "redecora un Belén invitando a tu Madre a una aldea de Asturias y ese será el resultado", ten en cuenta que no puede evitar ciertos impulsos que la dominan. Muy bien contada la crónica, Popy.
    Besos

    ResponderEliminar