BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



lunes, 27 de diciembre de 2010

LOS SANTOS PENITENTES

Estoy agotada,  esta sobreexposición a las relaciones está acabando conmigo, y es que con todo eso que llevan treinta años contándome de la liberación de la mujer, yo no sé cómo lo hago que no paro de liberarme cocinando, planchando, tendiendo ropa, limpiando el baño.... vamos que la vida del perro Pancho, o la de Curro en el caribe son mariconadas al lado de mi júbilo, disfrute y relax sin fin.
No obstante, hoy me he sentido realizada por unas horas, y es que con esta madre que dios me dio hay veces en que dudo de mi preclaro raciocinio, y me parecía que podía estar bien darle un trago de su propia medicina.
No sé si os he comentado que el fin de semana se anuncian borrascas en forma de visita de mi hermana, acompañadas de precipitaciones (su novio), y marejadilla en el cantábrico (la hija adolescente del mismo), pero por misteriosas razones que no se me alcanzan, el temporal ha decidido instalarse en la casa de verano de mi abuela, casa que como su propio nombre indica es únicamente para uso veraniego, ya que en este tiempo se asemeja más a cualquier paisaje finlandés con temperaturas bajo cero, razón por la cual mi abuela se muda a su piso de Madrid durante el invierno, como os decía no entiendo porqué mi hermana ha decidido instalarse allí, y así lo comentaba con mi madre.
- Pues hija, porque si se vienen a instalar aquí y me rompen el retiro espiritual, la que se muda a casa de mi madre soy yo.....
De este modo afronta mi madre las fiestas navideñas, como veis con un espíritu, que ríete tú del Grinch, pero esto fue lo que me dio la idea, así que ayer por la tarde cuando fui a tomar un café en compañía de "lo moruno" (mi compañero en jerga familiar), se me ocurrió.
- Oye, como el martes son los santos inocentes y mi madre no va a picar, ¿Qué te parece si mañana simulas recibir una llamada de tu hermano de Bélgica, y le decimos que viene a pasar un par de días con nosotros en compañía de su mujer y sus cinco hijos?.
- ¿Pero tú crees que se va a tragar incongruencia semejante?
- Si se lo dices tú si, porque como te tiene subido a los altares con eso de que compartís causa con los palestinos....
De modo que a medio día, nos hallábamos mi madre y yo, restaurando un ejemplar de "El Padrino", y aparece mi esposo con una cara muy compungida anunciando la temida visita.... De pronto era cómo si se hubieran parado el tiempo y el riego sanguíneo de mi madre, que tragando saliva ruidosamente y más pálida que una fachada de Nerja, decía.
- Pppppepepepero nos vamos a meter aquí los once?
- Qué remedio.- Decía yo con cara de afectación.
- Y como vamos a dormir?
- Pues como podamos, mamá, no pongas esa cara, que estos días estabas muy reivindicativa con la causa islámica, y te vas a hartar, porque mi familia política son musulmanes de libro.
- Ya, pero digo yo, y si nos vamos la niña, tú y yo a casa de mi madre?
- Hombre para dormir podría ser una solución.
- Claro, porque lo de el hotel no lo contempláis no?.
En este punto lo moruno estaba en la cocina apretándose las costillas para no reírse, y mi madre aprovechando su ausencia era cómo el paradigma del baile de San Vito, todo cortes de manga compulsivos y venga a ponerse la mano delante de la boca y a estirarla tratando de emular un hocico de oso hormiguero.
Lo mejor era que en cuanto mi chico entraba en el comedor mutaba en una abuelita angelical y modosa que no hacía más que decir.
- Yo por tí hago lo que sea, y si hay que convivir con tu familia no se hable más.
- Claro, pero eso significará que durante su estancia, tu hija tendrá que ocuparse de todas las tareas domésticas y de hacernos la comida, porque yo no puedo ir de moro moderno, yo tengo que demostrar que soy muy hombre.
- Claro, claro, no faltaba más.- Decía la autora de mis días que se pasó la vida hablándome de Clara Campoamor,  Mariana Pineda y otras feministas de pro que debían estar revolviéndose en sus tumbas ante tamaña falta de conciencia gremial.
- Pues entonces ya está, vosotras os mudáis esta tarde con la perra, y yo voy a ver si el vecino me vende un cordero para matarlo en el huerto.
Aquí su impasibilidad se ha resquebrajado.
- Que vas a matar un cordero vivo en el huertooooooooo?
- Claro, mi familia tiene que comer todo degollado mirando a la meca.
- Bueno, pero si les invitamos a una paellita?
- Hombre lo pueden tomar como una falta de tacto.
- Claro, claro, con la delicadeza de que han dado muestras avisando en el día.  Que ni los aliados en Normandía.....
-Bueno, pues no pasa nada, a mi me dejáis en casa de mi madre, me traéis algo de comida, y yo ya vuelvo el jueves.
- Hombre, mamá, yo creo que van a pensar que no quieres comer con ellos.
En este punto yo la seguía por la escalera hasta su dormitorio, del que ha cogido todos sus libros y dos toallas, y entregándoselos a la niña le decía.
- Escóndeme esto en tu armario, que dice lo moruno que uno de los seis niños, es un destroyer y estos libros son de la biblioteca de la vaguada..... Y las toallas.... bueno, que me las guardes coño!. Bueno, espero que no tomen a mal que yo no coma cordero, pero yo es que eso de comer bichos conocidos.....
- Bueno, pues mejor, a más tocamos, lo único, es que claro, mi hermano es muy religioso y en su presencia, tu hija y tú os tenéis que cubrir la cabeza.
- Ahhhhhh, pues, bueno, cuando le vea me pondré la capucha de la sudadera.- A mí ya me costaba mantener la ecuanimidad, porque la visión de mi madre, con una sudadera rojo caperucita y la capucha puesta como David el Gnomo, diciendo muy seria.
- ¿Se me ve el flequillo?.
- Hombre, el flequillo no, pero pareces una mezcla entre un yonki de Aluche y Josu Ternera. ¿No le puedes decir a tu hija que te preste un pañuelo y que te lo coloque a modo de hiyab?.
Yo ya no podía más de la risa que me estaba dando, pero a su vez me tenía perpleja el grado de tolerancia de que hacía gala la misma mujer que el día anterior amenazaba con marcharse ante la visita de su propia hija.
La he colocado el pañuelito y ya era una visión, con su pantaloncito de chándal, sus deportivas, la sudadera rojo pasión y el pañuelo musulmán, es que era el compendio perfecto entre Arafat y Mouriño. Yo le apretaba el pañuelo y le decía.- Mamá ¿estás cómoda?. ¿Puedes abrir bien la boca?.- Y ella abría la boca enseñando la campanilla y asentía muy seria.
- Mira, yo creo que si ya haces el grito bereber que aprendiste hace unos años, les conquistas del todo.- Yo pensaba que se iba a negar, pero mi estupefacción ha alcanzado cotas inusitadas cuando la he visto fruncir el hociquillo y lanzar un grito como el del pavo del anuncio de la gula del norte y quedarse tan satisfecha.
En ese punto hemos confesado ante la amenaza de estallar en carcajadas y mi madre, perpleja, pestañeaba, y miraba a su yerno de hito en hito mientras tartamudeaba.
- Que hi- hi- hi-jos de pu-pu-puta.
He pasado una tarde tan amena a su costa, que la he consentido que pusiera otros tres enanitos en el nacimiento, uno es un infiltrado de Europa Press, para garantizar la libertad de prensa, otro es un casco azul y el tercero es el secretario del juzgado de Garzón, por si le rehabilitan y decide ocuparse de la causa de Jesucristo Nuestro Señor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario