BIENVENIDOS ABUTARDEROS Y ABUMAÑANEROS.....

Quiero saludaros y agradeceros a todos los que me leeis, no sabeis cuánto me anima ver vuestras entradas. Me encantaría que publicárais algún comentario con vuestras opiniones y sugerencias. Me ayudaría mucho saber qué pensais acerca de los temas sobre los que escribo o si tenéis curiosidad acerca de mi visión de algún tema en concreto.... Bueno, que estaré encantada de recibir cualquier aportación aunque sea en forma de crítica. Un besu.



domingo, 26 de diciembre de 2010

EXPEDIENTE X.......... Y y Z.

No me puedo creer lo que me está pasando, es la tercera vez que redacto hoy, porque la alienígena de trece años, que habla un dialecto del esperanto, huele a humanidad, no se viste, se cubre y no ejerce su gusto musical, lo perpetra, además vive conmigo y jura que es mi hija, me ha cambiado el teclado, de modo que sin querer le doy a alguna tecla y me borra todo lo escrito hasta el momento, lo voy a intentar por última vez, pero como se vuelva a borrar, me compro una olivetti.
Llevo cuarenta y cinco minutos tratando de contaros mi viaje a Madrid, que fue una experiencia sobrenatural neuropsicótica y yo diría que en vez de paranormal no fue normal para nada. Seguramente después de leerme coincidiréis conmigo en la necesidad de llamar a Mulder, a Skully, a Iker Jiménez y a la Bruja Lola....
Pues bien, salí de aquí el viernes 17 rumbo a Madrid, cargada de paciencia y con el ipod repleto de audiolibros de misterio que me permitieran sobrellevar mejor las cinco horas de encierro con el ente adolescente. El primer contratiempo surgió a la altura de León en forma de nevada, lo que me obligó a circular a 50km/h durante un tramo de 80 km, pero como os digo, había hecho acopio de paciencia, así que me dispuse a disfrutar del paisaje, pero a la altura de Majadahonda, Belinda montó en cólera y se puso a gruñir cómo sólo ella sabe hacerlo (hace un ruido que parece que está mascando latas), entonces me eché a temblar, esperando que se cruzara de ruedas en cualquier momento y me dejara tirada a 500km de mi casa como tiene por costumbre.
- Mamá, ¿porqué no llamas al Racc para que nos manden un mecánico?
- ¿Para qué, si en cuanto lleguen este puto coche que es autista y debería estar prohibido por tortura por la convención de Ginebra, se va a sumir en el mutismo?
- Pues aunque no sea más que para que se calle mamá, que nos mira todo el mundo.....
- Bueno, igual tienes razón, total, por probar.....
Así que dicho y hecho, me eché a la cuneta y llamé al Racc, que yo creo que en cuanto oyen la matrícula ya se descojonan. Me indicaron que a unos 300m tenía una gasolinera, que me dirigiera allí a esperar al mecánico, pero naturalmente, en cuanto Belinda oyó que el médico estaba en camino, enmudeció de pronto, y no ha vuelto a decir este motor es mío hasta hoy. De modo que tuve que volver a llamar para anular el servicio.
Al día siguiente casi me había olvidado del incidente, mi hija se iba con unas amigas a un parque temático y yo me fui a ver a mi hermana a Torrelaguna, puesto que es actriz y actuaba en el teatro de dicho pueblo. A las siete recogí a mi amiga y nos fuimos para allá. Llegamos sin grandes dificultades y encontramos sitio para aparcar enseguida, así que dejé a Belinda en una calle, ancha, luminosa, y en batería, vamos, en el caribe de cualquier vehículo que se precie.
Mi hermana estuvo soberbia, y tras la actuación fuimos a tomar algo, me reencontré con amigos a los que hacía tiempo que no veía.... en fin, una velada estupenda. Mi amiga sugirió que nos fuéramos a cenar al chino de nuestras entretelas a hacer terapia (esto es, a poner a parir a los hombres en general y a los de nuestra vida en particular), así que me despedí y me encaminé jubilosa al encuentro de Belinda....
No me dí cuenta de nada hasta que mi amiga trató de abrir la puerta del copiloto y me dijo que chocaba con algo, y que no podía abrirse, cuando llegué al lateral derecho lo ví. Belinda tenía un golpe mayúsculo, le habían golpeado todo el lateral y descuadrado la puerta de modo que no podía abrirse, además el espejo retrovisor había desaparecido. Lo más extraño, era que el resto de coches, a pesar de encontrarse totalmente alineados con el mío, y de que este no estaba en esquina, ni tras un vado, ni nada, se encontraban en perfecto estado. Yo empecé a sospechar si no sería una maniobra de mi coche diabólico, una especie de autolesión para llamar la atención y hacerme chantaje emocional (ya sabéis que las puertas tienen propensión a cobrar vida propia), pero me parecía demasiado retorcido incluso para ella. Así que con una mala leche del copón nos volvimos a Madrid.
El domingo no moví el coche para nada por pura aprensión, pero el lunes no tenía más remedio que ir a casa de mi madre a ver a mi abuela, de modo que hice de tripas corazón, y me fui. De nuevo volví a aparcar frente a la puerta en batería, perfectamente alineado y con el espejito retrovisor izquierdo doblado, no creí necesario rodearlo de conos fluorescente. La visita estuvo de lo más divertida, mi abuela tiene noventa años y es la madre de mi madre, con lo que goza de todas sus peculiaridades, pero incrementadas por la edad de modo que me reí muchísimo, cuando nos íbamos me ofrecí a llevarla a casa, de modo que bajamos al coche y.......
No me lo podía creer, mis juramentos debían oírse hasta en Teruel, Belinda me esperaba con cara de yo no he sido y poniendo una caída de faros de lo más inocente, pero con el espejo izquierdo colgando de un mísero cable. No soy partidaria de la violencia, pero no pude contenerme, le dí una patada en la rueda y la amenacé con el desguace. Mi pobre abuela, me miraba espantada.
-Déjalo maja, que ya me voy en el autobús.
- No, si no pasa nada güelita, si te acerco en un minuto, en cuanto la niña venga del chino con la cinta aislante le pego el espejo y punto.
- Güeno muyer, pero non lu riñas más que paez que lo siente. Si fízolu sin querer.....
- De eso nada, este coche la tiene tomada conmigo y ha hecho un pacto con Satanás.
- Cómo va a facer un pactu con el demoniu?.Si paez que non rompió un platu en su vida.
- Platos no, porque no lo dejo entrar en casa, pero en espejos se va a pulir mi para extra....
Finalmente conseguí pegar el espejo con cinta aislante de un color fluorescente ( mi hija jura que en el chino no había otra), jurándole a Belinda por lo bajo.
- Como nos vea la policía esta noche duermes en las barranquillas.
Debió de impresionarla, porque el hecho es que se mantuvo maltrecha hasta hoy que he conseguido dejarla  en un taller para que mañana la vea el perito del seguro. No obstante le he prometido que a la siguiente la aparco en doble fila en la puerta de una comisaría para que se la lleve la grúa y no la recojo hasta que no haga acto de contrición.

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